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milu
La carretera que se abría ante mi, era de esas que ya no se ven, las prisas nos han quitado ese placer, vislumbrar el sol entre entramados de ramas de frondosos arboles. Hoy es viernes , un día que a mi me gusta particularmente. Es un día indeterminado, ni es semana , ni es fin de semana. Este particularmente es caluroso, el verano ha entrado con fuerza. He seleccionado un CD de Tirana, me siento un poco nostálgico, y me dedico a disfrutar de la soledad. He llamado a Rosa, iré a verla. La he notado sorprendida, nerviosa o tal vez estaba excitada, en el mail de ayer le dije que pasaría el fin de semana en los Pirineos, que no la vería. No se esperaba mi cambio de aptitud. La veré en 3 ó 4 horas y no quiero darle explicaciones de mis cambios. He sido preciso ; -Ponte el vestido que te regale en Abril y lo demás ya sabes como me gusta que vallas. Ah!, y hoy ponte bragas. Esto la ha dejado desconcertada, siempre que salimos quiero que valla desnuda por dentro, ofrecida, sin ningún impedimento para mis caprichos. -Saldremos a cenar a un sitio de moda, quiero que estés radiante. Varias horas después de conducir por una autovia, triste y sórdida llego a mi destino. Estoy en el bar donde he quedado que me esperaría tomando una copa, no me ha visto entrar. La contemplo un rato, esta sentada en un taburete junto a la barra, de verdad que esta radiante, el vestido le llega hasta los pies, es ajustado hasta las caderas y empieza a ensancharse hasta hacerse muy amplio al final. Marca todas sus curvas, incluido su magnifico culo y sus tersos muslos. Es muy escotado en la espalda, se que con ese, no puede llevar sujetador. Los pezones los tiene exultantemente erectos ,no se si por el aire acondicionado o por el estar sola esperándome, noto que esta impaciente, nerviosa, ya lleva una hora esperando, mucho para alguien que no le gusta esperar ni que la esperen, quede a la 8 de la tarde, sabiendo de antemano que no podría estar hasta por lo menos las 9, la falta de puntualidad la deja desconcertada, le rompe sus sistemas. Estará contrariada, casi diría que enojada. Así es mas vulnerable. Lleva un collar de plata que traje de un viaje, son eslabones grandes (huecos) simulan un collar de perro , un collar para mi perra, los zapatos negros, finos de tacón alto, dignos para hacer babear a cualquier fetichista, y unas medias que yo se que acaban sujetas en un liguero ajustado a su cintura. Siente como todos los hombres del bar la observan. Para su vergüenza le tengo prohibido que oculte sus pechos cuando tiene los pezones erectos. Se que esta mojada, cuanto mas vergüenza tiene mas se excita y mas duro se le ponen los pezones , la pescadilla que se muerde la cola. Estoy disfrutando de este momento, hace mucho que no me sentía tan bien. Hoy he decidido que será sobre todo humillación , solo habrá dolor si es estrictamente necesario. Me acerco a ella , le beso la mejilla, y dirijo mi mirada a sus pechos. Se da cuenta de mi mirada y noto como se ruboriza. Quiero humillarla un poco, le digo: - Seguro que has mojado el taburete, menos mal que hoy te has puesto bragas , que pensaría esta gente de nosotros si ven el taburete mojado? El rubor aumenta por momentos, ahora es rojo intenso el color de su cara. Esta a punto de desmoronarse y romper a llorar, no sabe que decir, se que aguantara, ha merecido la pena estos meses de entrenamiento ahora disfruto del resultado. Le ayudo a levantarse y nos dirigimos al coche para ir al restaurante. El trayecto es corto, busco una conversación amena para que se tranquilice un poco y coja confianza todavía sigue un poco aturdida. En el restaurante he reservado una mesa discreta, una en la que se domina todo el