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Pat 11

 

Asintió con la cabeza, fuji, levanto su vestido hasta la cintura y acurrucada en el

rincón contra la puerta subió sus piernas al asiento , Esther se arrodillo frente a ella y empezaron a ofrecerme el espectáculo. Encendí las luces interiores y agradecí a

BMW la luminosidad interior de que habían dotado a este modelo.

-Levántate también tu el vestido, deja tus nalgas al aire. ¡Si llevas bragas! - Le dije de forma que pareciera sorprendido.

-No sabia como le gustaría, verme.

-Bájatelas hasta las rodillas, y comienza a lamer. Puedes hacerle lo que quieras,

lamer, meter tus dedos en su coño, en su culo, tirar de sus anillas, morderle, lo que

quieras, excepto una cosa, no puedes hacer que se corra.

Las dos me miraron resignadas, fuji con cara de pena. Con una mano y sin dejar de

lamer se levanto el vestido y de una forma torpe, primero un lado y luego el otro,

fueron bajando sus bragas, hasta llegar al lugar indicado. Su lengua recorría en toda

su dimensión la zona pubica de forma torpe, un pensamiento surgió en mi, tendrá que practicar mucho y de muy diversas maneras, pero le pone interés, llegara a

ser una buena sumisa, tendré que pensar que hacer con ella, yo ya tengo dos y no

quiero mas, por lo menos a tiempo completo no, tenia que buscar la formula que me

permitiera disfrutar de ella de vez en cuando, al fin y al cabo, era el que la había

descubierto.

Su lengua juguetona hacia tintinear los aros, fuji recostada se dejaba hacer, se dejaba llevar , o no lo hacia tan mal, o la japonesa estaba muy necesitada.

-Esther, tienes ganas de tocarte ¿ verdad ? , de acariciarte ese coño que rezuma jugos.

-Si, me encantaría.

-Pues no lo vas hacer, concéntrate en lo que estas haciendo.

-Por favor señor déjeme.

-No insistas, me gusta que me supliquen, pero hoy no conseguirás nada.

Continuo con su labor, sus manos separaron los labios, la carne sonrosada

aparecía y su lenguecita penetraba en la endidura como si fuera un diminuto pene. Los gemidos aumentaban, estaba como ida.

-Vale , déjala ya . Todavía no es su hora.

A regañadientes con un susurro ininteligible dejo de hacer lo que hacia,

recompuso su ropa y bajo, fuji hizo lo mismo . Las dos esperaron a que yo bajara y se pusieron detrás de mi.

Pese a la oscuridad de la noche, podía apreciar que la casa era una

construcción moderna . A la puerta principal se accedía por un túnel vegetal, los setos llegaban a la altura de mi cintura detrás de ellos las ramas de unos castaños se entrelazaban sobre nuestras cabezas , llegando a la edificación dos palmeras una a cada lado , las ramas , con sus puntas amenazadoras cerraban el pasaje, daba entrada a un porche que nos franqueaba el acceso a la puerta principal y a una escalera que ascendía.

Encima de la puerta había un letrero de madera envejecida cortada en forma

de pergamino, con una inscripción grabada a fuego que decía así:

" La libertad es el derecho a escoger a las personas que tendrán la obligación de

limitárnosla"

Esa primera vista me causo buenas sensaciones, ya dentro, el hall me pareció

excesivo, el ambiente era muy recargado, rozando lo chabacano, las paredes

tapizadas en tela, al mas puro estilo ingles, infinidad de cuadros y cuadritos

colgaban de las paredes, sobre el abundante mobiliario los abalorios surgían por doquier. Se me antojo que eso solo podía ser una forma mas de castigo para quien tuviera que limpiar el polvo, no podría ser de otra forma. Nicoll era cruel hasta en los asuntos cotidianos.

Mi pensamiento voló, la imagen que recreaba en mi cabeza era la del sumiso

ataviado como una doncella francesa, con zapatos de alto tacón, medias negras, el

uniforme de cortisima falda también negro, con el delantalito y la cofia blanca, un

plumero de largo mango en su mano, agitándolo de forma suave pero con la suficiente firmeza para que el polvo cayera sin levantarlo en nubes.

Los tres permanecían arrodillados en perfecto estado de revista, primero

Nicoll, su vestuario era el mismo que el de la cena, después estaba su sumiso, había

cambiado su ropa, llevaba unas botas de charol negro hasta las rodillas, un

taparrabos de piel negra con una cremallera en la parte delantera y jalonado de tachuelas en su cintura.

