|
|
|
|
Retazos de una vida
Mirian
-Hola Teresa, buenas noches. - Buenas noches Mirían, pasa, como estas? - Muy bien, que es lo que quieres? Personal o profesional? - Preferiría personal, pero me conformo con profesional, te pagare lo mismo que la otra vez vale? - De acuerdo me parece bien. - Tienes prisa? - No, con lo que me vas a pagar puedo pasar la noche, no necesito mas clientes. - Mejor, así charlaremos un poco. Me gustaría saber como acabaste en la farola? Si no te importa claro. - No, no me importa, es largo, pero supongo que será como muchas otras historias. - Preparo algo de beber. - Si, es una buena idea, estabas segura de que vendría? - Por que lo dices? - Por el mostrador que tienes aquí preparado. - Ah, lo dices por eso. Creía que si, pero ante tu tardanza se disipaban mis esperanzas. - El otro día note que te hacia daño cuando intentaba follarte, y presentí que a ti te gustaba, es así? Desde ese día tengo esa duda que me corroe. Me gustaría saber si es así? - Ya que me vas a contar tu, tu historia, te contare unos retazos de la mía. Vale? - Si me parece bien. Teresa volvió con la otra botella de cava dentro de una cubitera con hielos y agua y unas galletas saladas, lleno las copas con cuidado, sorbió un poco y poso sus frescos labios en los labios de la otra chica, le devolvió el beso con pasión y se sentó a su lado. - Hace mas o menos dos años, mi madre limpiaba un Pub de ambiente, iba de madrugada, cuando este había cerrado. Junto al almacén había un cuarto donde el dueño y alguno de sus amigos jugaban a las cartas y apostaban dinero, bastante dinero. Solían jugar hasta bien entrado el día, esos idas mandaban a mi madre a por comida o que les serviría algo de beber, le daban buenas propinas. Poco a poco fue arreglándose mas, no parecía que fuese a limpiar, me decía que allí se cambiaba, comenzaba a ver por casa ropa interior provocativa, sujetadores con encajes, bragas transparentes, ligueros, prendas que hacían que mi coño se mojara, por supuesto no le decía nada a ella, una vez la vi como se vestía para irse, se puso un corpiño negro que ajustaban sus tetas, la tela le llegaba hasta el ombligo, salían cuatro cintas hacia sus piernas, tenia puesto un tanga negro de minúscula tela, que resaltaban sus dos turgentes nalgas, con parsimonia ajustaba cada una de las tiras a las medias, las adaptaba a sus piernas moviéndolas con cuidado, veía la delicadeza empleada en ese menester, una vez terminada la tarea se puso en pie contemplándose en el espejo, estaba radiante, me gusto esa imagen que se reflejaba en el espejo, me prometí a mi misma que yo también cuando pudiese, vestiría así, comenzaba a forjarse en mi unos hábitos fetichistas. Cuando estaba sola me probaba toda esa ropa y me masturbaba una y otra vez. Un día al volver a casa me pillo. No dijo nada tan solo sonrío. Desde unos meses habíamos dejado de pasar necesidades, no quería preguntarme por que, solo me adaptaba a las comodidades de nuestra nueva vida. Mi padre nos había abandonado y no lo habíamos pasado muy bien que digamos. Cuando cumplí los 18 años, mi madre sabiendo lo que me gustaba, me regalo un conjunto de corseteria completo en color marfil precioso, Sujetador, bragas, medias y ligueros, y unas botas altas, hasta los muslos de charol negro, me veía preciosa, como una reina, se me ocurrió masturbarme con una de las botas, el placer fue inmenso nunca me había calentado tanto, esa sensación fue muy agradable y placentera, cambiaba mi concepción de la sexualidad. Le pregunte a mi madre que ocurría en el bar, no me creía que por servir unas copas y hacer unos recados le podrían pagar tanto dinero. Comenzó a contar lo que ocurría, no se arrepentía de nada de lo que hacia o había hecho, había servido para mejorar el nivel de vida de las dos. Yo tampoco le reproche nada, en parte se había sacrificado por mi. Me dijo que era la amante del dueño del local, y a veces la entregaba a otros como pago de sus deudas de juego, esto le excitaba mucho, disfrutaba y encima le pagaban generosamente. Prometio llevarme un día, si yo a su vez le prometía que solo miraría sin involucrarme mas. Ese día