[ Arriba ] [ Teresa01 ] Teresa02 ] Teresa 03 ] Teresa 04 ] Teresa 05 ] Teresa 06 ] Teresa 07 ] Teresa 08 ] Teresa 09 ] Teresa 10 ] Teresa 11 ] Teresa 12 ]

 

 

 

Retazos de una vida

La primera noche

 

 

La algarabia hizo que Teresa se despertara, maldijo en un idioma incompresible a Ramon. El calor agobiante la envolvia, el sudor perlaba su piel. Dirigio una mirada al techo y vio reflejado su cuerpo excasamente tapado por un misnuslo camison de raso blanco con unas finisimas tiras ajustando sus hombros , habia sido una buena idea hacer instalar el espejo en ese lugar penso para sus adentros, la imagen le recordo que deberia retomar sus habitos cotidianos y volver al gimnasio, el verano daba sus ultimos coletazos y los excesos, sobre todo la bebida habian hecho mella en su cuerpo. Pronto quito esa idea de us cabeza, se incorporo ahuecando la almohada y se apoyo sobre ella en el cabezal. Comenzo a subir despacio la tela, que se deslizaba sobre sus piernas con un roce placentero, ayudada por la imagen reflejada, su imaginacion comenzo a vagar, pronto comenzo a notar como los pezones pujaban contra la fina tela por asomar y mostrar su presencia, sus manos sin querer o queriendo se perdian entre sus muslos, que se iban separando muy despacio, la tela seguia subiendo, y dejaba entreveer una mancha oscura que la excito de forma inmediata, la imagen reflejada se le antojaba irreal, de otra persona ajena a ella y eso le hacia hervir la sangre, el morbo de tocarse y verse en la distancia siempre habia podido con ella. Notaba la boca reseca, y penso en el Ron Brugal que un amante ocasional le habia traido de Costa Rica, se levanto de golpe y se encamino al bar del salon donde se preparo un combinado bien servido, como le habia enseñado uuhhmmm, recordo el cuerpo del hombre. Un vaso alto y ancho, para que quepa todo el refresco, varios cubitos de hielo y la corteza de limon finamente cortada, sin la parte blanca y retorciendola en el interior, la dosis justa de licor y el refresco de cola, penso para sus adentros como si de un ritual se tratara y se dispuso a elaborarlo. Se dirigio al dormitorio con su bebida y un bullicio mas que algarabia llamo su atencion en la calle. Las puertas del balcon permanecian abiertas, volvio a mascullar el nombre de Ramon y dirigio su mirada al aparato del aire acondicionado. Salio fuera y una oleada de calor, de bochornera, la saludo, en todo el tiempo que llevaba viviendo en esa casa, no recordaba nunca haber salido a ese balcon, es mas jamas habia visto la calle desde alli.. Se dio cuenta como iba vestida, y no se preocupo en absoluto, a esas horas quien iba a estar mirando.