comedor y pasas desapercibido. Nos sentamos, estoy con la espalda a la pared y la gente de frente, Rosa se sienta frente a mi y de espaldas a la gente . Ella no puede ver lo que ocurre en el comedor. Nos atiende una camarera de las dos que hay, a parte del Maitre. Las dos son preciosas coqueteo con la que nos sirve, se llama Esther es rubia con el pelo rizado y unos ojos azul oscuro casi violetas, un largas piernas enfundadas en medias negras, una falda corta negra y completa su atuendo con una blusa blanca semitransparente que deja insinuar el sujetador que aprisiona sus pechos. Miro a Rosa, su mirada esta baja muestra de su sumisión, me complace. Esther nos trae la carta, Rosa no se molesta en mirar, sabe que cenara lo que yo pida. Después de los entrantes y sin preámbulo, ordeno a Rosa que se quite las bragas. Ella no sabe que nadie la puede ver pero de eso se trata , que piense que todo el comedor la puede ver. Duda, vuelve a ruborizarse, de tono mas severo le digo que me recuerde 20 azotes para la noche. Todavía esta sumida en un mar de dudas, la vergüenza la corroe, y vuelve la excitación le digo que 10 azotes mas. Me suplica que no la obligue a quitarse las bragas ahí, que va al cuarto de baño, se las quita y vuelve. Le digo que no que en la mesa, pongo una expresión dura. Con lagrimas a punto de escapar de sus ojos se las quita. Es una pena su dulce y bonita mirada esta turbia. A esa altura creo que tiene que estar a punto de correrse. Las deja debajo de la servilleta son de encaje negras casi transparentes. Le digo que las mire, que quiero que vea como las ha mojado. Las mira y me las enseña, se nota perfectamente el cerco que ha dejado. Sigo humillándola; - Ahora estas con el culo en contacto con la silla. Sabrás controlarte, no se como pierdo el tiempo en venir a verte si no eres mas que una perra en celo. Me pide permiso para ir al cuarto de baño a limpiarse, le digo que todavía no, - Seguro que lo que quieres es ir a masturbarte, no te da vergüenza querer disfrutar tu sola. Vuelve a estar derrotada hundida. Quien diría ahora que es directora de una sucursal de un importante banco. Después de un rato le doy permiso para que vaya al cuarto de baño. Me promete que no se masturbara, que su placer es mi placer que solo lo hará cuando yo se lo ordene. Vuelve tiene los ojos enrojecidos ha debido llorar. Me levanto cuando llega y le acerco la silla para que se siente , le doy un beso en la frente y me siento en mi silla. La cena transcurre sin mas incidentes, Rosa vuelve a recobrar su confianza y a serenarse. Terminamos y salimos al parking a recoger el coche. Le abro su puerta y espero que se suba para cerrarla, me gusta ver como se sube la falda para sentarse con el culo directamente sobre el asiento. Por mas rápido que lo quiere hacer mas torpe se vuelve. Una vez dentro le ordeno que se saque las tetas que me apetece verlas. Para hacerlo debe soltarse el vestido que se abrocha en la nuca, toda la parte delantera caerá dejándola indefensa a la vista de cualquier persona que salga del restaurante . Se sonroja un poco y lo hace sin perder tiempo. Los pechos están maquillados como a mi me gustan, son grandes sin llegar a ser exagerados, la aureola en tono claro y los pezones rojos para que resalten bien. Manoseo sus tetas sin miramientos sin preocuparme si le hace daño. Le ordeno que se levante la falda y que se masturbe, que quiero oír sus gemidos. Y que no se corra hasta que yo se lo ordene. Gime y se contorsionea como una posesa, esta haciendo efecto tanta humillación y excitación contenida. Se para un momento se que esta apunto de correrse y por eso se ha parado todavía no le he dado permiso. Le digo que abra la guantera y que saque lo que hay. Es un consolador anal, un