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Pat 5
La comida fue un desasosiego continuo, era incapaz de relajarme, solo pensaba en
terminar cuanto antes y comenzar mi visita.
Un hombre rudo grande con bigote y turbante me esperaba, un látigo colgaba de su
cinturón. Atravesamos el jardín y llegamos a unas puertas que dos guardias protegían,
las puertas se abrieron, en el interior un hombre blanco de avanzada edad, de piel curtida
vestido con un uniforme caqui me pregunto.
-Periodista?
-No, aficionado.
- Esta bien , me llamo Smith, Mr. Smith
- Yo Tomás- Nos estrechamos las manos.
-Venga, daremos una vuelta, estoy enganchando una calesa.
Había dos chicas con una larga melena negra, recogida en forma de cola de caballo, les
estaba colocando un corsé de cuero negro que hacia resaltar sus nalgas, dejaba sus pechos
al aire , les obligaba a mantener los brazos pegados al cuerpo y las manos a la altura de
los hombros mirando al frente.
En las piernas llevaban unas botas hasta la mitad de los muslos. La vara del enganche
pasaba entre las dos y terminaba en forma de T . Del corsé de cada una salían unas
correas que sujetaban dicha vara e impedían que esta cayera al suelo, las manos eran las
obligadas a empujar.
-Bonitas yeguas.
-Le gustan, son de un jeque Arabe enamorado de los caballos esta semana acaban su
adiestramiento. Suba, que empezamos la visita.
La vista era espectacular , la coleta les caía a la espalda su grupa blanca resaltaba
entre el negro de sus atuendos, el trote rítmico es lo que mas me llamo la atención, no
andaban ni corrían, trotaban. Al tensarse sus musculos por el esfuerzo se veían unas
finas líneas moradas en la piel de sus nalgas.
-Antes eran mas complicados los adiestramientos. Los esclavos venían a la fuerza.
Había que romper su voluntad, lo conseguíamos a base de dolor en todas sus vertientes,
humillación, hambre y esfuerzo. Se les hacia trabajar hasta el agotamiento.
Llegaban a un punto crítico donde se les volvía a recuperar mimándolos, pero sin dejar
los castigos. En ese punto se entregaban a lo que el destino les deparara. Ahora no, la
mayoría son voluntarios, saben lo que buscan y aquí se lo damos. Soy yo el que con todo
mi poder me considero esclavo de ellos.
Su expresion casi melancolica denotaba tristeza. Pasamos por un cubil donde una chica de
las de ayer le estaban afeitando el pelo de la cabeza.
-Y esa? - pregunte interesado
- Esa la compro un calvo, y como no tiene pelo quiere que todos sus sirvientes estén
despojado de cualquier rastro de vello en todo su cuerpo.
Por eso viene aquí, es muy difícil encontrar fuera un servicio que se adapte a sus
caprichos.
-Todos sus sirvientes los tiene pelados.
-Si todos , hombres y mujeres. Es una exigencia para los que trabajan para él. Una vez
estuve en su casa, todas las sirvientas tanto en la zona publica como en la restringida
van asi, hasta que se acostumbran es muy humillante y mas las que tienen una preciosa
cabellera como esta.
-Curioso
En otro cubil atados a un potro boca abajo había dos hombres con algo entre las nalgas.
-El encargo para esos dos es abrirles el ano, para que pueda disfrutar de ellos su Amo.
Primero los desvirga y después nos los manda para que les dejemos las medidas adecuadas,
que se puedan penetrar con suavidad pero sintiendo la opresion. Se les mantiene en esa
postura seis horas al día y cada tres días se aumenta el grosor del dildo.
En el siguiente estaba la asiática que me habían regalado.
-Sohhhhhhhhh. Vamos, baje me han dicho que esta joya es suya.
-Si, me la regalaron ayer.
-Que suerte ojalá pudiera tener yo una asiática. No son muy frecuentes por aquí. Pese a
su reducido tamaño son inagotables. Esta es japonesa, tiene 28 años, habla cuatro
idiomas entre ellos el castellano y tiene dos carreras terminadas. Tenia un buen puesto de
trabajo en una importante empresa de informática. Ha dejado todo por servir a un Amo con
mano dura que quiera hacerla suya.
En un rincón completamente desnuda tirada en un camastro estaba mi joyita, atada a su
collar por una cadena.
Al vernos llegar se puso en pie.
-Ven acércate, este señor que se ha molestado en venir a verte es tu nuevo dueño,
espero que sepas comportarte y me dejes en buen lugar.
