[ Arriba ] Pat001 ] Pat002 ] [ Pat003 ] Pat004 ] Pat005 ] Pat006 ] Pat007 ] Pat008 ] Pat009 ] Pat010 ] Pat011 ] Pat012 ]

 

 

 

Pat 3

......Risas, se recompusieron las ropas, una de ellas metió todo lo de la mesa en su bolso y las tres alojaron las botellas en su sexo, era gracioso verlas andar parecían chinitas.
Los comentarios entre ellas eran jocosos y subidos de tono.
Ya en la habitación las tres quedaron desnudas, todas subieron las botellas sin tocarlas con las manos, me gustaba lo que veía.
-La uno y la tres a la cama, quiero ver espectáculo, considéralo una propina tres, sé que no me defraudaras. Se dio cuenta de lo que decía y me guiño un ojo. Dos, ven a mi lado.
Tres se entregó en cuerpo y alma en algo que deseaba hace mucho tiempo y no se atrevía a decirlo, ahora tenia la excusa perfecta.
-Esta noche he hecho cosas que nunca hubiera imaginado, cosas que no sabía ni que se podían hacer, a pesar de la vergüenza y el miedo ¿ por que ?
-Has oído hablar alguna vez de Sadomasoquismo?
-No vale, me contestas con otra pregunta.
-Contesta.
-Si .
-Que opinas?
-Que opino, nada me parece algo de gente pervertida y rara.
-Estas segura?
-No se, hoy no sé de que estoy segura y de que no. Tengo un lío enorme en mi cabeza. Me he sentido como una niña pequeña, obedeciendo a los mayores, he sentido miedo, excitación, y lo que mas temo es que me ha gustado.
¿creo?
-Lo que has experimentado esta noche, tiene algo que ver con el sadomasoquismo, en una versión discreta.
-Yo creía que eso del sadomasoquismo, era doloroso.
-No siempre, seguro que has visto la película 9 semanas y media .
-Si, la he visto
-Y te gusto, y te excitaste mucho. ¿Verdad?
-Si.
-Es lo mismo que hoy, una versión del Sadomasoquismo, es Dominio/sumision. Las cosas que no se conocen producen miedo, cuando alguien te lo muestra y presenta, pasa a ser parte de ti y ese miedo se convierte en placer. Hay gente sumisa que disfruta ofreciendose a otras personas, sintiendose usado, utilizado. Es gente normal.
En la cama las dos chicas seguían enroscadas, ya no se sabia quien deseaba a quien, los suspiros y gemidos entrecortados por la respiración inundaban la estancia.
-Quiero seguir con usted, por favor permítame.
-Ya sabes como soy, no crees que soy raro y pervertido?
-No lo se, me gustaría averiguarlo. Las enseñanzas que he recibido dicen lo contrario, pero el orgasmo de esta noche provocado por mí misma y sin ayuda exterior ha sido mucho mejor que todas las relaciones "normales" que he tenido con chicos hasta el momento.
Sentía un vacío en mi interior y ahora creo que lo puedo llenar.
-Prueba con tus amigas, con las de la cama.
-No digas tonterías, sabes que no va por ahí.
-Ya lo se, tienes que estar segura de lo que quieres. Medítalo, después ya hablaremos.
-Quiere que le haga algo? Se la puedo chupar, me puede follar, incluso el culo que es virgen.
-Te apetece a ti?
-Si, estoy muy caliente.
-Pues no habrá nada.
-Acaso no lo hemos hecho bien?
-Si, muy bien.
-Entonces?
-Antes de intentar controlar a alguien, hay que aprender a controlarse uno mismo. Y eso es lo que voy hacer. Mañana bueno hoy, tengo una reunión importante y tengo que descansar. Así que, venga chicas que esto se ha acabado.
Las de la cama protestaron y a regañadientes se levantaron.
-Coger los trapitos y cada mochuelo a su olivo. Toma el dinero, os lo habéis ganado.
Creo que con esto podréis pasar las vacaciones sin que tengáis que prostituiros. No es así?
-Como lo ha sabido?
-Eso se nota, se nota cuando una es profesional o cuando intenta serlo.
Estaré ocupado esta semana, me gustaría cenar contigo dentro de siete días aquí. Es posible?
Intentando ocultar su rubor, dos contesto;
-Si, le esperare impaciente.
-Hasta dentro de siete días, medita lo que hemos hablado.
Con un leve roce del dorso de mi mano en su mejilla me despedí de ella y sus amigas.
Me duche, me tendí en la cama y enseguida quede dormido.
A la mañana siguiente cuando bajaba a desayunar vi a mi interlocutor, me dirigí hacia el;
-Buenos días alteza,
-Buenos días Sr. Tomas
-Me han dicho que anoche tuvo suerte.
-No toda la que yo esperaba.
-Ya se que tu ilusión es hacer saltar la banca y dejarnos en la ruina.- Risas.
-Como estas John.- Me acerque y le abrace. Jhon es el nombre que usaba en occidente, cuando está en su tierra su nombre es Muhammad al- Nasir.
-Bien Tomas, cuanto tiempo.
-Yo esperaba a tu padre.
-No vendrá.
-Una argucia de viejo zorro.
-No, ha ido a ver un familiar enfermo. Sabes que contigo eso no lo haría, te quiere como a un hijo, desde que le salvaste la vida en el accidente te menciona en todas sus oraciones.
-Solo fue producto de la casualidad que yo pasase por esa carretera esa noche.
-El cree que fue Ala quien te envío, ya conoces sus creencias.
-Cuando cerraremos el trato, tengo ganas, necesidad de unas vacaciones y quiero empezarlas cuanto antes.
-Me temo que eso va a ser imposible.
-Por que?