Plug, de los que se pueden dejar alojado sin que se salga le ordeno que lo chupe y se lo meta. En el estado que esta lo hace sin rechistar creo que lo desea . Empieza a metérselo despacio pero sin pausa de un tirón lo mete hasta dentro y se lo deja colocado. Esta disfrutando demasiado, le doy un pañuelo blanco, hace su efecto psicológico, quiero que lo ponga en el asiento le digo que me lo va a poner perdido , que es una puta: - Como puedes ponerte así en un sitio publico. Vuelve a estar humillada y deja de masturbarse. - Córrete ahora . Le cae como un mazazo se masturba rápidamente y se corre de inmediato. Tiene un orgasmo bestial. - Adecenta tus ropas que nos vamos. Se adecenta un poco y coge el pañuelo para limpiarse el coño. Se lo prohibo, le digo; - Quiero que todo el mundo te huela y sepan lo zorra que eres. Me apetece tomar algo antes de ir a su casa. Vamos por la Castellana, la costa de Madrid ya ha abierto sus puertas. Las terrazas están muy concurridas, Paramos en una, animada pero tranquila, noto que esta nerviosa, avergonzada. A veces me pregunto, como puede sentir vergüenza con todo lo que le obligo a hacer, ya debería estar acostumbrada. Yo la prefiero así, excitación y vergüenza mezclada. Contemplo su forma de andar es curioso, lo que puede hacer el consolador. La terraza esta entre unos edificios, tiene unas palmeras muy altas, las butacas son de mimbre muy bajas, casi hamacas, puedes estar perfectamente tumbado, sonrío. Nos sentamos en un lateral de la terraza, frente a nosotros hay tres parejas charlando, los hombres están de frente y las mujeres nos dan la espalda. Vuelvo a sonreír, tres desconocidos van a tener una buena visión. rosa se sienta levantando la falda, para sentarse como sabe que tiene que hacerlo. Se recompone la falda y la baja hasta los pies. Le digo que quiero tener una buena vista, mira abrumada a su alrededor y se levanta la falda hasta los muslos y separa sus rodillas. Veo que se sonroja, e intenta cerrar las piernas, los de enfrente se han dado cuenta de que no lleva bragas y no dejan de mirar y ella se ha dado cuenta de que la miran. Tienen que estar viendo hasta la base del consolador que lleva puesto. Lo esta pasando mal, me suplica que le deje cerrar las piernas o bajarse la falda, suplica tanto que esta a punto de convencerme, al final no cedo. Su expresión es de rabia, de odio. Y acto seguido cambia, estoy seguro que esta mojada, su vergüenza vuelve a ser placer. Terminamos la consumición y nos marchamos. En el coche me da las gracias por no permitiré cerrar las piernas. Me confiesa que lo pasa mal que en el momento apelaría a quien fuera para no hacerlo, pero cuando ha acabado se siente feliz, liberada, llena de paz. No me lo dice pero se que se excita mucho en esas situaciones a veces pienso que hasta tiene orgasmos sin tocarse, solo por la vergüenza y la humillación de la situación. Llegamos al portal de su casa, vive en el ultimo piso de un edificio de 8 alturas, es un dúplex. Son las dos de la mañana y esta todo tranquilo, nos montamos en el ascensor y le doy al sexto, no se extraña mucho de mi actitud, desde su confesión casi no ha hablado nada. Salimos del ascensor y la dirijo a la escalera. Quiero que se quite el vestido y suba los dos pisos andando desnuda. Yo subiré en el ascensor, la esperare en la puerta de su apartamento. No hay nadie, será divertido si coincide con algún vecino. Nada mas entrar en su casa me recuerda que le tengo que dar 30 azotes. Nos dirigimos al salón, en la escalera de caracol paso una cadena con dos muñequeras por el hueco de un escalón que le obliga a estar de puntillas .Para acercar el cuerpo a la viga central de la escalera, le coloco unas pinzas en los pezones unidas por una cadenilla, esa