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Retazos de una vida
Los recuerdos de una ducha Sonó el teléfono, y se despertó sobresaltada. - Diga. - Hola, es la del sombrero? - Si, soy yo. - Mirían, ha accedido a la cita, por lo menos se quitara una noche de aquí. Donde quedamos? - Conoce la cafetería de la plaza, un poco mas adelante de las farolas? - Si la conozco, quedamos...... espere un momento, son las 9 de la tarde, que le parece a las 10? - A las diez, es un poco pronto, a las 10 y media mejor. - De acuerdo a las 10 y media. - Vale, allí nos veremos. - Como que allí nos veremos? - Si, si yo no voy ella no va. Tiene miedo. - De acuerdo.- Dijo meditando un momento - A las 10 y media entonces. Cuando llego los dos estaban sentados en una mesa del rincón, parloteaban de forma animada y de vez en cuando se oían las risas escandalosas de Salome, me acerque y me presente, para romper el hielo ofrecí la mejilla para besarnos, - Hola, soy teresa. - Hola, ya me conoces, Juan de día, Salome de noche. - Yo soy Mirían. - dijo con voz clara, la chica. El roce de las mejillas ocasionaron en mi una sensación placentera. De cerca era mucho mas guapa de lo que había percibido de lejos. Unas facciones suaves, con unos ojos muy claros, el pelo corto, era muy joven, no pasaría de los 20. Charlamos para terminar de romper las barreras. Propuse ir a mi casa, en vez de a un hotel, me parecieron gente agradable y seria mas cálido que la impersonal habitación de un hotel. Mirían y yo nos sentamos en el sofá, Salome un poco apartada se quedo en uno de los sillones. Mi mano rozo su mejilla, la note tensa. La apoye en su muslo, que suavemente acaricie, conquistando despacio cada centímetro de su piel, no colaboraba, pero tampoco lo evitaba, supuse que estaba luchando entre la repulsa y la excitación e iba ganando esta ultima.. Me levante despacio, y pose mis labios en sus labios, la bese y ella devolvió el beso. Salí excitada, fui a la habitación para ponerme cómoda. Aparecí envuelta en gasas, con una botella de cava y una canastilla de fresas en una mano, en la otra mi maletín del placer. Volví a sentarme junto a ella, metí una fresa en mi boca y la bese largamente, estrujando la fruta cuando sus labios me recibían, Salome se dirigió a la vidriera del mueble, saco tres copas y sirvió el burbugeante y dorado liquido. Mis manos menos recatadas ya , recorrían el interior de sus muslos en progresión ascendente, la corta falda que ella llevaba subía y se enrollaba dejando a la vista unas bragas blancas. Ella comenzó también a tocar, su primera caricia fue para mis tetas, desee en mi interior que fuera un pellizco, no, solo fue una tímida caricia. La presencia de Salome me producía cierto morbo, nunca había estado con un travesti, a excepción de mi ex-marido claro, pero a el nunca lo había visto vestido de mujer. Quite la ropa de Mirían, su cuerpo era demasiado delgado, para mi gusto, sobresalían las tetas que eran voluminosas, en exceso para ese cuerpecito. Caí arrodillada entre sus piernas que separe, mi cabeza se predio en las profundidades, cerré lo ojos, saque la lengua y comencé a recorrer, esa raja que poco a poco se abría como una flor. El clítoris se endurecía y crecía, lo atrape entre mis labios y supcione, los gemidos ya eran patentes, en un arrebato de lujuria mordí el trozo de carne, una leve queja con un suspiro entrecortado y largo fue su respuesta, y sus manos presionaron mi cabeza contra su entrepierna. Notaba que me faltaba el aire, mi mano busco mi coño y comenzó a magrearlo como si fuera ajeno. Como pude, salí del gratificante cepo en que me encontraba, me incorpore, vi a Salome con los ojos entornados que se acariciaba sus partes. Abrí el maletín, saque una braga de lates con un gran pene hacia fuera y otro mas pequeño hacia dentro, se lo di a la chica que me miraba excitada. - Alguna vez te has follado a una mujer? Con cara de incertidumbre contesto, - No , nunca. - Hoy será tu bautizo, tu primera vez y confío que no sea la ultima. Se puso de pie, yo arrodillada, como adorando a una diosa, fui subiendo el artilugio despacio para no cogerle pellizcos, me imaginaba que era mi DUEÑA mi AMA y cumplía una orden suya, no quería hacerlo evidente esta primera vez, para no asustarla. Manipule con cuidado cuando el consolador llego a su coño, muy despacio fui encajándolo mirando el placer que reflejaba su cara. Una vez en su sitio, me desnude por completo y apoyando mi cara en el asiento arrodillada ofrecí la vista de mis agujeros, se coloco detrás, se arrodillo y comenzó a empujar, me hacia daño, el pene de látex golpeaba mis muslos, mi culo, estuve tentada a cogerlo con la mano e introducirlo yo misma en mi coño, me detuve, pense que un AMA caprichosa podría jugar de esta manera martirizándome y retrasando la penetración hasta que ella quisiera, ese pensamiento me relajo y me lleno de placer, me dejaba hacer , me limitaba a sentir y a esperar que el momento llegase. Llego, uno de los empujones acertó con la entrada y entro hasta dentro, ensanchando las paredes a su paso, mi coño estaba totalmente empapado como la perra en celo que me sentía, Mirían seguía con el ritmo agitado, igual que su respiración,. Gire la cabeza y mire a Salome, seguía masturbándose, la llame y se coloco delante de mi con la falda subida, descubrió unas medias ajustadas a un ligero y unas bragas negras de encaje. Se sentó, aparte el elástico de la braga para sacar su polla, era diminuta, parecía la de un niño, me miro con lastima, como diciendo " lo siento, esto es lo que hay ", me acorde de mi ex, mas o menos como la suya. comencé a chupar, la metía entera en la boca, incluidos sus huevos. Ya no aguantaba mas, mi excitación estaba a tope, rómpeme el culo le grite, esta vez lo cogió con la mano y colocándolo en el oscuro agujero empujo y entro, envestía con fuerza, el suyo también debía estar haciendo su efecto, gemía sin parar como una posesa, seguí chupando el diminuto pene hasta que un hilillo de semen salió, mi mano estaba en mi coño, Mirían cayo sobre mi espalda lo que me indico que se había corrido y yo termine de masturbarme corriéndome también. Lo había pasado bien, pero no fue la sensación que mantenía en mi recuerdo de muchos años atrás, nos fuimos separando, despacio, recuperando el aliento. Mi cuerpo estaba sudado, el de la chica también. La cogí de la mano y la lleve al baño, encendí la ducha, mientras esperaba a que saliera el agua caliente, me arrodille frente a ella, lamí el pene, limpiando los retos que habían quedado. Unas palabras retumbaban en mi cabeza, " Una buena zorra siempre limpia los juguetes después de usarlos" Una vez limpio lo baje con cuidado, ella miraba complacida. Pasamos detrás de la mampara y comence a lavarla con delicadeza, las caricias, los toqueteos, aumentaban el deseo y ocurrió, lo que tenia que ocurrir, esta vez fue menos placentero pero si fue como yo lo recordaba, con delicadeza, con amor . Envueltas en toallas de algodón volvimos al salón. Quede felizmente dormida, ni tan siquiera me di cuenta cuando se marcharon. A la mañana siguiente se me ocurrió llamar a mi amiga Mª Eugenia, sabia que estaba en la ciudad, ella tampoco se había ido de vacaciones . Me encontraba pletórica llena de vitalidad.
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