En la parte superior un arnés, a juego con el taparrabos, unía sus cintas en

una gran argolla a la altura del pecho. De cada uno de sus pezones pendía un aro. En su cuello un ancho collar rígido que le obligaba a mantener la barbilla erguida , en

su cabeza, una capucha negra con una cremallera en la parte de la boca y sus ojos

podían ser velados por parches, también llevaba una muñequera en cada brazo.

La muñequita también había cambiado su atuendo, seguía emitiendo una imagen

de ensueño, de irrealidad . Mantenía sus bucles de oro una fina cinta roja al

cuello y un camisón color sepia, transparente en la parte superior, dejaba ver unos

pechos muy blancos , de una palidez extrema como toda ella, unos pezones maquillados de rojo intenso rompía la armonía de tanta blancura, la parte inferior del camisón a la altura de su pubis tenia tres volantes, que le llegaban hasta mitad de sus muslos, en las piernas unas medias también sepias atadas con cintas rojas a sus muslos, en los pies unos zapatos color hielo con un ligero tacón y un pompon de plumas en su parte delantera. Su fragilidad parecía inmensa.

Las chicas que me acompañaban permanecían en silencio contemplando el cuadro

que yo mismo veía.

-Levanta, muéstrame el lugar donde pasaremos la noche.

-Por favor sígame, mi señor.

Comenzamos una procesión en fila de a uno, Nicoll, yo , fuji, Esther, su

sumiso, y la muñequita. Al fondo del pasillo una puerta que conducía a una escalera que descendía tenia un rotulo igual que el de la puerta de entrada, en este ponía:

" Acostumbraros a ser obedientes, porque siempre os ha de tocar obedecer "

Lo primero que percibí de la estancia que se abría ante mi, fue el olor a cuero, ese

olor que excita, que hace volar la imaginación a limites insospechados. Me recordó

las cuevas mas lúgubres de la Santa Inquisición, las paredes de losas de piedra ,

habían sido chamuscadas deliberadamente con humo para hacerlas envejecer ,

en los apliques de las paredes de varios brazos de forja negra danzaba mortecina

una luz eléctrica, que imitaba la llamas de las velas, en medio de la sala colgada

del techo también había una gran lampara de forja, la forma recordaba la rueda de un carro de madera. Según iba adentrándome iba tomando consciencia de las dimensiones, era grande , en una pared habían dispuesto un enrejado de varillas de hierro negras , de el pendían instrumentos para el castigo y la tortura . Lo que mas me llamo la atención, fue la forma de su organización, estaban ordenados por países, encima de cada grupo de instrumento había un cartel con el nombre del país donde provenían, me llamo la atención; Argentina , unas cuerdas de distintos tamaños y grosores trenzadas de cuero crudo, resistentes, ásperas y dóciles , una gran variedad de látigos confeccionados con el mismo material que las cuerdas , y unas lengüetas de cuero largas, anchas y flexibles con el mango del mismo material trenzado muy fino y terminado en plata labrada.

En un lugar privilegiado en cuanto a vistas se refiere, colgaba una jaula

tétrica y sola , alta y estrecha de barrotes sólidos, en la pared opuesta a los instrumentos, se encontraban distintos muebles, si se pueden llamar así. Había yugos, pirámides, mesas de tortura, bancos, cruces de San Andrés, barras de suspensión, en suma, infinidad de artefactos capaces de hacer saltar las lagrimas al sumiso o sumisa mas duro. En la otra parte me pareció ver una fragua, pero ya servia lo que había visto para hacerme una imagen general de la situación.

Me acorde de pat , mi dulce pat, y de la angustia que estaría viviendo en

estos momentos, la misma que tenia el cuarto día que paso en mi casa.

.............Cuando llegue por la mañana la encontré ansiosa, no había dormido en toda la noche, esperando a mis amigos que nunca irían. No había sido capaz de aguantar la presión de saberse entregada a cualquiera y probablemente delante de su Amo, no quería que le viera con otro hombre que no fuera yo .Y esto la destrozaba. Al sentir mi presencia y mis caricias se agito pensando que había llegado el momento. Enseguida se dio cuenta de que estaba solo, su aptitud cambio por completo, su gesto se sereno, su cuerpo perdió la tensión y se deshizo en alabanzas y gracias. Como cada mañana fui soltando sus ataduras y masajeando despacio sus partes entumecidas, se aseo como cada día en mi presencia e hizo sus necesidades. La saque a la salita y desayunamos juntos, ese día no hubo castigos físicos, pasamos el día juntos charlando, ella arrodillada yo sentado en mi cómodo sillón, ella desnuda a excepción de su collar, yo correctamente vestido. Disipe muchas de sus dudas, sosegué su espíritu, hice que volviera a sentirse bien, segura de si misma, comimos, su cara irradiaba felicidad su mirada picara me escrutaba de soslayo, le di dos consoladores para que se masturbara en mi presencia, pense que le daría vergüenza, me equivoque, ese día me ofreció su orgasmo sin resentimientos, sin sentirse obligada, fue mas una muestra de amor que de sumisión. Después de la cena se ducho y tumbo en su cama donde volvió a ser atada y donde durmió feliz, satisfecha de si misma, bese sus labios y me retire.......