La calle era amplia, permitia el paso de dos coches en cada direccion, las aceras posibilitaban el paseo de por lo menos cuatro o cinco personas a la par, lo que mas curisidad le causo fueron las farolas, en un tramo determinado, se dio cuenta que no todas permanecian encendidas, y busco en su memoria por que le habia llamado la atencion y seguia con esa fijeza, recordo a su abuelo cuando iban a la viña a tresbolillo, eso era, como las viñas. Eran seis las que coincidian con esa zona, tres a cada lado enfrentadas, en el lado izquierdo, solo la del centro permanecia encendida, en el lado derecho era la unica apagada. En las distintas zonas iluminadas a ambos lados de la calle, como si de focos en un escaparate se tratara se agolpaba gente, de vez en cuando un coche se acercaba, bajaba la ventanilla, hablaba algo, y se iba, unas veces solo otras acompañado. Agudizo la vista, mientras degustaba el primer sorbo, un gesto de satisfacion aparecio en su cara, perfecto dijo en voz alta. Empezo a recorrer con su mirada los distintos grupetos, comenzo por el mas lejano, el que estaba peor situado, a estas alturas ya se habia dado cuenta lo que ocurria en su pacifica calle por las noches. En ese primer grupo lo que de verdad sobraba eran años, unas señoras de deplorable aspecto que graznaban como pescateras en un mercado, ofreciendo su mercancia que adornaban con gestos, unas veces se levantaban la falda, era imposible ver nada bajo ella a excepcion de algun pliegue de carne rollizo y excesivo o se apartaban las camisas mostrando unos pechos flacidos que colgaban hasta la cintura. Las caras excesivamente pintadas terminaban con una imagen patetica, y aun y asi mirando ese espectaculo dantesco , se sentia caliente, excitada, apreciaba cierto morbo. Bajo el siguiente foco, en el otro lado de la calle, sonrio ante este pensamiento, la cera de enfrente, un grupo mas numeroso, no podia precisar cuantos pero por lo menos eran 8 ó 10, tambien bulliciosos, con comentarios subidos de tono pero menos soeces que las anteriores, fumaban, charlaban y revoloteaban de un lado para otro, todos eran hombres, volvio a sonreir y penso un momento en su marido, bueno su exmarido. Unos vestian de forma normal, cotidiana, otros parecian reinonas ataviadas con galas del mejor carnaval de Tenerife. En la siguiente parada por llamarla de algun modo, se encontraban los yogurcitos como se llaman ahora a las jovencitas. Era el lugar mas frecuentado por los coches, el grupo mas numeroso de todos. En los otros dos parecia establecido un grado de jerarquia que todos respetaban, en este eso no existia, lo que terminaba en una batalla campal cada vez que se acercaba un coche, las agresiones entre ellas eran desproporcionadas. No se daban cuenta que era el cliente el que al final elegia la que mas le gustaba. Esta ultima vision acrecento su estado, y sin querer, o queriendo paso el vaso frio entre sus muslos, sintiendo el placer que tiempo atras habia descubierto, mejor, le habian obligado a descubrir, su calentura mezclada con la frialdad externa. En el fondo del grupo una mas joven que las demas, mas timida, quizas mas novata, se medio ocultaba en la penumbra. La juventud le trajo a la memoria sus primeros escarceos con el placer, que no podia considerar amor, ocurrio hace muchisimo tiempo, siendo una jovenzuela, en un internado de monjas, tontenado con una compañera, rubia, preciosa, con dos trenzas una a cada lado, esa imagen angelical, siempre la recordaba cuando veia por la calle colegialas de calcetines blancos, falda escocesa de cuadros rojos, camisa blanca y chaqueta verde. Aquella tarde en la ducha despues del partido de boleiball, cuando se quedaron solas, le habia ayudado a enjabonarse la espalda, la suavidad de la mano, la tibieza del agua, el energico masaje que reactivaba su sangre todo junto habian arrancado sus primeros suspiros, los cuerpos se acercaban, ya no solo eran las manos, las dos se frotaban, todavia con cierto pudor, ninguna de las dos se atreiva a pasar las manos por las zonas erogenas de la otra, esa caricia llena de candidez, poco a poco aumentaba en ellas algo que no sabian describir, sus caras se juntaban, sus labios se rozaban, en ese momento un grito la saco de sus pensamientos. Un coche grande, oscuro, se habia detenido, la puerta delantera derecha estaba abierta, todas las chiquitas estaban atemorizadas, calladas, un hombre garnde se dirigia a la joven que antes se habia fijado, agarrandola del pelo, la arrastraba sin comtemplaciones hasta el coche, la ventanilla de atras se bajo, una silueta traspaso el umbral precedida del mango de un baston de metal brillante. El mango presiono la cara de la joven, que ahora bajo la farola podia ver sus facciones de niña, guapa, con el pelo corto, no podia oir lo que decian pero la cara de terror y las lagrimas que comenzaron a brotar le dio una idea. Sintio un poco de verguenza, en vez de lastima, que si sentia por ella , el sentimiento principal era placentero la escena habia servido para mantener y aumentar su grado de calentura, apoyo el vaso ya vacio sobre una maceta donde un pino seco pugnaba por mantenerse erguido, y llevo su mano directamente a su coño. Le gusto la chica, y se pregunto como podria hacer para obtener sus servicios. La imagen dura del hombre empezo a construirse en su cabeza, el baston, un fino bigote y el pelo castaño claro eran sus unicas referencias. El mastodonte solto a la jovencita que callo al suelo, volvio a su asiento y el coche partio. La imagen fragil tumbada en la acera sin que nadie la socorriera, impregno ritmo a la mano, que ya no era un roce sino un movimiento frenetico. Una de las reinonas corrio en su ayuda, el pensamiento de que podia estar muerta se disipo al ver que intentaba incorporase. De su megilla corria un hilillo de sangre, el hombre hacia gestos energicos con una mano dirigidos al coche que se iba, mientras que con la otra la abrazaba. Tras el abundante maquillaje vislumbro un rostro, era el gesto, lo que le recordo el rostro, el cajero amable y simpatico que le solia atender en el supermercado que tenia cerca de la oficina, lejos de aquella calle. Quien le habria dicho que tras ese aspecto fuerte y varonil escondia unas aficiones tan distintas. Sentia una punzada de verguenza por las veces que habia intentado coquetear con el. Una agitada discusion se entablo entre ellos, del bolso de lentejuelas rojo saco unos billetes que deposito en la mano de ella, que no queria aceptar, tras el forcejeo y de mala gana los metio en el bolsillo del pantalon . Un pantalon azul electrico brillante muy ajustado que parecia metido con calzador.

Los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar el cielo, el ruido del camion de la basura parecio ser el pislotezo de salida, y todos poco a poco fueron desapareciendo.

Paso al interior se quito el camison mientras andaba , se tumbo en la cama mirando al techo, y sus manos comenzaron a masajear sus tetas, comnezaba de la base junto al pecho y tiraba hacia fuera, haciendo pasar el volumen por el arco formado por sus dedos que se cerraban a medida que pasaba hasta llegar a los pezones que pellizcaba, el movimiento lo repetia una y otra vez. Estiro la mano hasta la mesilla, abriendo un cajon, saco unas pinzas pequeñas unidas por un cadena y un consolador mas bien grueso, coloco una pinza en cada pezon un respingo de dolor la invadio, conecto el consolador, apoyado en sus tetas le llegaba hasta la boca, coloco las manos bajo su culo, y abrio las piernas al maximo, en esta postura comenzo a lamer la masa en forma de pene de latex rosa brillante, tenia que esforzarse en los movimientos para que este no cayera, la punta de la lengua acariciaba la puntita, y tensando el cuello poco a poco conseguia introducirlo en su boca. Las lamidas se hacian mas rapidas al ritmo de sus gemidos, hasta que este cayo. lo cogio con sus manos, llevo la cadena de las pinzas a su boca con cierta dificultad, estiraba el cuello hacia atras y tensaba los pezones que arrastraban las tetas, de un golpe introdujo el consolador en su coño, repitiendose, "Puta de mierda no vales para nada, no eres capaz ni de mantener el consolador en tu pecho, asi quieres satisfacer a tu AMO". Y el orgasmo llego con fuertes sacudidas ..........