postura le obliga a sacar el culo hacia fuera. De los 30 azotes 20 decido dárselos con una paleta para dejarle el culo muy rojo y los otros 10 con una vara de bambú para que las marcas le duren unos días, su única obligación es contarlos y darme las gracias después de cada uno. No tiene problemas para aguantar el castigo, no es muy severo . La desato y le mando que se quite el consolador y me espere de cara a la pared en la habitación hasta que vaya. Me quito la ropa, y me ducho tranquilamente. Debe haber pasado media hora, ya estará nerviosa. Le ato a la cama boca abajo, por las muñecas a la cabecera de la cama. Le doy un poco de pomada en su culo rojo, que agradece. Le toco el coño y lo tiene muy mojado, como la perra en celo que es. Me pongo encima de ella y se la meto en el culo, no le gusta mucho pero aguanta , sabe que no me gusta que se queje. Después de un rato entrando y saliendo de su estrecho agujero, me corro, la desato para que pueda cambiar de postura de manera que se quede echada de lado, la vuelvo a atar en esta postura, le doy un beso en la frente. Me da las gracias por la noche que ha pasado. Rosa dormirá atada esta noche. Me siento satisfecho. Después del desayuno, sentados en el sofá de la salita, cojo su cara con ambas manos, y mirándole a los ojos , pongo mis labios en su boca, recorro todo el interior con mi lengua, empezamos una lucha , las lenguas se degustan, se saborean se entremezclan riñendo por el dominio de su boca. Empieza a separar sus piernas, su coño empieza a calentarse a rezumar jugos. Mi boca abandona su boca, mis labios besan su cuello, se entretienen en un beso interminable, baja hasta coger sus pechos, los pezones ya están erectos, los chupo, Rosa gime, sus gemidos son débiles casi imperceptibles, muerdo con fuerza uno de ellos, no se queja sus gemidos aumentan en velocidad y volumen. Una de mis manos recorre su entrepierna, las separa todavía mas. Dos dedos penetran sin miramientos, su coño se ensancha y permite su entrada sin ninguna dificultad, esta totalmente mojada. Sigo mordisqueando sus pezones. Me quito el pantalón del pijama, quedándome desnudo, mi poya esta erecta, rosa esta desnuda, como debe ser, vestida solo con su collar de perra. Me tumbo en el sofá, ella se pone encima, una rodilla a cada lado de mi, empieza a bajar despacio quiero que la penetración sea lenta, que note cada centímetro que entra dentro de ella. Cuando ya ha entrado toda se inclina hacia delante para que pueda seguir chupando y mordisqueando sus pezones, aumenta el ritmo de sube y baja, Presiento que esta a punto del orgasmo. Cojo una zapatilla. Le doy un azote fuerte en su nalga, no se la esperaba, estaba concentrada en follar, le gusta, sigo dándole azotes rítmicos, se excita mas si puede ser, yo también estoy muy excitado, noto mi polla como se hincha, el preludio de una eyaculación casi inminente. No dejo de azotar sus nalgas que se van poniendo coloradas. Aumenta el ritmo de sube y baja. Explota el orgasmo cogiéndonos a los dos a la vez. Tras la tempestad llega la calma , no se mueve, sigue quieta en la misma postura su cara apoyada en mi pecho, transcurren unos minuto en esta posición, inmóviles Me levanto le beso en la frente, ella se siente feliz. - Te he traído un regalo, lo tengo en el coche. Mientras recoges las sobras del desayuno. Bajare a por el. Me da las gracias, y me pregunta que es, no le contesto, insiste, un vestido?, un conjunto de corseteria? Sonrío. -Ya lo veras no seas impaciente. Me pongo un chandal y bajo a por su regalo. La dejo elucubrando. Rosa , mi pequeña Rosa. Rosa es una chica separada de 31 años, con el pelo negro una naricilla graciosa y respingona es lo primero que se ve de su cara, sus ojos marrones color caramelo uno