-Señor me he permitido hacerle bajar mi trono, espero que sea de su agrado.

El trono dorado con el asiento tapizado en un mullido terciopelo rojo, parecía

cómodo, por lo menos señorial, tallado en el contorno superior también había

unas palabras, empezaba a ser pesado tantas inscripciones,

" Las verdaderas alabanzas, no son las que se nos ofrecen. Si no las que

arrancamos "

-Ya te lo diré al final de la noche. La noche la dividiremos en dos partes,

la primera mirare lo que eres capaz de hacer con tus perros, en la segunda tu serás

mía.

-Como usted mande.

-Esther, desnúdate, del todo. Cuando este desnuda metela en la jaula Nicoll,

espósale las manos, una mano delante y la otra detrás, que le quede la cadena entre

sus piernas, y note el frío metal , que comience a sentirlo.

-Lo que usted ordene.

-Fuji, Nicoll quiere encender el puro, y ese es tu trabajo, que precio crees

tu que debe pagar?

Nicoll que se dirigía a la jaula con Esther, se detuvo girándose y mirando

indignada hacia donde nosotros estabamos.

-No soy yo quien debe decidir eso mi Amo.

-Creo que 20 azotes con la fusta serán suficientes.

La cara de Nicoll bullía , estaba a punto de estallar en ira, se contuvo y

termino de encerrar a la chica en la jaula.

-Nicoll, que te parece el precio por encender el puro.

-Si cree que me los tiene que dar, los soportare.

-Yo no, te los dará fuji que es su trabajo.

Volvió a mirar de manera casi desafiante , enseguida se dio cuenta de su

mirada y se resigno bajando la vista.

-Como usted mande.

Se dirigió hacia una mesa de tortura , apoyo su pecho sobre ella y levanto

su falda, por primera vez vi sus nalgas, amplias, carnosas, turgentes, perfectas.

Entre sus muslos se veía su coño, estaba depilado , quise creer que lo había hecho

para mi.

-Fuji, quiero oír como suenan los golpes.

-Señor, yo no, no creo que sea capaz de hacer esto, nunca lo he hecho y

nunca me atrevería.

-No lo haces tu, tu solo eres el instrumento, el que lo hace soy yo. Y si no me complace como lo haces ella te los dará a ti, y seguro que ella sabe como hacerte

gritar.

Con mano temblorosa y paso indeciso , se acerco a las sugerentes nalgas,

levanto la fusta y dio el primer golpe.

-Mas fuerte, yo los doy mas fuerte, y tu eres mi brazo.

El segundo lo dio con mas ganas, el gesto de su cara cambiaba, parecía disfrutar lo que hacia o eran mis palabras de animo, siguió golpeando sin ritmo ni control, parecía poseída , ida, ajena a lo que hacia. Nicoll aguanto sin emitir ningún gemido.

-Basta ya es suficiente.

Con gesto desencajado fuji volvió hacia mi con la fusta colgando de su manita.

-Nicoll, acércate aquí.

Cuando llego metí mi mano bajo su falda, su coño rezumaba, estaba totalmente

mojada, había disfrutado con los azotes.

- Ya puedes encender el puro, te has ganado ese derecho.

Se lo entregue, lo cogió con cuidado y repitió los pasos que fuji había hecho el día de

antes. Cuando estuvo encendido me lo devolvió, y comenzó la sesión con sus chicos.

Ordeno desnudarse a la muñequita, la puso de rodillas y haciendo vibrar una

vara larga golpeo sus pezones, llegue a pensar que con el primer golpe se

rompería, se haría añicos como se rompe la porcelana, su fragilidad se había tornado en dureza.

Los golpes dados con precisión hacían oscilar el pezón, que poco a poco se

hinchaban aumentando su tamaño. Los silbidos de la vara rotos por el impacto parecía enardecer a los tres. Aguanto muy bien el castigo sin rechistar. Nicoll se volvió hacia el chico lo tumbo en el suelo boca arriba, con las piernas separadas, se puso a la altura de su cintura, para que tuviera visión bajo su falda, empezó a juguetear con su pie, lo llevaba por su pecho, lo apoyaba y pisaba con fuerza, lo subía hasta su cara, pasándolo de un lado a otro, lo apoyaba sobre su boca cerrada por la cremallera.

