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Retazos de una vida
Sigüenza
Tan solo quedaban unos días para romper la hoja del calendario y comenzar las ansiadas vacaciones. El tiempo transcurría en un desasosiego continuo, se quedaba pensativa, con la vista perdida en cualquier rincón, los papeles se amontonaban en su mesa, le faltaba la vitalidad para organizarlos. Los compañeros pensaban que su ausencia se debía a la proximidad de las vacaciones y tampoco le daban demasiada importancia. A la hora de comer su coche era atraído como un imán a las inmediaciones del asador donde había comido con el. Cada coche oscuro que se cruzaba era un suspiro de aliento con el posterior suspiro de desencanto, quería volver a encontrarlo y le atemorizaba estar frente a el. En la soledad de su apartamento revivía una y otra vez los escasos momentos en los que habían coincidido juntos, en la humillación que le había hecho pasar, y en los espasmos de placer que había sentido tras ellos. Se repetía una y mil veces que no podía caer tan bajo, que ella valía mas que todo eso, y no lo necesitaba para nada, terminaba masturbándose y corriéndose como una posesa. Sus manos no eran suficiente para aplacar los ardores de su entrepierna. Saco la agenda, en el apartado de amantes duros comenzó a llamar por teléfono, ninguno respondía a su llamada, tras el quinto intento desistió. - Nadie esta cuando se le necesita- Mascullo en voz alta - Maldito mes, ni para follar se queda la gente- Siguió maldiciendo Agosto - Y el imbécil ese - Su cara se sonrojo al decirlo- En unos días sale hasta en la sopa y ahora parece que so la ha tragado la tierra. Se acordó de Mirían, en su carita de deseo, y en las ansias de satisfacer, no tenia un carácter fuerte pero bien guiada podía hacer que la sometiera. Saco el papelito con el numero de teléfono y la llamo - Soy Mirían cariño, ahora no te puedo atender, muack, muack, muack, pero si me has llamado es por que quieres algo de mi. Deja tu mensaje o tu numero de teléfono y veras como en muy poquito tiempo me pondré en contacto contigo. Ciao corazón. - GGGRRRRRRRR, malditos aparatos. Hola corazón, soy Teresa, seguro que me recuerdas , la que estuvisteis en mi casa tu y Salome, lo recuerdas? Me gustaría verte esta noche. Si puedes venir te espero a las 10 vale? Pasaban las horas y la ansiedad comenzaba, la impaciencia la turbaba, se repetía una y otra vez la estrategia a seguir, como debería actuar, estaba segura que el otro día había disfrutado por lo menos tanto como ella, debería enseñarle a ser AMA, eso solo eran pensamientos y una forma de autosatisfacerse para intentar olvidar lo inolvidable. Miraba su reloj, las 10 y 10, estaba nerviosa. Tal vez no ha escuchado el mensaje. Tal vez no ha ido a casa. Por que no le habré dejado mi teléfono, seguro que lo tiro la ultima vez. Se asomaba a la calle, a la luz de farola, la noche todavía no había entrado, y los escaparates permanecían vacíos. Volvía a mirar su reloj, las 10 y 11. Se sentó en el sillón y se puso a contemplar la sala, - Todo el trabajo para nada- La lampara estaba cubierta por un pañuelo de seda rojo, la luz se filtraba de forma insinuante, la televisión y todo el mueble habían sido ocultados bajo un paño de terciopelo negro, en un rincón sobre una repisa había encendido un bosquecillo de velas de distintos tamaños y alturas, en la mesita había dejado diverso material, se había arriesgado. Cuerdas, cadenas, látigos, fustas, pinzas , consoladores todo el material exquisitamente dispuesto y brillante. Bajo la mesita una caja de cartón, la miro y penso en ella, se recostó, cerro los ojos y su mente comenzó a volar........ Recordó un día, habían salido de fin de semana, era invierno, viernes por la tarde, hacia mucho frío, el destino era Sigüenza, como de costumbre pasaría a recogerla, debería vestir como a su AMO le gustaba, zapatos de tacón, medias negras con liguero, sin bragas, ese día le habían ordenado maquillar sus pezones y no ponerse sujetador, blusa blanca semitransparente y traje chaqueta oscuro con falda, encima un abrigo largo. Después de ponerse la camisa, se miro al espejo recordaba que se sentía bien, los rojos pezones se marcaban perfectamente, el sentir las tetas sueltas, el frotamiento de los pezones contra la tela, hacia que estos se erizaran y se marcaran mas, le ponía a mil esa imagen, como un circulo vicioso cada una de las cosas llevaba a la siguiente. Tenia que esperar en la parada de autobús de debajo de casa, con un bolso de mano con algo de ropa y alguno de sus juguetes. El coche llego, mi AMO bajo y abrió la puerta del coche de mi lado, no me atrevía a mirarle a la cara, me ayudo a subir, ese detalle me gustaba, en parte por el gesto de caballerosidad pero lo principal era mi vergüenza, la postura exigía abrir las piernas y al levantar la falda para apoyar mi culo sobre el asiento, mi coño quedaba a la vista, cogió el bolso y lo metió en el maletero. Estaba contento y me permitió besar su mejilla. Comenzó a charlar, temas banales, paro junto a una farmacia. Me puse tensa, nunca sabia a que atenerme, expectante, no me atrevía a preguntar. Por fin partió la orden de sus labios. -Entra a la farmacia y compra unos guantes de látex, de los que usan los médicos-. Una cosa tan simple me puso nerviosa, en la farmacia pensaba que todos me miraban, no sabia para que servirían, pero notaba como todos los ojos se clavaban en mi cuerpo y me desnudaban, en ese momento mi coño comenzó a mojarse, un cosquilleo me recorrió la entrepierna. De vuelta al coche una mirada dura me esperaba, cuando presentía esa mirada no sabia donde esconderme, oí la voz. -La puta ya esta caliente, su coño se moja, y huele a perra en celo-. No lograba entender como sabia mis reacciones. Me moje mas todavía. Continuamos la marcha, me dijo que pararíamos a cenar antes de llegar a nuestro destino. El restaurante era pequeño, coqueto, la gente muy agradable, nos sentamos, a mitad de la cena me dijo que hacia calor, me sugirió si no me estorbaba la chaqueta, me la quite, mis pezones se notaban perfectamente, cuando llego el camarero encogí los hombros hacia delante, para ocultar los pechos en lo posible. Se dio cuenta y pude ver su sonrisa. Comenzaba a mojarme, - Levanta los hombros, no cogas vicio en las posturas, puede ser peligroso- miro al camarero y se dirigió a el como si yo fuera una niña - Se da cuente siempre corrigiéndola- El buen hombre no quitaba la vista de mi camisa, veía aumentar el bulto de su entrepierna, me ponía a mil esta situación, a la vez me excitaba la provocación que yo producía y a la vez me paralizaba verme así exhibida , me avergonzaba, el disfrutaba con mi rubor. El camarero se retiro y volví a verlo sonreír. - Te gusta su polla verdad?, te gustaría chupársela? Estoy pensando en irme y esperarte en el coche. Claro dejándote sin dinero y sin tarjetas. Tal vez te acepte como pago, creo que le gustas. Se lo digo yo o se lo dices tu?- En ese momento se levanto sin dejarme contestar, se fue hacia la cocina, tardaba en salir, mi mente se puso a dudar, no me atrevía a pensar si lo decía en serio o no. No conseguía hilvanar mis ideas, solo recuerdo como mis piernas se iban separando, notaba calor entre ellas, el tapizado de la silla me acariciaba las nalgas, vi crecer mis pezones, no me importaba que los de la mesa de al lado los vieran, ya no. La espiral había comenzado, iba a mas, podía notar la humedad que desprendía mi cuerpo posarse en el asiento. Esos momentos de angustia, de zozobra de turbación, de placer... fueron interminables. Vi a lo lejos la sonrisa franca de mi AMO acompañado de una mujer que también sonreía, vinieron hacia mi, me