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Pat 7

 

Después de un baño primoroso que Fuji se encargó de aderezar con sus roces y toqueteos, me tumbé en la cama mientras esperaba que ella se bañara y perfumara para mí . Para mitigar esa ausencia decidí llamar a Pat, mi dulce Pat.
-Hola Pat, como estas.
-Que alegría , gracias por llamar, tenia ganas de oír su voz.
-Como llevas las vacaciones?
-Bien -dijo sin mucha convicción- Y usted que tal en la costa del sol.
-Estoy en Djedba.
-En Djedba?
-Si, en Djedba.
-Y que hace ahí, perdone mi atrevimiento.
-Ya te contaré, es una larga historia.
-Tengo que contarle algo.
-De que se trata.
-Ayer salí con mis antiguas amigas, fuimos a la cena-espectáculo del casino , también nos acompañaban unos chicos. Me vestí como a usted le gusta, un vestido ligero negro con un generoso escote en la espalda y cerrado por delante hasta el cuello , medias de liga incorporada y zapatos de tacón. Por supuesto sin ropa interior, ligeramente maquillada, siempre que pude me senté directamente sobre el asiento, para mí usted estaba sentado a mi lado. La cena se desarrolló sin incidentes, abusamos un poco del vino. En los postres mis amigas se levantaron a bailar, yo me quedé sentada poniendo una excusa absurda, uno de los chicos, un antiguo noviete se quedo a mi lado, me convenció y salimos a bailar. Mis tetas se movían a su libre albedrío sin ningún impedimento y esto debió ser suficiente para mi acompañante que se notaba como empezaba a aumentar el volumen en la entrepierna de su pantalón.
Me gustó sentirme deseada, o no se si me gustaba provocarlo. Después de dos piezas volví a la mesa . A la hora de marcharnos él insistió reiteradamente en llevarme a casa, no me quedó mas remedio que acceder. Un poco antes de llegar se detuvo y paró el coche, mis pezones estaban erectos por la frescura de la noche. Apoyó una mano en mi muslo y la otra la llevó a mis pechos. Me da vergüenza contarle esto, me siento sucia. Masajeaba mis pechos y yo no era capaz de impedirlo, la excitación , su ausencia y los vapores etílicos, hacían de mí alguien incapaz de pensar. La mano de la pierna seguía subiendo, yo estaba muy mojada, cuando estaba a punto de entrar en mi entrepierna tuve un momento de lucidez, me di cuenta de lo que ocurría y salí del coche , corrí hasta casa, he pasado toda la noche llorando. Me alegra que haya llamado y habérselo contado.
-Por que me lo has contado?, podías habértelo callado y evitar un castigo seguro .
-Me siento sucia, le he fallado y sé que no le merezco. Pero no podía ocultárselo. No por usted, si no por mí. Ahora me siento mas tranquila. Y aceptare lo que decida.
-Pat, recuerdas el segundo día que pasaste en mi casa.
-Como no iba a recordarlo.
....Ese segundo día, vino al cuartucho, encendió la luz, iba perfectamente vestido con traje azul y corbata de tonos rojos y dorados , traía una bandeja con zumo, café y leche y unas pastas. Soltó mis ataduras y masajeó mis tobillos y muñecas, me hizo levantar y me acompañó al cuarto de baño, este viaje no se marcho, se quedo mirando como hacía mis necesidades, no había visto una puerta en el rincón, era una ducha.
Abrió los grifos y el agua comenzó a correr, me duché y él me secó con suavidad y dedicación. Volvimos al cuarto donde desayuné, al terminar me acompañó hasta la salita china. Me dijo que esas tres estancias era a todo lo que podía aspirar en esa semana, la única que tenia ventanas al exterior, las tenia tapadas con unos gruesos cortinajes de terciopelo negro, nada de luz se filtraba del exterior. No sabía si era de día de noche, o que hora podía ser, ningún reloj me aclaraba mi incertidumbre. Me ató a las argollas que pendían del artesonado, las conocería bien, en días futuros serían una cita ineludible para mí. Una vez sujeta de pies y manos en forma de X comenzó a azotarme, lo hizo con una banda goma de unos 10cm. de anchura.
Comenzó por la parte trasera de mis muslos por encima de mis rodillas subiendo hasta mis riñones entreteniéndose mas tiempo en mis nalgas. Los golpes eran secos y muy fuertes, la goma se adaptaban perfectamente a mi cuerpo y el golpe era en toda su dimensión no en un punto concreto. La parte delantera tampoco se libro de los golpes, fueron menos en número y en intensidad principalmente en pechos y muslos, quede extenuada. Antes de soltarme aplicó una pomada por mi zona afectada que mitigó la calentura y el escozor. Me tendió en los cojines del suelo, me dijo que tenia ir a trabajar. Sabía perfectamente que no me levantaría hasta su regreso. Antes de salir me cubrió con una suave tela, no hacia frío pero la agradecí. A su regreso se sentó en el sillón a mi lado. Me hizo poner frente a él arrodillada sentada sobre mis talones con las rodillas muy separadas. Hablamos largo tiempo acerca de la sumisión, me aclaró dudas y temores y me dijo lo que ahora hablaba al teléfono.