-El viejo quiere cerrar el trato en persona. Desde los últimos fracasos quiere negociar todo en persona. -Entonces mandare a alguien para que negocie con el.
-No, no puede ser. Solo hará el negocio contigo.
-Que contrariedad. Vayamos a desayunar.
-Yo ya lo he hecho. Son las once.
-Estoy de vacaciones. Cuando lo veré?
-Ya te avisare, esta noche doy una fiesta en el yate, te espero.
-El inicio de la temporada?
-Algo así, habrá gente famosa y las mejores chicas de alquiler que están en los books de Marbella y Sevilla. Aunque a tí no te hace falta ¿no? ya me he enterado de lo de anoche.
-Sabes que no me gustan las fiestas donde la gente va a pavonearse.
Quien te lo contó la morena o la rubia?
-No se puede matar al mensajero. Esta noche sabré cuando podrás ver a mi padre.
-Eso es chantaje, esta bien iré a tu fiesta, donde tienes atracado el bote? en Marbella?
-No, en Punta Pino.
-Eres retorcido.
-Si pago yo, por lo menos que se molesten en ir donde yo quiera.
-Bueno hasta lo noche, mándame un coche, no quiero conducir de vuelta. Ese es mi precio.
-De acuerdo, te mandare el coche. Hasta la noche.
El día transcurrió tranquilo, sobre las 10 de la noche, un flamante Rolls Royce de color blanco se detenía en la entrada del hotel, salí del bar dispuesto a pasar una aburrida noche rodeado de gente que no conocía y tampoco me apetecía conocer.
Cuando me acercaba al coche el chofer se bajo, iba vestido de uniforme mas parecía un militar que un chofer, se quito la gorra y se inclino hacia adelante en un ceremonioso ritual mientras habría la puerta. Cuando estábamos en la rotonda de salida del hotel nos cruzamos con un descapotable, en el iba Valentina, acompañada al volante por el joven de ayer, y atrás un preciosa jovencita, me quedé mirando todo el rato que duró nuestro cruce con la intención de que me viese, el coche enfiló la calle hacia la carretera. En el puerto deportivo los coches comenzaban a amontonarse, el Rolls siguió su marcha hasta la pasarela, al ver acercarse el coche numerosos curiosos se asomaron a la barandilla del yate. Haciendo mas intrigante la espera tardé un momento en bajar, un gesto de desilusión apareció en los rostros de los curiosos, se me antojo el momento mas divertido de la noche. Subí a la cubierta, una cantidad ingente de sirvientes y sirvientas ataviadas únicamente con una túnica blanca, que por casualidad o descuido o simplemente el corte, dejaba un pecho al aire, un cinturón dorado ceñía la túnica a la cintura , era muy corta y regalaba una vista inmejorable de muslos tersos y piernas bien torneadas de hombres y mujeres . En los pies calzaban unas sandalias sujetas por cordones que terminaban atadas en sus pantorrillas. Estas criaturas tan lindas debían ser las de los famosos books . Bastante gente vestida de gala hacían corros impenetrables, famosos venidos a menos, otros que pretendían ser famosos a cualquier precio. También había corros mas discretos que intentaban pasar desapercibidos, políticos, empresarios, banqueros. Había algo en común en todos ellos comían y bebían de lo mejor como siempre en las fiestas del príncipe, sin preocuparse de sus regímenes. Di una vuelta para intentar localizar a John, dejarme ver y retirarme dignamente de ese ambiente. No fue así, el anfitrión no había hecho su aparición, me acerque a un buffet de la cubierta principal, una preciosa morena representante de la belleza andaluza, morena, pelo muy negro y ojos negros como el azabache, me sirvió y me contó parte de la historia de su vida que no me quedo mas remedio que escuchar por que no había forma que soltara mi plato con la ensalada de marisco. Me contó que era azafata de no se que programa de una televisión nacional y que bailaba en el ballet de dicho programa , que estaba allí para conocer algún famoso que le empujara en su carrera. Cuando pude zafarme de su mano cogí una copa con vino blanco y me retire a la barandilla de proa o de era de popa, no se, nunca me aclaro, la de adelante. En mi peregrinación hasta el lugar elegido las estampas que se sucedieron parecían sacadas del cuadro " El jardín de las delicias" de El Bosco. En un recoveco una mujer de unos 50 años muy bien llevados, estaba semi desnuda entre dos jóvenes, ajena a la gente que caminaba por el pasillo, gemía y se movía a los impulsos que aplicaba el que estaba situado detrás. Intente relacionar mentalmente quien de los que había visto pudiera ser su marido, desistí. Un poco mas adelante una chica llevaba una bandeja brillante surcada de rayas blancas. Casi al final de mi trayecto vi a un hombre arrodillado a cuatro patas una chica debajo de él se la estaba chupando y un chico se la metía por detrás, en la nariz de todos ellos quedaban rastros del polvo blanco.
La parte delantera de la embarcación estaba desierta, solo dos tumbonas eran testigos de la infinidad de estrellas que poblaban el cielo, la inmensa y blanca luna se reflejaba en las oscuras aguas, recordé unos versos de Alberti.