la presento, era la dueña y la artífice de la fantástica gastronomía que habíamos degustado. Me quede un poco , no se, por un lado la idea de ser el pago de la comida me excitaba, pero no sabia si eso le gustaría a mi AMO, aunque el si lo sabia de mi y me lo proponía muchas veces. En el fondo prefiero que no llegue a su fin. En el coche me obligo que me masturbara mientras continuábamos la marcha, tuve que suplicar y mucho que me permitiera correrme, no lo conseguí. Nada mas entrar en la habitación me quede desnuda y arrodillada, solo las medias, como me decía el, - Como una puta, lo que eres- esperando que decidiera que hacer, tenia unas ganas enormes de orinar, desde que salimos no me había permitido, la vejiga me presionaba, ya sabia que tenia que orinar y el me permitiría cuando fuera necesario, sus palabras me sorprendieron - Abrirás tu coño para mi al máximo - Estaba muy caliente y el sabia que podría conseguir hacer cualquier cosa. Me hizo lamer sus zapatos, después me ordeno tumbarme en el suelo, me dio uno de los guantes, me dijo que lo pusiera en la mano con la que prefería masturbarme. -Tienes libertad para acariciarte y para usar los juguetes que necesites, incluidos los lubricantes, lo que yo quiero ver, y me sentare frente a ti, es, como tu mano entra entera en tu coño- Esas fueron sus palabras. Comencé a acariciarme, la sensación del guante era indescriptible, era nuevo para mi, nunca lo había hecho, me ponía muy caliente, el tacto irreal como si no fuera yo, la suavidad, la frialdad al principio, metí un consolador en mi coño, entraba sin dificultad, estaba mojadisima, mi mano recorría mis pechos, pellizcaba mis pezones, el coño se abría, se separaba, saque ese, metí otro mas gordo, tampoco tuve problemas, decidí pasar a los dedos. Saque el consolador, rocíe bien el guante con el lubricante y metí dos dedos de golpe, sin problema, metía y sacaba al principio suave, después con fuerza, los revolvía dentro, metí el tercero, poco a poco se abría, cedía a mi paso, el cuarto era mas complicado, empezó a entrar, me hubiera ayudado oír su voz, decirme lo puta que era, lo que era capaz de hacer, con mis ojos cerrados me lo imaginaba mirando hacia mi y con eso me sobraba, el cuarto entro, empece con el quinto, me repetía que podía hacerlo, que a le le agradaría ver como lo hacia, empezaba a dolerme la muñeca, notaba la presión en mi mano, poco a poco se separaban las paredes de mi interior, conseguía entrar, esa fuerza me animaba, mi cuerpo se llenaba de sudor, me sentía muy caliente, muy excitada, hacia esfuerzos infrahumanos para no correrme, paso el quinto dedo, notaba como el hueso hacia que se ensanchara mas mi coño, note con alivio como entro por completo, como mi mano era tragada, ese momento de relajación, me libero por completo y el orgasmo llego, le gritaba, mira mi AMO como mi mano entra entera para ti, mira como la meto toda, gritaba y me corría, me corría y gritaba, fue fantástico, saque la mano, estaba llena de jugos espesos, me dolía quite el guante, la mano estaba morada. Iba a ir a tirarlo y me ordeno lamerlo, limpiar todos los rastros que una perra en celo deja. Los jugos densos y el olor del lubricante me daba nauseas, comencé a lamer y volví a calentarme, las tripas me dolían, las ganas de orinar eran muchas, parecía leer mi pensamiento, quiero que vayas a la bañera, te masturbes y te orines a la vez, y por supuesto que te corras, le di las gracias he hice lo que me mando, volví a correrme como una posesa, esa noche fue genial, después de un buen baño, bien limpia, me acurruque a su lado en la cama y permitió que lamiera su polla, se corrió en mi boca y lo recibí como el mejor elixir del mundo....... Sonó el timbre del portero automático -Quién es? - Abre Teresa soy Mirían...........
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