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Chat de relatos eróticos

La sala donde los relatos eróticos se cuentan en directo: quien escribe, quien lee y quien pide otro. Sin registro, con un apodo y buena pluma.

#relatos-eroticos

#relatos-eroticos es una sala distinta a todas: aquí el juego es contar. Relatos propios y ajenos, fantasías narradas a varias manos, historias que empiezan en tercera persona y acaban en primera. Es de las salas más concurridas del servidor —la cifra de arriba es medición real— y la única donde llegar con buena ortografía es medio ligar.

Cómo funciona una sala de relatos

Hay quien narra y quien escucha, y los papeles rotan solos. Un relato puede ocupar la sala entera durante media hora con el resto siguiendo en silencio, o abrirse en privados donde la historia se vuelve de dos. Las reglas no escritas son las del buen contador: no pisar el relato de otro, pedir paso para el siguiente y agradecer lo que te gustó. El que llega pidiendo «foto» a mitad de un relato retrata su prisa y poco más.

Entrar a la sala

  • Apodo y entrar: el chat se abre en el navegador con la sala y #mazmorra al lado.
  • Con tu cliente de siempre: irc.mazmorra.org, canal #relatos-eroticos.
  • Si vienes a leer, dilo o simplemente quédate: el público callado también hace la sala.

El relato también tiene consentimiento

Que sea ficción no lo exime de las normas: los relatos con menores no existen aquí ni como fantasía, los protagonizados por personas reales reconocibles tampoco, y arrastrar a alguien a un relato por privado sin preguntarle es la misma falta de respeto que en cualquier otra sala. Dentro de eso, la imaginación va donde quiera: para eso está.

Un truco de la casa para quien quiere narrar y no se atreve: empieza continuando. Sumarse a un relato en marcha con un párrafo corto cuesta menos que abrir uno propio, se agradece siempre, y enseña el oficio más rápido que mirar. Los mejores narradores de la sala empezaron exactamente así.

De la sala a la biblioteca

La Mazmorra antigua tuvo una sección de relatos querida y recordada, y ha vuelto: el archivo publica la serie de Pat completa y los relatos sueltos, con la firma de su autor, y sigue creciendo por lotes. Y la biblioteca de la casa guarda las fichas de los clásicos del género —de Historia de O a La atadura— para quien quiera leer del bueno entre conversación y conversación.

Antes de entrar conviene leer las normas y los consejos de seguridad. Todas las salas, con su gente, en el directorio de canales.