Pisaba el cuello hasta que parecía que se ahogaba. Bajaba su pie y jugueteaba entre la entrepierna, cada vez que la polla comenzaba a crecer la pisoteaba con el

tacón hasta que bajaba y volvía a comenzar con el juego, lo repitió varias veces

mezclando el dolor con el placer, lo puso de pie y obligo a la chica a quitarle el

taparrabos, las miradas lastimeras que se dirigían entre los dos me hizo pensar que eran pareja.

Agarrándola del pelo la arrastro hasta unas cadenas que colgaban del techo, la inmovilizo con los brazos abiertos en cruz.

La imagen me recordó a mi pat, y quise creer que ella estaría pensando en mi,

...........Volvió a mi celda como cada día eso creía, no lo podía asegurar , mi noción

del tiempo había desaparecido por completo, la mejor forma que tenia de medirlo

eran los desayunos, aunque no estaba segura de si eran todos los días a la misma hora o eran días con dos desayunos, esta incertidumbre me alteraba un poco y me

hacia estar tensa, alerta. Ese quinto día, yo había despertado feliz, estaba excitada desde que le oí llegar, siguió el ritual de cada mañana, cambio la ducha por la bañera, metió su mano debajo del agua, llego a mi grieta, a la flor de mi secreto, acaricio ligeramente , mi cuerpo se estremeció, bullía por dentro, de una forma inesperada presiono uno de mis pezones con saña, me dolió, no fue un gran dolor , mas bien un dolor placentero.

Me susurraba al oído, hoy, experimentarás el dolor, sus palabras las oía

desde lejos pese a rozar sus labios mi oreja, su mano manipulaba mi coño, estaba a mil, me daba igual lo que me decía, me había abandonada a mi placer, hablaba de que le entregara mi dolor, yo asentía, que experimentaría sensaciones nuevas, cada vez que llegaba al punto máximo, se detenía, cuando me enfriaba, volvía a empezar. Me saco de la bañera, me seco como de costumbre y pasamos a la salita, me ato en cruz, estaba a mil me daba igual que me hubiera arrancado la piel a tiras. Cogió un

aparato, lo apoyo sobre una de mis tetas, la base era un aro, el pezón quedaba en medio, una pinza que quedaba en su interior lo oprimió con fuerza, sentí una fuerte

punzada que llego hasta el costado, empezó a girar una ruedita sobre un vástago que unía la pinza y la hacia separarse de mi cuerpo el pezón se tensaba , se estiraba como el chicle, hizo lo mismo con la otra teta, el dolor era muy intenso, pero no me pareció desagradable, probablemente debido a mi excitación. Me extrañó que no hubiera vendado mis ojos, lo habría hecho deliberadamente para que yo viese lo que hacia? no me atreví a preguntarlo, de vez en cuando volvía a susurrar a mi oído, me gusta como me entregas tu dolor, me haces sentir orgulloso. Volvió con una pinzas mas pequeñas metálicas, comenzó a poner por los labios de mi coño, cada pinza la sentía como un mordisco, una dos tres,....seis, siete, .......nueve, diez. Empezaba a notar la inflamación en la zona, la sensibilidad había aumentado de forma considerable, cualquier roce por pequeño que fuera me causaba una sensación, que en otro momento habría considerado desagradable y dolorosa, hoy no, hoy era agradable, casi placentera.

Cogió pinzas de madera, de las de tender la ropa y comenzó a llenar mis

tetas de forma circular. Sin esperarlo me dijo que ya había que quitarlas. Un fuerte

SPLASH machaco mis oídos y alguna de las pinzas de madera saltaron por los aires, en su ausencia es cuando percibía el dolor, otro golpe y otras volvieron a saltar, prosiguieron los golpes hasta que todas las pinzas desaparecieron,

desenroscó la ruedecilla y soltó los artilugios que oprimían los pezones, las tetas tenían un aspecto deplorable , los pezones aplastados y multitud de relieves, de pellizcos sobre las tetas, en todos los lugares donde habían estado las pinzas. Su mano recorrió mi coño con las pinzas agitándolas y aumentando mi suplicio, volvía a susurrar a mi oído, soltó con delicadeza todas las pinzas se mi sexo, me soltó , me tumbo sobre la mesa y me follo, todo el dolor desapareció, se quedo bloqueado en una parte de mi cerebro y dio paso a un placer inmenso. Nunca había sentido tanto placer, un placer tan intenso.