de ellos un poquito desviado, casi no se nota, le confiere esa mirada infantil, indefensa, de niña buena que a mi tanto me gusta. Tiene un cuerpo cuidado se nota que va al gimnasio, los muslos y gluteos tersos y duros , los pechos ligeramente caídos hacia arriba. Una hembra plena con curvas. Cuando regreso, la casa ya esta arreglada, le doy la bolsa para que vea su regalo, la cara cambia de color su alegría se torna en dureza, no se lo esperaba. En la bolsa hay dos comederos, un collar nuevo de perra con la chapita con su nombre en una cara y la de su Amo en la otra, una correa de paseo, dos botes de comida para perros, un hueso de juguete y una caja de galletas. -No tienes nada que decir? Todavía no ha reaccionado se empieza a dar cuenta de lo que le viene encima. Muy sumisa me responde, -Lo que mi Amo quiera eso es lo que haré. -Buena respuesta. Hoy durante todo el día serás mi perra, en el sentido literal de la palabra. Es muy sencillo, mas sencillo de lo que parece, solo tienes que comer, hacer tus necesidades, beber, follar y dormir, lo mas importante obedecer, ya ves es muy fácil, ni siquiera tienes que pensar. Andarás a cuatro patas para desplazarte por la casa, no hablaras ninguna palabra, solo "Guau". Tus necesidades las harás en el cuarto de baño pequeño, en el plato de la ducha . Comerás y beberás lo que tengas en tus comederos, y no olvides que a los perros les gusta seguir y lamer a sus dueños. Lo primero es tu nombre, Rosa no es un buen nombre para una perra, mira en tu chapa y dime si te gusta. Temblorosa coge su chapa y mira el nombre. -Milu. -Más alto que no te he oído -Milu. Dice con una voz quebradiza y un poco mas fuerte. -Parece que no te ha gustado el nombre. Ya recompuesta y dándose cuenta de todo lo que ha sucedido y tomando su nueva posición Rosa responde. -Sí Amo, perdón Amo. Si que me gusta , le agradezco que se halla tomado esa molestia por mi, una perra como yo no se merece tanta atención. -En cuanto te quites este collar y te pongas el nuevo todo lo que te he dicho comenzara. Si tienes algo que decir hazlo antes de comenzar. Todavía puedes decir que no. Pero si empiezas tendrás que acabar. "Tenia a mano el sueño de toda mi vida ser tratada como una perra de verdad y no me atrevía a hacerlo. Por que? Tenia miedo que me gustara demasiado?, todavía retumban en mis oídos las palabras que me decía mi Amo, unas que había oído a Leo Bassi un sin-vergüenza de verdad, un provocador. "Uno no es verdaderamente libre , hasta que pierde su dignidad". Que hago? la respuesta debe ser inmediata sino mi Amo se enfadara y será peor." -Si Amo lo haré, seré su perrita, su capricho. -No esperaba menos de ti, sabia que lo harías. No es esto lo que tanto deseabas? Rosa se puso colorada, se preguntaba, -como lo ha podido saber, si no selo he dicho nunca- -Deberías saber que mi misión es saber lo que deseas, tus gustos y preferencias. Has tenido suerte de ser una perrita con pedigrí que no seas una perra callejera, o es eso lo que querías ser?. Rosa se avergonzaba todavía mas, sus pezones estaban erectos, debían dolerle, se notaban los mordiscos que le había dado, un rato antes. -No te preocupes que todo llegara, ya tendrás tiempo de ser una perra callejera y de pasear desnuda y atada con tu correa nueva por la calle. Eso será otro día. Primero tienes que aprender a comportarte y sentir como una verdadera perra. Hará falta tiempo, un tiempo de adiestramiento. Para eso existen unos comandos, que tendrás que aprender, casi siempre son en Alemán, cuando acabe tu adiestramiento serás capaz de salir a la calle como una verdadera perra. Algunos de los comandos son estos, hoy no los usaremos, solo quiero que los memorices para que te vayan siendo familiares. Sitz - sienta Platz - al suelo Bleib - quieta Op - salta Rosa asumiendo su papel se había quitado un collar y estaba poniéndose el nuevo, este, aparte de la chapita difería del anterior en el cierre hacia falta un pequeño candado para cerrarlo, lo cerro y me entrego la llave. En el hueco de la escalera de caracol, en el rincón, tire una manta y puse los comederos, uno vacío y el otro con agua, también le deje el hueso de juguete. -Éste, será tu sitio. Tienes prohibido subirte al sofá. Ahora saldré a comprar el periódico y algo para comer, espero que te portes bien. Entreténte jugando con el hueso. Estuve fuera aproximadamente dos horas, cuando regrese a casa, milu vino a recibirme, andaba muy torpe, poniendo interés en sus movimientos, dio vueltas a mi alrededor y lamió mis zapatos, incluso se le escapo algún "guau". Estaba satisfecho, rosa había aceptado bien su papel. -Dónde esta tu hueso? Tan aprisa como pudo, fue a su rincón y lo trajo en la boca, estaba mordisqueado, no había perdido el tiempo. Esta imagen y todo el conjunto de la situación me excito muchisimo, mi polla se puso muy dura. Me quite el pantalón y el slip y me senté en el sillón, milu me miraba con ojos de asombro no sabia que hacer, debía esperar mis ordenes. -Mira milu, demuéstrame como sabe lamer mi perrita, solo lamer, recuerda que los perros no saben chupar. Poniendo mucho interés y sacando su lengua al máximo empezó a lamer de abajo arriba con lengüetadas largas y suaves. A la vez que lamía movía su culo de un lado a otro, se notaba muy excitada, pensaba como moverse para poder rozarse su coño de alguna manera. Me levanto de mi asiento y apoyo su cara en el sillón, en esa misma postura, a cuatro patas y la cara en el sillón, me pongo detrás de ella le separo las piernas y arrodillado empiezo a metérsela en el culo, su esfínter se resiste, al final cede, la penetración es lenta se me antoja dolorosa para ella, pero eso solo incrementa su deseo y el mío, las embestidas son pocas, muy lentas entrando y rápidas al sacarla. Me corro enseguida. De un manotazo en su nalga la despido a su rincón. De mala gana y esforzándose por no masturbarse se dirige a su manta. Subo al dormitorio para ponerme cómodo y al paso por la escalera le tiro un cojín duro. Las perras no se masturban se frotan, le digo. Lo coje con avidez y se lo pone entre sus piernas, a cuatro patas sobre el empieza un frenético vaivén realmente parece una perra en celo, enseguida termina, de su boca salen unos sonidos guturales y cae derrengada sobre un lateral. Cuando bajo la encuentro bebiendo en su bebedero, para hacerlo tiene que sacar bastante la lengua introducirla en el agua y llevársela a la boca, tiene que repetir muchas veces la operación. Voy hacia la cocina a preparar la comida me sigue y se sienta a esperar, de vez en cuando le lanzo trozos de jamón de York que ella coje del suelo, todavía no ha aprendido a cogerlos al vuelo. Me siento en el salón para comer, milu se tumba a mi lado en la alfombra, de vez en cuando le doy a la boca taquitos de queso. Una vez acabado me levanto a preparar la comida de milu, le prohibo entrar en la cocina, oye como abro la lata. No se que pasara por su cabecita creo que repugnancia. No soy tan cruel, para su primer día le he mezclado trozos de franfurt con pate, la mezcla es asquerosa, pero huele bien y de sabor no tienen que estar nada mal. Salgo de la cocina y le pongo el comedero en su sitio, se acerca y me mira, Con su carita lastimera intenta ablandarme, cosa que no consigue. -Come es para ti. Empieza a meter la cara en el comedero le dan arcadas creyendo es la comida de perros, pero haciendo acopio de su voluntad se come todo. Es hora de mear, abro la puerta del cuarto de baño y entra, tiene que separar mucho las