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Retazos de una vida El aire acondicionado
Las inmensas ganas de huir, de escapar del calor de la ciudad que tenia la noche anterior, empezaban a desvanecerse, al despertar. En su mente solo corría un pensamiento, localizar al cajero que le permitiría ponerla en contacto con la chica de la farola. La tentación de pasar el fin de semana en la casa de la sierra era grande, pero le afán de aventura, superaba con creces la aburrida comodidad burguesa. Recorrió todos los recovecos de su memoria y recordaba que al chico siempre lo veía en el turno de tarde, empezaba a atar cabos, si por las noches estaba en su calle, las mañanas dormía y las tardes trabajaba en el supermercado. Con el estomago revuelto por las ansias, igual que una jovencita ante la primera cita, miro el reloj, pasaba ya el mediodía del sábado hizo cálculos mentales del tiempo que le costaría llegar y el tiempo de que disponía. Lleno la bañera, quería estar relajada y radiante aunque no sabia muy bien para que, a el no debería causarle buena impresión, no se fijaría en ella en exceso. Pero se quería sentir bien, cómoda y segura de si misma. Sumergida en el agua, la excitación se le hacia patente, la calided del liquido entre sus piernas, la simbologia del grifo con el chorro humeante cayendo, le hacia sucumbir a los mas bajos instintos, las manos delicadas, envueltas en guantes de áspera crin recorrían su piel, la reactivación brusca de la sangre le hacia sonrojar. De vez en cuando una de sus manos se perdía entre sus muslos, sintiendo la áspera caricia, la respiración entrecortada se agitaba. La mano friccionaba fuerte sus senos haciendo erizar sus pezones, la mirada se perdía en el rincón de la bañera donde perfectamente alineados tenia los mas diversos juguetes para su placer, la tentación era grande, no sabia si podría parar, quería quedarse a medias como le habían enseñado para mostrar esa mirada de deseo que necesitaba, la chispa que le daría fuerzas para conseguir su objetivo, de mala gana, soltó el guante, se sumergió por completo incluyendo la cabeza, al salir la abundante cabellera negra chorreaba , se puso en pie y comenzó a secarse, lo hacia con sumo cuidado, el mas mínimo roce en su coño, supondría el orgasmo, cosa que en no quería hacer. Fue vistiéndose para la ocasión, elegante para dar confianza, pero no excesivamente para no parecer pedante, medias negras con liga incorporada, Zapatos color camel con un poco de tacón, y un vestido color tierra oscuro con pequeños lunares cremas, sin bragas para estar excitada y un sujetador balconet, para mostrar su pecho, todo premeditado, para ¿provocar? o ¿exhibirse? solamente a quien necesitaba como aliado, faltaba un detalle la pamela, sabia que no pegaría en un supermercado, pero si no se equivocaba seria admirada por el cajero. Se cuestionaba entre el transporte publico o su coche, el sentido común le decía que su coche, sin embargo, había aprendido a ruborizarse al ser mirada y le excitaba cuando descuidadamente le tocaban las tetas o el culo en el autobús. Se decidió por el transporte publico, al fin y al cabo era un viaje de placer aunque fuera al super. Mientras esperaba en la parada, se le hizo patente su estado de excitación. Llego el autobús, iba casi vacío, lo que le produjo cierto alivio, desde hace algún tiempo, le habían enseñado como debería sentarse en los lugares públicos, aunque ahora no tenia AMO seguía haciéndolo de la misma manera. Se levantaba muy despacio la falda, según decía quien le enseño, para que pudiera ver todo el que quisiera mirar. Esto le llenaba de vergüenza y de....... apoyaba directamente sus nalgas sobre el asiento con o sin bragas. Llego a la puerta del establecimiento, la respiración se acelero, busco entre las cajas a la persona indicada, su alma callo en picado, no estaba. No necesitaba comprar nada y hay estaba ella con un carrillo en medio de ninguna parte y con los ánimos por los suelos, se dirigió al departamento de licores, al pasar por la frutería un aroma penetrante acariciaba su nariz, le arrastraba hasta el mostrador, unas canastillas de fresas