- A partir de ahora tu cuerpo me pertenece solo yo o los que yo designe te tocaran con objeto de producirte placer-
Yo le prometí que así sería y ahora había fallado. Ese día me ató a una mesa estrecha larga y un poco alta, con mis rodillas flexionadas mis piernas quedaban colgadas , todo el cuerpo sobre la madera, me mantenía pegado a ella una correa a la altura de la parte superior de mi espalda, en esa posición mis nalgas y mi sexo quedaban al aire, mi brazos los ató a lo largo de las patas delanteras. Por primera vez vi la herramienta de mi Amo, la metió en mi boca, estaba henchida de placer, por fin había decidido ofrecerme algo suyo, me afané en la mamada dificultada por la posición, solo tenia el juego del cuello, después me folló largo rato por mis dos agujeros. Nunca en la vida había disfrutado tanto. Me soltó, comí un poco de fruta me permitió que me aseara y volvió a atarme en la cama. Metió un consolador en mi ano, me extrañó el cablecito que salía de el. Me besó en la boca, un beso profundo. Apagó la luz y se marchó, me dejó sumida en mis pensamientos.......
-Llevas tres días sin mí y te vas con cualquiera, como puedo tener confianza en ti. Me agrada que me lo hayas contando, pero no te exime de tu culpa.
Estoy contrariado y necesito pensar para no equivocarme.
Colgué el teléfono sin despedirme, sabia que a Pat eso le dolería mucho mas que todos los castigos físicos posibles de imaginar, la incertidumbre, sería el mejor de los castigos. La llegada de Fuji me sacó de mis pensamientos, traía una toalla y un frasco de aceite muy aromático, olía a pino o eucalipto, se dobló sobre su cintura y me pidió permiso para comenzar, después de la declaración de Pat me haría bien relajarme y liberar la tensión de los músculos. Empezó un masaje indeciso, me daba cuenta de sus dudas, quería hacerlo bien y no me quería causar ninguna molestia, al ver que no me quejaba se volvió mas enérgico, sus manos recorrían mi espalda, en el centro hacia arriba en los laterales hacia abajo, sus frágiles dedos presionaban los puntos adecuados, luego llegó el turno a las cervicales, los brazos y las piernas. Terminó caminando por mi columna vertebral, pisando en los lugares justos, esto fue sensacional. Me di la vuelta mi pene estaba erecto, los masajes habían hecho ese efecto. Iba a comenzar con las manos, se lo prohibí le señale la lengua. Comenzó por los pies, nunca me habían chupado el dedo gordo del pie con tanta devoción siguió con los demás, su lengüilla resbalaba entre mis dedos notaba la humedad de su abundante saliva, su boca acaparaba el siguiente, pasó al otro pie y subió por las piernas primero una luego otra. El objeto de su deseo lo pasó de largo, se entretuvo en mis abdominales, que se tensaban a sus lametones, ascendía por mi pecho, mi cuello, las sienes y mis ojos. Se giró ofreciéndome su trasero, comenzó a lamer, con la punta de su lengua recorría mi polla, cortas lamidas y rápidas, degustaba con mucho empeño. Cogí el frasco de aceite, extendí una gota en mis dedos, se los pasé por su coñito abierto y húmedo. Sabia que un poco de mentol extendido por la zona hacia crecer el deseo. El aceite no era mentol, pero haría el mismo efecto. Me pasé un poco pero no mucho, suficiente para la que le calentara como una hoguera y hacer mayor su excitación, al fin y al cabo lo que pretendía era aumentar mi placer al máximo y lo estaba consiguiendo , hice lo mismo con su ano a la vez que me corría en su boca, ella se apresuro a tragar toda mi leche, instintivamente llevó las manos a sus posaderas de un manotazo las aparté y seguí manipulando dentro. Esto si que le tenia que escocer , como buena esclava aguantó así hasta que le permití retirarse, quedo arrodillada a mi lado.
Llamaron a la puerta, una voz femenina se oyó al otro lado, me puse un albornóz y abrí, una de las chicas del servicio nos traía la cena, iba ataviada como las demás, cara y pelo tapado, solo los ojos se veían. Intenté escrutar algo en su mirada no fue posible, su cuerpo ligeramente cubierto por gasas se mostraba espléndido, cuando se inclinó para dejar la bandeja sobre la mesa, mi mano se escapó hacia una de sus tetas.