rodillas para coger el borde del plato de la ducha y no mojarse, mea delante de mi, se ruboriza y los pezones se le tensan, se ponen erectos, a mi también me causa efecto la postura me dan ganas de follarla así mismo, me contengo. queda toda la tarde por delante. Termina, sale delante de mi contoneando su culo intentando provocarme, no caigo en su juego, la mando a su rincón y cojo un CD me apetece escuchar música, la elegida es Carmen de Bizet. Milu casi sin hacer ruido viene hasta el sofá que me he tumbado y se tumba en el suelo a mi lado, le acaricio la cabeza y noto como sonríe, en esta postura y su sonrisa en la cara se queda dormida. Noto un cosquilleo y una humedad en los dedos de mis pies, me había quedado dormido, estoy contrariado y contento a la vez. Contrariado por que milu ha tomado una iniciativa sin habérsela ordenado yo, y contento por haberla tomado, por meterse tan de lleno en su papel. Ya que estaba juguetona, decido jugar con ella. Le pido su hueso que tiro, ella va y lo recoge, en cada nueva tirada complico un poco mas el lugar donde cae, debajo de una mesa, debajo de un silla. Cuando empieza a dar señales de sofoco, le hago subir a la mesita del salón, sentado detrás de ella tengo una vista inmejorable, su espléndido culo se ofrece a mi, su vulva hinchada a causa de la excitación también gratifica mi vista. Me levanto del sofá, y cogiéndole del pelo y tirando hacia atrás para que levante su cabeza, le digo; -Bien milu, como te voy a adiestrar, Para guarda y defensa, No, para eso no tienes carácter. Para agility, tampoco eres torpe en tus movimientos Tendrás que ser para belleza. Una perrita bella y linda. Me doy cuenta que a mi perra le falta algo, no tiene rabo. Una contrariedad, subo a la habitación, cojo un látigo de 9 colas, con el mango pequeño, que simula un consolador, y unas pinzas para los pezones y bajo. Le introduzco el consolador en el culo, -Ahora si que pareces una perra de verdad. Las pinzas son un castigo por no recordarme que te faltaba el rabo. Son pequeñas, a diferencia de las de cocodrilo, son lisas, de plomo, justo para coger sus pezones y aplastarlos; Erectos como los tiene le tienen que doler, un leve gemido sale de su boca cuando coloco la primera, la segunda, esperada no le causa impresión y aguanta sin decir nada. Con esta guisa le mando que vaya a descansar en su manta, son casi las nueve y tengo que preparar algo para cenar . Algo en cantidad para que sobre ; milu cenara hoy restos. Abro la despensa y la nevera, miro lo que hay y la decisión es rápida, puré de patas y salmón a la plancha. Después de prepararlo, pongo todo en una bandeja y me dirijo al salón para cenar viendo la televisión. Milu se me acerca gateando, un cosquilleo sube por mi entrepierna viendo la imagen que me ofrece, al contonear su culo, cosa que hace deliberadamente, las colas del látigo se balancean sobre sus muslos. Tengo ganas de follar, pero de una forma distinta, la coloco de espaldas al sofá, arrodillada con su culo apoyado en sus talones, la espalda arqueada y la parte posterior de su cabeza apoyada en el asiento del sofá mirando al techo. Yo coloco una rodilla a cada lado de su cara. - Te voy a follar por la boca. No, no me la vas a chupar, te voy a follar. Ajusta tus labios a mi polla, no quiero que ninguno de tus dientes me toque y ayuda con la lengua. La postura para ella es complicada y si se prolonga dolorosa, sobre todo las mandíbulas que no están acostumbradas a permanecer mucho rato así. Se concentra en lo que esta haciendo, la suave presión de sus labios sobre mi miembro, los toqueteos de su lengua en mi glande y la libertad de imponer el ritmo de meter y sacar que yo quiero acelera una situación de placer a punto de explotar. Su preocupación