silvestres de un color un poco pálido eran las responsables. No pudo resistir la tentación y cogió dos. En las estanterías, vio champagne y fue a coger un par de botellas, cambio de idea, si es mejor nuestro cava para que comprar champagne, cogió dos botellas de cava, al salir hacia la caja, vio doblar la esquina de un pasillo al hombre del bastón y su gorila detrás, vio su cara mejor que la noche de antes, perfectamente vestido, la tez morena, el pelo castaño claro con algunas canas y un bigote fino, el gesto de su cara parecía cínico. Al avanzar tendido en el suelo, se encontró a la persona que buscaba, de su mejilla corría un hilillo de sangre como el de la chica la noche anterior. - Le ocurre algo. - He debido patinar, y me he caído. - Seguro? no quiere que llame a seguridad? - No, no es nada enseguida se me pasara. Le ayudo a incorporarse, y sintió que tenia la situación en sus manos. No sabia como beneficiarse de ella pero tenia que intentarlo. - No disimule, se lo que ha ocurrido. Y casi juraría que tiene algo que ver con lo que ocurrió anoche. - Esa maldita Paqui, siempre tiene que estar contando lo que no debe. - Como dice? - No nada, no va con usted, y usted que coño quiere, que sabe de lo que paso? - Lo vi, y el motivo de estar yo aquí es ese. Quiero una cita con la chica. - Ya que sabe tanto por que no la recoge allí. - Ya lo he pensado, pero de la forma que se ponen la despellejarían antes de llegar al coche. - Eso si es verdad. No se si aceptara ir con mujeres, creo que nunca lo ha hecho. - Le pagare bien. - Tendría que preguntárselo. - Hágalo y llámeme a este numero - escribió el numero en un papel y se lo entrego - Estaré esperando. - No le prometo nada. - De acuerdo, hasta luego. - Hasta luego, bonito sombrero- dijo esto mientras terminaba de incorporarse. - Si le gusta se lo dejaré- le grito desde la esquina. Volvió a casa feliz como una colegiala, el sombrero había funcionado, comió un poco y se tumbo en el sofá, agradeció que se rompiese el aire acondicionado y quedo adormilada. Recordó el primer verano que fueron a la playa. El calor de la noche le impedía dormir, ni tan siquiera la brisa marina que entraba por su ventana era capaz de refrescar el ambiente, con una camisola corta y transparente sin ropa interior salto de la humedecida cama y como una autómata se dirigió al exterior de la vivienda sin hacer ruido para no despertar a su marido. Al abrir la puerta noto como el calor la envolvía, el mismo calor que había hecho que las sabanas húmedas se enrollaran entre sus piernas, presionando de forma agradable su coño, poco a poco y sin saberlo de forma consciente su libido fue aumentando y permanecía dormida a esperas de un mínimo gesto para que todo el deseo escondido saliera a la luz, el bochorno del exterior había hecho aumentar esta sensación, que junto con el rumor del mar al penetrar en la playa la mantenía aturdida, casi hipnotizada, se dirigió hasta la orilla, la suavidad de la arena cosquilleaba sus pies en un agradable masaje de mil dedos escondidos, la espuma que provocaba en la rompiente le recordó algo excitante y una agradable sacudida le recorrió sin quererlo se veía sumida un una excitación continua, cada pensamiento , cada cosa que veía, que tocaba le recordaban el sexo. Le pareció flotar, estar en un harém invisible, y mas cuando sentada en la arena , las primeras gotas de agua salada salpicaron su coño, la primera de las gotas toco el clítoris y sintió como un latigazo de placer la recorría, sus manos recogieron sus pechos que estrujaron sin miramientos, había sucedido nada la pararía ya, los pezones erectos mostraban lo que había de venir, apretaba hasta hacerse daño y soltaba y volvía a apretar, en la zona baja la espuma y el agua se encargaban de mantener el ritmo, adormilada sumida en sus pensamientos , debían ser agradables, no se dio cuenta de las tres sombras que se acercaban por el ruido de sus gemidos. Cuando quiso reaccionar una mano tapaba su boca y sentía el aliento agitado en su nuca, una mano se apodero de su teta derecha a la vez que otra mano retiraba su propia mano a su espalda , en el otro lado ocurrió lo