Volvió a susurrar a mi oído, estas palabras se me quedaron grabadas para siempre " No hay dolor, el dolor mata la mente" volvió a follarme y me dejo en los cojines.

Después de comer o de cenar probé la cera caliente sobre mi cuerpo , el dolor se hizo mas llevadero desde entonces seria mi compañero de viaje. Antes de dormirme ya en mi cama atada, me dijo " no me gusta causar dolor si no es necesario, solo lo

haré cuando tenga que castigarte, tu serás la que me obligue a castigarte o no,

de ti depende que te cause dolor o no." y me dejo por ese día .......

-Vamos perro a cuatro patas. Inútil, mas rápido. Quítate la capucha.

A cuatro patas se quito la capucha, con la misma vara que había castigado

los pezones de la muñeca, se acerco al perro, al notar la presencia, vi como su polla

aumentaba de tamaño, comenzó a clavar la vara en los glúteos del sumiso, de forma

distraída se le escapaba y rozaba los testículos, su grado de excitación era máximo, comenzó a dirigirlo hasta donde la chica permanecía atada. Cogió un grueso consolador y se coloco detrás de el mirando a la chica.

-Abre bien tu culo, perro de mierda. No quiero notar ningún impedimento en

el recorrido.

De forma deliberada paso el consolador por la polla del chico , un ligero

espasmo recorrió su cuerpo, no podía ver su cara y no logre saber si era de miedo o

de placer.

Se dirigió con el a la muñeca,

-Preciosa, chupa , ensalivalo bien, cuanta mas saliva le dejes mas fácil será para el.

Y diciéndole esto lo introdujo de golpe produciéndole arcadas, Una carcajada

salió de sus labios. Lo saco de la boca, y se coloco detrás del hombre, manipulo

hasta que la punta comenzó a abrirse paso, cuando lo tuvo bien enfilado de un movimiento brusco, lo introdujo hasta el fondo. Mire la cara de la chica atada, reflejaba como en un espejo la cara de sufrimiento del sumiso. Su polla seguía al máximo, una mano de Nicoll agarro con fuerza los testículos estrejundalos, los soltaba, recorría el miembro con suavidad, volvía a estrujarlos en un interminable juego.

-Quieres que siga, cabrón. Tienes ganas de correrte. Verdad? Quieres hacerlo

ahora?

Cogió unas cintas de piel negra, que una vez atada a la cintura y pasada por la

entrepierna, impedía que el consolador saliera de su alojamiento, se quito la camisa,

el sujetador, y la falda. Se puso detrás de la chica atada, su mano empezó a acariciar los muslos por la parte de dentro, tenia mucho cuidado en no rozar la parte

del pubis.

Los pezones de las dos mujeres empezaban a erizarse. Los ojos de la muñeca

se tornaban abandonándose a las caricias, la lengua de Nicoll recorría los

pechos de la otra mujer, cuando llego a un pezón mordió con fuerza, un leve gemido salió de sus labios , hizo lo mismo con el otro, en ese momento su mano se acerco a la vagina penetrando con dos de sus dedos en su interior. La dejo en ese punto ,

cuando la excitación se hacia patente. Se acerco a los instrumentos y cogió varias

varas de mimbre unidas en un manojo y comenzó a azotar con ellas los muslos y las

nalgas de su esclava. De vez en cuando Nicoll me miraba intentando escrutar si era de mi satisfacción lo que hacia. Las varas silbaban y chasqueaban al chocar con la

carne, los gestos de la cara de la muñequita variaban de muy distintas maneras. En un momento determinado como si de un guión se tratara el sumiso avanzo a cuatro patas hasta que su boca quedo frente al coño de la chica. Nicoll dejo de castigar , se

coloco encima del esclavo utilizándolo de montura y comenzó a frotar su coño contra la espalda de este mientras que su mano agarraba el miembro y lo masturbaba sin ningún tipo de miramientos. La sumisa comenzó a orinar y el esclavo abría la boca para tragarse todo, cuando termino comenzó a lamer la raja entreteniéndose en el clítoris con fuerza . En una aptitud casi de desmayo por el castigo, el rostro de la

muñequita se iluminaba de placer, Nicoll desenfrenada gemía sobre la espalda del esclavo que en ese momento eyaculaba sobre el suelo, y como una reacción en cadena los tres se corrieron a la vez. Gire la cabeza hacia Esther que se masturbaba con la cadena como una posesa alcanzando también el orgasmo . Fuji con el brillo en sus ojos esperaba una orden mía para hacer cualquier cosa, lo que fuera algo que le permitiera compartir ese momento.

-Mastúrbate.

Sus manos se perdieron por la rajas de su vestido y toda la excitación contenida estallo en un instante.