Esperaba un gesto o una palabra de reproche que no sucedió. No pude retener la tentación, colgaban de una forma provocativa, las toqué de una forma lubrica, mas parecía que ordeñaba, la cogía en toda su dimensión en la base y tiraba hacia abajo hasta llegar al pezón que despedía con un pellizco, lo hice una y otra vez en ambas. Cuando acabe se puso de pie saludó y se marchó. Una cosa me vino a la mente, debería preguntar a John si las chicas eran solo de servicio o hacían algún "servicio" mas. En la bandeja había un faisán asado, vino y fruta. Cené en silencio, con Fuji tumbada a mis pies,. que se encargó de engullir los restos que yo deje. Entre la fruta había plátanos, no pensaba salir y quería algo de entretenimiento. Ordené a Fuji que se pusiera a cuatro patas le deje dos plátanos delante de ella.
-Que puedes hacer para entretenerme?
-Lo que mi Amo me ordene
-Chupa los plátanos uno a uno, y los metes en tus agujeros, despacio quiero que lo hagas despacio. Si no me complaces, recibirás tu primer castigo. No me gusta la violencia gratuita, pero es necesario para el buen funcionamiento de la relación.
Contigo no tendría ese problema me perteneces y puedo castigarte cuando me apetezca. No lo voy a hacer, aunque eres mía seguiré fiel a mis principios.
Te advierto que si me fallas soy implacable. No me compadezco y los lloros no sirven de nada.
Comprendes lo que te digo.
-Si Amo, puedo confesarle una cosa?
-Dime que quieres.
-Cuando llegué aquí, estaba nerviosa, eufórica, no cabía en mi gozo, por fin iba a pertenecer a alguien. Mis miedos empezaron cuando pasaban los meses y nadie se hacía cargo de mi. Empezaba a pensar que me había equivocado y no había marcha atrás. Esto no lo podía abandonar sola. No se donde estoy nadie me lo ha dicho, vine en avión, desde que me subí a él me pusieron una capucha que no me quitaron hasta estar entre estas paredes. Es lo único que he visto en aproximadamente 10 meses que llevo aquí, tampoco se que día es. Nos sacaban a la pasarela, yo seguía, a los otros no volvía a verlos. Llegaba mas gente que se volvía a ir. Me sentía muy mal, nadie me quería mis dudas aumentaban tal vez no fuera la chica atractiva que yo creía ser. Todos los que me veían no podían estar equivocadas tenia que ser yo la equivocada. Un día alguien me dijo que no aguantaban a nadie mas de un año.
Que pasaría al servicio de la casa, terminaría mis días aquí sin un Amo a quien adorar, trabajando si y sirviendo pero de una forma impersonal. Solo quedaban dos meses y mi angustia era inmensa. Esta mañana cuando ha ido a verme me he sentido la mujer mas feliz del mundo no sabía como agradarle, no quería que me rechazara. No sabía si mostrarme contenta y alegre o contrariada. Por un momento pensé que podía ser algún loco, y sentí miedo. Ahora se que no.
Le pido permiso para poder ser su esclava, su perra sumisa, ya se que soy de su propiedad pero quiero ser algo mas, se que siempre hará lo mejor para mi, que es quien yo esperaba, el sueño de toda mi vida. Me entrego totalmente a su voluntad, haré lo que diga sin rechistar, incluso si decide que debo morir moriré. No se como explicarlo, esta tarde cuando me tomaba por primera vez, en un segundo he sentido toda la esencia, todo el saber, todo el placer que se puede acumular en toda una vida. Seré suya para siempre.
Lo dijo de una forma rápida y atolondrada, su pensamiento corría mas que su boca, tenía necesidad de decir todo, si lo hubiera pensado un poco le hubiera salido mejor.
-Emocionante, pero no me entretengas con tu verborrea. Haz lo que te he mandado.
-No pretendo aburrirle, solo quería que lo supiera, si por ello debo ser castigada mi cuerpo es suyo.
Me sentí halagado, me pareció una declaración de amor a su manera. No quise reconocerlo pero me enterneció. Cogió uno de los plátanos en sus manos, cerró los ojos y comenzó a lamerlo, a chuparlo, una gran cantidad de saliva recorría la piel de la fruta, comenzó a meterlo en su culo, su penetrar era lento sus ojos seguían cerrados disfrutando el momento, cuando quedo alojado cogió el segundo que lamió y chupó como el primero y lo introdujo en su coño, terminó de meterlo y se quedo quieta .
-Estas disfrutando?
-Si quiere decir si me gusta le diré que no, me duele, me hacen un daño atroz, si quiere decir si soy feliz le diré que si, solo con saber que me lo ordena y se que le hago feliz, me sobra.
-Sube a la cama, hoy dormirás en mis pies. No, no te quites los plátanos , todavía no.
-Me permite una pregunta.
-Si, dime.
-Decía de verdad lo del anillado?
-Claro que si, acaso no te gusta?
-Me da miedo, estará a mi lado?
-Si, por supuesto.
-Gracias, mi señor.
-Duérmete, mañana será un día duro para ti............