mismo. Empezó a sentir miedo, pero no era miedo, quizás la excitación de algunos de sus sueños, pero su entrepierna vibro mucho mas. La sensación era indescriptible, el miedo, la excitación , sus sueños, todo mezclado. Noto como una mano descendía por su vientre, como unas piernas separaban sus piernas, como las dejaban muy abiertas y como la mano descendía sin impedimentos, sintió vergüenza cuando la mano llego a su coño y descubrió que lo tenia depilado, el comentario jocoso que hizo el hombre con una voz dura - Que zorra si tiene el coño pelado, será puta- quería morirse cuando los otros dos comenzaron a reír. Un pellizco fuerte en el clítoris le devolvió a la realidad, los otros hombres comenzaban a presionar sus pezones, los pellizcaban y los retorcían en un agradable martirio, la mano llego a la raja y profundizo en ella estaba muy mojada, ni ella misma podía pensar que llegaría a ese estado, la arrastraron hasta una barca cercana, el que parecía el jefe ato sus manos a la espalda con una cuerda que encontró, dejándola indefensa, por un momento quito la mano de su boca , se le ocurrió gritar, no llego a hacerlo una amenaza del hombre que pareció leer sus pensamientos la detuvo. - Si gritas haré que la raja de tu coño llegue hasta tu ombligo - una hoja de navaja brillo a la luz de la luna. Se dejo hacer, arrodillada y con el pecho apoyado en el canto de la barca. La madera agrietada se le clavaba produciéndole un daño atroz, comenzaron a hurgar en sus agujeros, primero el coño, un dedo luego otro, por la dirección que tomaban supuso que eran de dos manos distintas. - A la puta esta le gusta que la violen, tiene el coño chorreando nunca he vista a una zorra tan excitada - Los comentarios pese a la vergüenza hacia que se calentara todavía mas, los dedos que habían estado en el coño penetraron en el agujero de su culo, notaba que tiraban en dos direcciones distintas intentando separarlo, abrirlo el dolor fue intenso, el jefe pareció darse cuenta y en vez de parar prosiguió manipulando, solo que esta vez otros dos dedos penetraron en el coño mitigando con la excitación de este, el dolor del culo. El tiempo se hizo interminable, placentero, sin quererlo ya se había corrido una vez. Vio venir a uno de los tres que traía una largas algas que se había entretenido en trenzar, noto como se estrellaba contra sus nalgas una y otra vez, como picaba y como el culo se iba calentando mientras los otros reían, era agradable la sensación de inmovilidad el pensar que podían hacer de ella lo que quisieran le gusto, una polla entro en su boca mientras seguía recibiendo los golpes, chupo con avidez, dejaron de golpearle, uno entro en su coño de un golpe, prosiguió con vaivenes fuertes. Volvió a correrse a la vez que el desconocido inundaba su coño, el siguiente tomo posición he hizo lo propio con su culo, la polla de este era mas estrecha y con la manipulación anterior no tuvo problemas en entrar, oía como bufaba, parecía un toro, debido a la estrechez del agujero, duro poco y se corrió a la vez que el que estaba en la boca que le dejo toda la cara chorreante. Estaban muy excitados y cambiaron posiciones el que se había corrido en el coño intento meterla en su culo esta era mas gorda y se hacia notar por donde pasaba, a duras penas y con bastante dolor penetro en su totalidad , suave, despacio pero sin pausa empezó un mete y saca que llego a ser agradable, otra polla tapaba ya su boca. Perdió la noción del tiempo y del placer no sabría decir cuanto tiempo tardaron en irse y cuantas veces se había corrido. Cuando estuvo consciente se vio sucia dolorida y feliz tumbada sobre la arena. Empezaba a amanecer se dirigió al mar y se tiro al agua, el frescor agradable la recompuso, los jirones de semen que colgaban de su pelo desaparecieron al sumergir la cabeza, sus manos se dirigieron a la entrepierna y se masturbo lánguidamente, sin prisas disfrutando cada segundo. Si no fuese por el escozor que el agua le producía en las heridas de sus nalgas y la agradable sensación de apertura de su ano pensaría que era otro de sus sueños...............
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