Se acercó hasta nosotros y se tiro a mis pies, beso y lamió mis polvorientos zapatos sin
preocuparse de nada mas, como si en ello le fuera la vida. Le agarre del brazo y de un
tirón la puse en pie, me sorprendió su escaso peso.
Se quedó de pie con la mirada baja. Di una vuelta a su alrededor, miré y toqué por todo
su cuerpo. No mediría mas de 1,55 metros y no se lo que pesaría pero era poco. Su cuerpo
estaba muy bien proporcionado unos contundentes pechos y unas hermosas nalgas. Su pubis,
casi carecía de pelo.
-La habéis depilado?
-No, es así.
-Como se llama?
-Tatsuya Fuji, la llamamos Fuji, como las fotos.
-Fuji, esta bien. Es corto, aunque prefiero nombres de una sola sílaba.
-No se preocupe por eso, la puede llamar como quiera, ella se adaptará.
Aguantó la conversación sin moverse la miré como quien contempla un mueble, ella se dio
cuenta de eso por que se sonrojó.
-Puede acompañarnos en la visita?
-Nunca lo ha hecho nadie, pero no creo que haya ningún problema.
-Átela detrás de la calesa, que nos siga. Le vendrá bien ver las dos yeguas en su
trabajo, algun dia puede que ella también lo haga.
Le dió unas sandalias y cuando se las puso ató sus muñecas al vehículo con una cuerda
, nos subimos y proseguimos la marcha. En el recinto continuo dos muchachos ataviados con
zapatos de tacón alto, medias, liguero y una cofia intentaban caminar manteniendo el
equilibrio de una bandeja con varias cosas encima, por un pasillo lleno de piedras. El
sexo lo tenían al aire y en el escroto tenían una anilla, en la que una cinta de cuero
de 1 cm. de ancho y varios metros de largo se enrollaba en un torno electrico que los
obligaba a andar.
-El torno es de velocidad variable y dependiendo del capricho de cuidador va mas lento o
mas rápido o parado, cuando empieza a girar da un tirón, ya ves como están de excitados
a pesar del dolor. Estos dos pertenecen a un Ama, los quiere para el servicio domestico,
para el jardín. Por eso es este peculiar entrenamiento.
-No he visto ninguna mujer, como es que los compran?
-Ellas no pueden venir, ya sabes como son las leyes islámicas y lo machista de su
sociedad. Los compran a través de amigos y estos se las envian a cambio de algún
servicio.
-Interesante, no crees Fuji?
Ella asintió con la cabeza sin decir palabra .
-Solo queda una celda, es la mas sádica. El dueño las quiere entrenadas para que
soporten cualquier tipo de dolor. Unas zorras sumisas, eso es lo que busca, que lo
aguanten todo. Antiguamente teníamos mas de 30 abiertas y teníamos a todos estos perros
hacinados, amontonados por la falta de espacio.
Que recuerdos... " Cualquier tiempo pasado fue anterior "
-Será mejor,¿ no?
-No, solo anterior. No sirve anclarse en el pasado hay que ser realista y evolucionar con
los tiempos, aunque para gente como yo queden pocas alternativas.
En la estancia se veían a dos chicas montadas en una especie de bicicletas estáticas.
Unas cadenas colgadas del techo, y unidas a un ancho cinturón de unos 20 cm. que las dos
chicas llevaban las mantenía en volandas sobre los artilugios, a diferencia de las
convencionales están carecían de asientos, en su lugar había dos consoladores que
giraban, subían y bajaban al ritmo que pedaleaban, en los pezones tenían colocadas unas
pinzas unidas a unos cables que surgían de una maquina con varios relojes. El mecanismo
era sencillo, la maquina enviaba unas pequeñas sacudías eléctricas, para evitarlas
tenían que pedalear cuanto mas vivo era el ritmo mas bajas eran las sacudías si
mantenían un buen ritmo constante desaparecían por completo. Lo malo que cuanto mas
aumentaban el ritmo mas giraban, subían y bajaban los consoladores.
- Al principio puede ser gratificante una doble autopenetracion por así decirlo
alimentada por pequeñas sacudidas eléctricas que aumentan su líbido, disfrutan y se
corren de lo lindo. Lo malo cuando llevan un rato todo se torna doloroso, las
gratificantes sacudidas ahora son mayores por el cansancio de las piernas. El jugoso coño
se reseca y el consolador sigue girando, entrando y saliendo sin contemplaciones, y que
decirte del culo irritado por tanto frotamiento, una tortura refinada donde las haya .
- Se concentran en su placer y cuando se quieren dar cuenta les sobreviene el dolor.
No esta mal jugar con sus sentimientos.
- Aquí acaba la visita.
- Y aquellos pabellones de enfrente?