LUNA mía de ayer, hoy de mi olvido,
ven esta noche a mí, baja a la tierra,
y en vez de ser hoy luna de la guerra,
sélo tan sólo de mi amor dormido.......

Mi desasosiego quedo mitigado al pensar que ese mismo cielo era el que vería Pat en Santander, quité una de las colchonetas y la puse en el suelo, me senté la tumbona hacia de mesa y me puse a degustar mi particular picnic. Una voz femenina sonó a mi espalda.
-Perdón, pensé que no había nadie.
Gire la cabeza y vi un cuerpo apetecible adornado con un vestido azul turquesa y un collar de plata colgaba de su grácil cuello. La cabellera castaña clara envolvía una mirada que me resultaba familiar aunque no podía recordar a quien. Me levanté
-No se preocupe, hay sitio para los dos.- La cogí del brazo y le acompañe hasta la tumbona , ella mas previsora que yo traía una botella de vino entera y un plato con algo de fiambre.
-De verdad, no quiero molestar.
-No molesta, es la compañía ideal para una noche como esta .
-Que hace aquí, en vez de estar con el resto de invitados?
-No me gustan este tipo de fiestas
-Ya, acaso mas privadas.
-Como dice?
-No nada
Intentaba clasificar esa mirada, pero me era imposible
-Y una chica preciosa como tu, que hace aquí y tan sola?
-Trabajo para John, me han dicho que es su amigo.
-Bueno, mas o menos. Hace una noche preciosa, que te parece si cenamos juntos.
-No tengo nada mejor que hacer. Solo nos faltan las velitas para una velada romántica.
Cenamos despacio con una conversación inocente y fría, Cuando acabamos nos tumbamos a contemplar las estrellas la noche era muy clara, su mano rozo la mía , y se produjo la chispa, subió hasta mi camisa, desabrochó los botones, sus dedos jugueteaban con los pelos de mi pecho, nuestras bocas se juntaron, las lenguas entrechocaron en un beso desenfrenado. Su boca bajaba por mi cuello su lengua vibraba entre los pelos, llegaba a mi pezón que lo besaba , lo chupaba lo absorbía sus manos seguían soltando botones de la camisa, ahora el cinturón, seguía con los botones del pantalón, abrí los ojos que hace poco tiempo los había cerrado intentando retener todo el placer, su vestido había desaparecido, no sabia como lo había hecho, sus manos no habían dejado de tocarme. Un conjunto de braga y sujetador azul claro aparecía ante mi , estaba preciosa , ni Afrodita en el mejor de sus momentos exhalaba tanta lujuria, me quito los pantalones y calzoncillos, sus prendas seguían desapareciendo Unas tetas voluminosas y blancas aplastaban mi cara, primero una luego la otra, yo me dejaba hacer. Desaparecieron sus bragas yo permanecía tumbado boca arriba, aun mantenía la camisa y la americana, Ella se sentó encima, y se penetro, comenzó a cabalgar, se agitaba, echaba la cabeza para atrás, casi tocaba mis pies, subía y bajaba en un ritmo frenético pronto llego el clímax para los dos, como una marioneta que le sueltan las cuerdas cayo derrumbada a mi lado......