llego, estaba muy nerviosa por no decir excitada, me vestí a la par que mi madre, disfrutando del roce de cada prenda en mi piel, la miraba de soslayo, esa imagen, cada vez que la recuerdo uuhhhmmmmm. Las prendas encajaban en mi cuerpo con precisión, no era la figura despampanante de mujer madura, era una figura joven grácil, bien proporcionada y sugestiva, Una falda gris oscura, por encima de la rodilla con una abertura en el muslo derecho, una blusa blanca, mis botas y un abrigo por debajo de la falda, esa imagen no se me olvidara tan fácilmente. Cuando entre en el local, un aire viciado, todo oscuro me recordó las películas de ganster de blanco y negro, en la mesa, sobre la que caía a plomo la luz de una lampara, desafiando al humo, un hombre fuerte, con algunas canas, sonrisa sarcástica llamaba mi atención, me atraía hasta el punto de no poder fijarme en ningún otro, me quede apartada en la penumbra, cumpliendo con mi promesa, me costaba seguir en mi ausencia, un par de veces creí que nuestras miradas se cruzaron, pero no decía nada, me ignoraba por completo, me repetía a mi misma que no me había visto, me quería engañar, sabia que si me había visto. Me sentí despreciada, humillada y eso encendió mas mi entrepierna, me dieron ganas de subir sobre la mesa y desnudarme poco a poco en presencia de todos, ese pensamiento me calento mucho, hasta el punto de llevarme las manos inconscientemente hacia mi coño, un codazo seguido de un " Que haces " me despertó me saco de mis gratos pensamientos, mi madre me acompaño hasta la puerta y me dijo que ya había visto suficiente. Comenzaba a amanecer, caminaba hacia casa y un coche se detuvo a mi lado , me pregunto cuanto, una ráfaga me recorrió el cuerpo, por que no, estaba caliente necesitaba de alguien que enfriara mis instintos y encima pagarían por ello. Subí al coche y..... esto me lo salto no viene al caso, el primero, uno mas, tal vez otro día te lo cuente, no fue agradable, pero si satisfactorio. Siempre veía la cara del jugador, y el pensar que era una puta que cobraría por follar me excitaba, creo que fue lo único bueno. Pasaron unos dias, y mi madre me dijo que tendría que salir de viaje, si seria capaz de atender a los jugadores, solo tendría que servir las copas y hacer los recados. Ella ya había hablado con su amante, que solo seria eso y estaba de acuerdo, me vestí como el primer día y fui al bar, no había partida, solo el sentado en la mesa haciendo solitarios. Por primera vez vi el bastón, también estaba sobre la mesa, amenazador, apetecible, con el mango brillante. Me acerque, me quede de pie , me hacia esperar, mis nervios delataban mi ansiedad, me dijo que me sentara, ponía interés en sus palabras, recuerdo que no me lo pidió, mas bien fue una exigencia. Me trataba como a una niña pequeña, eso me encolerizaba, me hacia sonrojar, dijo algo, de que era una pollita, su sonrisa me inquietaba a la vez que me excitaba, estaba ante un hombre de verdad, no con uno de mis amigos un niñato de esos que solo querían un polvo rápido y en paz. Percibía el juego de poder que yo iba perdiendo. Me propuso jugar a los montones, si yo levantaba la carta mas alta ganaría mil duros, si la levantaba el yo me quitaría una prenda. Quise hacerme la dura e intentar sopesar la oferta, no pude dije que si de inmediato. En menos de 15 minutos, solo tenia puesta mi ropa interior y mis botas, me sentía observada, como si fuera una mercancía expuesta, me hizo poner de pie, el juego había terminado. me subió en volandas sobre la mesa casi sin darme cuenta, puso música y dijo baila. Comencé a bailar como una posesa, los ritmos eran calientes y yo los hacia mas todavía. Me gustaba exibirme, sentirme deseada, esto ultimo no se si lo conseguía. Comenzó a decir palabras soeces, guarrerías a llamarme puta caliente, perra en celo y estas palabras me encendían, mis tetas vibraban, las nalgas duras, se agitaban, note el frío mango de metal del bastón, recorría el interior de mis muslos, lo giro como un malabarista, ahora el mango estaba en su mano, oí un chasquido mis ojos bajaron, y vi la hoja de una navaja en la punta del bastón, tu ve miedo, la