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Retazos de una vida
Salome - Buenas noches cielo, has llorado? - A ti que mas te da? - Por eso vengo - Pasaba en un autobús por la plaza esta tarde, y te vi como bajabas del coche, hecha unos zorros, con un aspecto deplorable. - Que quieres? Joder, no tengo la moral como para aguantar tonterías. - Vale, vale, no te pongas así. Apártate de el o te destruirá. - Y tu que sabrás lo que ha pasado. -Que si lo se.- Compuso una sonrisa entre triste y sarcástica- Te contare la parte final de mi vida. Todo empezó, hace tres años mas o menos. Yo tenia poca experiencia en la vida. Mi madre me había tenido protegido, no me habían dejado realizarme como persona, había intentado tener varias relaciones con chicas, relaciones que ya sabes por que no llegaron a cuajar, hasta entonces yo pensaba que mi pene era normal. Fui cayendo de desastre en desastre, mi sexualidad no la tenia definida y mi autoestima estaba por los suelos. Entre a un bar a tomar una copa, después vino otra, y otra mas, a mi lado llegaron una mujer despampanante y un hombre fuerte y grosero que no hacia mas que incordiar al camarero. Me quede mirando fijamente, sin ver, pensando en mis problemas, de repente note un fuerte golpe en mis narices, y una voz fuerte tras el golpe. - Y tu que coño miras, te gusta mi chica o eres otro maricón que quiere estar conmigo- Me quede parado sin saber como reaccionar, me sentí avergonzado, dolorido, pero ni grite ni salí corriendo, creo que me gusto, no el puñetazo, si no la seguridad y la autoridad que tenia el hombre. La chica se reía, el hombre me zarandeaba y yo me dejaba hacer. - Que quieres tirarte a mi chica? Seguía sin contestar, sin abrir la boca, me agarro del brazo y me llevo a los servicios, pensaba que seguiría con la paliza, me aterrorizo la idea. Mi nariz aumentaba de tamaño, me quemaba, me escocía, el dolor nublaba mi pensamiento. De una patada abrió la puerta entramos se apoyo en ella, se bajo la cremallera se saco la polla, me hizo arrodillarme y la metió en mi boca, me daba nauseas, empujaba mi nuca contra su cuerpo y al golpear mi nariz el dolor se avivaba, determine chupar para evitar los golpes, cuando empece a utilizar mi lengua se relajo, poco a poco note como mi pene crecía sin tocarlo, eso quería decir que una parte de mi que estaba escondida se excitaba, comence a disfrutar de lo que estaba haciendo, por encima del pantalón me acaricie, y me corrí a la vez que el se corría en mi boca, cuando termino se aparto de mi, me empujo y caí al suelo, oí una carcajada que desde entonces sonaría mucho en mis oídos. - No esta mal, eres el primer tío que me la chupa y me ha gustado - Decía esto mientras se orinaba encima de mi, el olor del liquido caliente recorría mi cara, parte entro en mi boca que escupí, no del todo por que percibí el sabor, que no me desagrado. - Arréglate y sal, te estaré esperando. Me llevaron a casa de la chica, podía marcharme pero no quise, quería descubrir la parte de mi que tenia oculta. El edificio era viejo, debajo de una farola con luz amarillenta se veían los desconchados de la fachada, la escalera desvencijada con escalones desiguales me condujo a un tercer piso, el barandado de madera raspaba la mano. El piso igual de viejo y mal cuidado que el edificio, todo era tan tétrico, supuse que seria arrendado, me ordeno desvestirme, se rieron los dos de mi diminuto pene, la vergüenza hacia que se pusiera erecto, me hicieron hacer de chacha, y me gusto la autoridad y poder servirle. Saco ropa de la chica y me vistió de puta. - Sabes que tienes un buen polvo? Diciendo esto me empujo hacia delante, cayendo de bruces sobre la mesa del comedor, levanto la falda, arranco las bragas que me había ordenado ponerme y empezó a meterla por mi culo, era imposible, no había forma de entrar, la chica reía sin parar, desapareció y volvió con un frasco de plástico, hecho el liquido en las manos y cogió la polla del hombre con una mano, con la otra jugueteaba en mi ano, introdujo un dedo, después otro y se retiro, esta vez