en estos momentos es concentrarse en lo que esta haciendo y en respirar. Mi preocupación, si me corro en su boca regalándole el placer de tragarse mi semen o si me corro en su cara y le regalo el placer de la humillación de sentirse sucia, usada. Me decanto por lo segundo. Los abundantes chorros de semen salpican su cara y su pelo. Me retiro, ella saca su lengua e intenta atrapar los jirones de semen que cuelgan por su cara, cosa que consigue a medias. Se vuelve a poner a cuatro patas en el suelo y espera; Limpio el pescado de pieles y espinas, como un poco, los restos los mezclo y se los llevo a su comedero donde se lo hecho, y espero a que coma. Cuando termina su aspecto es deplorable el semen colgando por el pelo, el puré seco en la cara. Le ordeno que no se mueva de su sitio. En la televisión hay un programa donde unos pseudofamosos cantan, bailan y compiten en dos grupos, por ver quien es el mejor uno de hombres y otro de mujeres. Son las doce y tengo que liberar rosa, le llamo saco la llavecit a del bolsillo y abro el candidato que cierra su collar, se lo quito y se lo doy para que lo guarde. Esta callada, diría que contrariada por la situación de volver a recuperar parte de libertad. Le mando que suba a bañarse y se ponga la ropa que le he dejado en el cuarto de baño, y se quite el rabo de su culo y las pinzas de los pezones. Pasado un rato baja, la ropa es un picardías negro transparente con un tanga del mismo color también transparente, ha tenido la delicadeza de volver a ponerse su antiguo collar. Se queda de pie delante de mi para que la contemple, le hago un gesto para que se acerque, sigue sin hablar, se acurruca a mi lado en el sofá. Al poco después nos vamos a la cama, hoy no dormirá atada, se lo ha ganado, de todas formas ella prefiere tumbarse a los pies de la cama hecha un ovillo, sigue sin hablar. A la mañana siguiente un sol radiante entra por la ventana, Rosa amanece tumbada junto a mi, esta despierta, no se atreve a moverse, no quiere despertarme, tiene unas ganas inmensas de comentar el día de ayer. Me despierto, es ella la que me da un beso en la frente. Esta radiante, pletórica, cualquiera diría que acaba de levantarse. Sus ojos brillan con una luz especial. Me da las gracias, muchas veces. Se confiesa feliz. Ayer fue el mejor día de su vida. Su entrega completa, el no ser nada. Me confiesa. Lo mas duro no poder hablar. Algunas veces estuvo a punto de no aguantar de derrumbarse, ahora sabe que lo puede hacer. Me suplica, que le vuelva a poner el collar hasta que me vaya. Toda la mañana. Le digo que no,- yo diré cuando tienes que ser milu. Me pide permiso para preparar el desayuno, le digo que hoy desayunaremos fuera. -Recoge la manta y los comederos para la próxima vez. No se te ocurra utilizarlos sin estar yo presente, lo tienes prohibido. Se sonroja un poco, pero hoy no es de vergüenza es de lascivia. La ropa que elijo para ella es un vestido amplio de gasa con estampado de leopardo y unas sandalias imitación de cocodrilo en tonos parecidos al vestido. Por supuesto sin ropa interior. El vestido no es transparente pero si que deja entrever cada rincón de su cuerpo. Desayunamos en una terraza cercana al Museo del Prado, nubes de japoneses revolotean a nuestro alrededor. La despedida es inminente, Rosa se queja sin mucha convicción, sabe que es así. Para un nuevo encuentro hace falta una despedida. Un simple beso en su frente, lleno de ternura y pasión, es suficiente.
Estas líneas están dedicadas a ¿Rosa? un ser especial, un ser capaz de entregarse en cuerpo y alma sin esperar nada a cambio. O tal vez no sea así , tal vez sea un ser egoísta que solo busca su placer y soy yo el que entra en su juego.
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