punta subía, con facilidad corto las tiras de mi braga, mi coño quedaba al aire, no le gustaron los pelos, para la próxima vez debería estar depilada, continuo subiendo la hoja hasta el sujetador, también lo corto, mis tetas quedaban también al aire, rozaba mis pezones, temía que pudiera cortarlos, a la vez que desafiaba el filo, un juego al que el me llevo y yo accedí como una tonta. Creía que estaría viendo como mi coño se abría y rezumaba humedad había tenido muchas experiencias sexuales, pero nunca había estado tan caliente ni tan siquiera cuando me penetraban, como lo estaba entonces, sin ningún contacto todavía. Volvió a girar el bastón y el puño era el que se acercaba a mi coño, se abría paso, lo aceptaba sin ningún remordimiento, no era mi intención ser follada por un bastón, pero ese roce esa situación era superior a cualquiera de mis pensamientos, me corrí una, dos, tres veces ensartada en el bastón. Me hizo jurarle que seria suya y de nadie mas, cumpliría sus ordenes, sus deseos y caprichos, en ese estado yo era capaz de jurar todo hasta que era la responsable de la muerte de Manolete, cualquier cosa. Me tumbo en la mesa boca arriba tiro de mi, hasta que mi cabeza quedo colgando entre sus piernas, se abrió la bragueta y saco la polla, la metió en mi boca y me follo así, por la boca, notaba como la polla golpeaba en mi garganta, oía como decía mueve tu garganta puta, hazlo como lo hacen las verdaderas putas, me sentía muy humillada y me corría una y otra vez, antes de que se corriera en mi boca, pude ver el bastón que se acercaba a mi teta derecha y mientras me afanaba en tragar su leche note un fuerte pinchazo, muy rápido. Después vi los dos puntos que quedaron. Me mando vestirme y me despidió, me dio un puño de billetes y me dejo en la puerta de la calle. Volví a la siguiente noche, había mas gente jugando, dejaron de jugar, subí a la mesa, el espectáculo se repitió esta vez con espectadores, me desnudaron, con orgullo mostré mi coño depilado, baile, me contornee y si que me follaron, todos los presentes a excepción del dueño, usaron mi coño y mi boca, no puedo decir cuantas veces, cuando ya estaba rendida y casi no podía mas, me tumbaron boca a bajo sobre la mesa separaron mis piernas, me abrieron al máximo, y el dueño la metió en mi culo, no era virgen pero si para ese calibre, me dolió mucho, me gusto ese dolor, y sentirme usada por todos, estar tan sucia. Me desmaye de cansancio y de felicidad, cuando desperté estaba tumbada sobre un camastro sucio y mugriento, desnuda con el cuerpo lleno de semen reseco, el coño escocido y el culo dolorido, había dinero a mi lado, bastante dinero, como pude me vestí y llegue a casa, en vez de bañarme de inmediato me tumbe en mi cama y masturbe pensando y reviviendo la noche. Siguieron mas noches como esa. Me compre ropa, un coche, una moto, joyas, de todo, con dinero que yo creí que caería del cielo. Mientras fui rentable estuve en el bar, cuando los jugadores se cansaron de mi, buscaron a otra y yo fui a para a la farola. Debía el coche, la ropa , los zapatos y las joyas, todo lo había pagado el dueño y ahora quería recuperar su dinero, ese era el cebo, el lujo de unos dias para pertenecerle para siempre, mis ganancias le pertenecen me obliga a trabajar cada noche y tengo que hacerlo hasta que le devuelva la totalidad mas los intereses que el los pone a su antojo, yo he tenido suerte, por lo menos estoy aquí, de vez en cuando viene, me hace subir en su coche y me invita a una de sus fiestas, se que le gusto, y para mi no se como decirlo, pese al miedo, me encanta ser usada. Se de otras que han sido vendidas para trabajar de putas en Clubs de carretera, mi madre esta en uno de esos. Mas o menos ese es el motivo de la farola. - Sabes, me ha calentado tu historia, tengo el coño empapado. Seguro que tu también te has calentado. Me dirás cual es el bar , me calentara cuando recuerde tu historia.- Esto lo dijo sin mucha convicción, sin darle importancia, pero con la intención de sonsacar el sitio, y tener un lugar donde buscarlo- Trae tu mano, mira como esta mi coño. - Ahora te toca a ti, contarme tu parte.......
|