si que sentí como mi culo se abría mi sensación era que me partiría por la mitad, mi pollita estaba al máximo, estaba muy excitado, la chica se puso entre los pies, y chupaba los huevos del hombre los míos y mi polla, me corrí en su boca, y el hombre en mi culo, estaba muy dolorido y cuando la sacaba me hacia gritar. Desde ese día fui su chacha y su puto, me usaba cuando y como quería, me pegaba cuando le apetecía y yo le agradecía todo. Después se fue aburriendo de mi, me hizo prostituirme como ya has visto y aquí sigo, esta es mi historia y por eso te digo que te apartes de el. - Y tu que sabes por que estoy con el. Igual soy como tu y me gusta que me maltraten que me utilicen, es asi cuando mas disfruto sexualmente. Ya lo se, y me da miedo, pero no lo puedo evitar, me atrae como un imán. Es una atracción demasiado fuerte, hoy he intentado evitar el encuentro durante toda la mañana y al final he sucumbido. Se que no me conviene, que me hará mal, pero que quieres que te diga, ni yo misma se por que lo hago, solo se que me proporciona mucho placer. Por que no lo dejaste tu? No me contestas?, eso me pasa a mi. He buscado y busco un AMO que me quiera, que me domine, que me humille, que me castigue, y no lo encuentro. El que merece la pena, esta ocupado. El que esta libre no merece la pena. Hecho en falta el que me inicio en estos juegos. - Que ocurrió? - Murió de un infarto hace dos años, desde entonces vago sin rumbo. Recuerdo la primera vez, me llevo a su casa de la sierra, era verano y hacia mucha calor, empezó a decirme que jugaríamos, si hacia las cosas mal me castigaría, tenia las imágenes que había creado en mi niñez, y me excito el juego, al recoger la mesa rompí un plato, me miro severo, y me dijo debo castigarte. Asentí con la cabeza, me ordeno desnudarme, y salimos a la terraza, el pudor hizo que me sonrojase, nadie podía verme excepto el . Ante mi se abría un barranco poblado de altos arboles con el cielo al fondo. Hoy habrá tormenta me dijo, ella decidirá la dureza de tu castigo. Tenia pavor a las tormentas, junto a el me sentía segura, sabia que nada malo podía ocurrirme. El cielo comenzó a cerrarse, todo se ponía oscuro, no se como lo había adivinado, yo hubiera jurado que haría sol, mi imaginación corrió y lo vi como un guru, capaz de hacer crecer las tormentas. Empujo la mesa hasta la barandilla, ato mis manos a las patas delanteras, mis piernas a las traseras, mi cuerpo permanecía apoyado sobre la madera, mi culo ligeramente alzado puso una fusta en la mesa frente a mis ojos, al mirarla me recordó la chimenea del despacho de mi padre y mis pezones se erizaron, empece a excitarme, mi coño se humedecía empezaba a oler el olor de mi propio celo, sentí vergüenza de que el lo pudiera oler. Ya todo estaba oscuro, parecía la noche, la negrura lo invadía todo, llego el primer relámpago ilumino el cielo y mi cuerpo arqueado, cogió la fusta y se puso tras de mi, el primer trueno rasgo el cielo, rompió el silencio, fue flojo, el golpe fue flojo, el segundo fue estruendoroso, el golpe fue muy fuerte, note un escalofrío de dolor recorrer mi cuerpo, beso con delicadeza, creo que con amor, mi espalda, un trueno largo y repetitivo, varios golpes seguidos, de vez en cuando su mano recorría mis muslos, se entretenían en mi coño, la tormenta seguía, los golpes también, también los besos , las caricias y sus palabras. Después de la torrencial lluvia, el sol al final gano la batalla y las nubes desaparecieron cogió una manta muy suave, y la hecho por detrás de su espalda, fue la primera vez que fui suya, en esa posición, inmovilizada, entregada, fui feliz, cuando acabo se quedo sobre mi un rato, no se cuanto, mucho, ya oscurecía, me dolían las ataduras, no me queje, aguante mi dolor por el , supe que era de su propiedad, el también lo supo, me desato, me cogió en brazos y me llevo a la cama volví a ser suya. Desde ese día amo las tormentas, me traen su recuerdo, revivo sus enseñanzas y lo maldigo por no estar aquí, por no llevarme con el.
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