- Solo se utilizan como almacén y enfermería. Alguna de estas putas alguna vez cae
desmayada, las trasladamos para que el medico las atienda. Ya ves, tenemos de todo, queda
un ultimo espectáculo. Todos los días después del paseo, estas yeguas tienen que hacer
eyacular a un semental .Su Amo sostiene que la calidad del esperma conseguido así es de
mejor calidad. Lo congela o lo vende a distintas cuadras.
-Me gustara verlo , y a Fuji creo que también. Quería preguntarle algo.
-De que se trata.
-Podéis anillar aquí a una sumisa?
-Si, es una cosa muy frecuente.
-Me gustaría llevármela anillada.- Hice un gesto con la cabeza señalando a mi
japonesita que nos seguía al trote. Cuando nos escucho se quedo parada.
La calesa seguía andando, dio un traspiés y cayó, los escasos metros que quedaban al
establo los hizo arrastrada , lo que la contrario e hizo aumentar su malestar y
vergüenza.
-Se puede arreglar para mañana. Le parece?.
-De acuerdo, mañana esta bien.
Dentro del establo un precioso ejemplar negro como la noche, estaba atado al pesebre, Mr.
Smith quitó los arneses a las chicas. Estas se metieron debajo de las patas del animal,
Fuji se sacudía la tierra y se quitaba unas piedrecitas que se le habían clavado en el
muslo, tenia unos pequeños rasguños.
- Déjame ver, habrá que desinfectarlo.
Por primera vez oí hablar a Fuji, su voz era dulce y aterciopelada en consonancia con su
aspecto.
-No se preocupe, no ha sido nada, señor?, Amo? como debo llamarlo.
- Por ahora basta con señor, mas adelante estableceremos tus conductas a seguir.- Lo dije
de forma que no esperaba respuesta.
-Hay que desinfectar eso.- Dijo Smith mientras se dirigía a un pequeño armarito y
volvía con una botella de alcohol y unas gasas.
-Aquí hay infinidad de bacterias y con el calor puede ser peligroso.
Dejó caer un chorro sobre la herida, yo miraba la carita de ella , un gesto de dolo la
inundo, se mordió el labio inferior para no gritar. Cuando frotó fuerte con la gasa una
lagrima me pareció ver que corría por su mejilla, no se quejó.
-Ya esta, escuece verdad? Esta zorrita aguanta bien el dolor no se ha quejado. Se lleva
una buena adquisición.
-Eso me parece, creo que podrá satisfacer mas de un capricho
Las chicas habían empezado a masturbar al caballo, la picha empezaba a crecer, había
alcanzado su nivel máximo eran unas proporciones gigantescas; las cuatro manos y las dos
bocas hacían su trabajo, la visión me estaba poniendo caliente, la visita y ahora esto
era superior a mí, tenia unas ganas inmensas, mas que ganas era necesidad , de descargar
mis huevos.
-Mr. Smith me gustaría ver a Fuji con esa inmensa polla en su boquita . ¿ Es posible ?
- Si, por supuesto a mi también me agradara la visión.
-Fuji , mi primera orden. Ayuda a las chicas, hazme sentir orgulloso de ti.
Con un gesto entre repugnancia y asco se juntó a las chicas.
-Hazlo por mí, aunque sea desagradable para ti a mi me gustará me hará sentir bien.
Las palabras causaron su efecto, la agarró con las dos manos y puso la boca en medio de
una manera afanosa hizo su cometido ponía empeño en lo que hacia, me gustó .
Las dos seguían masajeando con desgana, el animal relinchaba los belfos se le dilataban
al máximo. Smith paso un frasquito a una de sus chicas.
-No quiero que os bebáis ni una gota, ese elixir vale mas que vosotras tres juntas. Al
principio tenia que estar con la fusta preparada entre lo torpes que eran y las ansias de
bebérselo no había forma de conseguir ni una gota.
-Esto ultimo lo dijo dirigiéndose a mi.
Cuando estaba a punto de estallar apartaron a Fuji con fuerza, le había cogido gusto y no
quería dejarlo y pusieron el frasco que se llenó hasta la mitad.
-Puedo llevarla a mi habitación?
-Por supuesto es suya, puede hacer con ella lo que quiera. Mandare que la laven y se la
envíen. Yo también aprovechare a estas dos, a pesar de mis años todavía se me levanta.
-No es tan viejo.
-Ya paso de los 60.
-No lo parece.
-No tiene necesidad de agasajarme, he disfrutado con su visita. Casi nadie viene por
aquí. Solo los cuidadores y los de la limpieza. No tengo muchas oportunidades de charlar
.........
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