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Pat — Capítulo 1

Daryus · del archivo de la Mazmorra, 2008-2018

Pat001

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Pat 1

El sol brillaba sobre los tejados, su luz se reflejaba en los cristales de las ventanas

de enfrente. Muy pocos vehículos recorrían la avenida que se veía al fondo. Todo esto

percibía Tomas desde el gran ventanal de su oficina. Infinitas cosas pasaban por su

cabeza.

Era el ultimo día de julio, al día siguiente comenzaba un mes de vacaciones, muy

merecidas, hacia muchos años que no disponía de mas de tres días seguidos. El sonido

del teléfono rompió su ensoñacion.

-Señor Tomas?

-Dime Pat

-Recuerde que tiene que hablar con los Arabes.

-Ya lo he hecho.

Recordaba dos años atrás, cuando un constructor le había pedido que le diese trabajo a

su hija. Había terminado los estudios y quería trabajar en verano. Patricia que así se

llama, es una chica escultural de 22 años que quería comerse el mundo lejos del control

de su familia, que ya habia empezado a curtirse por una legión de amantes. Una media

melena de rizos de oro y una piel tostada durante todo el año por los rayos UVA. El

primer día que se presentó estaba nerviosa, empequeñecida, le habían contado que el

jefe era un ogro.

Mi impresión fue buena, despertaron instintos hace tiempo olvidados, sus palabras

entrecortadas y su mirada baja me hacia sentir fuerte y poderoso.

-Sabes por que estas aquí Patricia?

-Me..., me imagino que por mi padre.

-Y, que esperas que haga?

-No se, lo que crea mas conveniente.

-Lo mas sencillo es tenerte 15 días para contentar a tu padre y luego despedirte.

Eso lo dije para intimidar y hacerle bajar del todo sus defensas.

-Ya te habrán dicho que soy un ogro.

-No, no me han dicho nada- Mintió

-De todas formas te lo digo ahora, se trabaja duro, y se obedece sin discutir lo que

ordeno. Tenga sentido o no.

-Creo que podré resistirlo.

Notando que había aceptado el juego, decidí entrar de lleno.

- Si te equivocas demasiado tendrás un castigo, físico.......

La frase la deje sin terminar para ver su reacción.

-Estoy acostumbrada, he estudiado en Inglaterra y la vara y la regla están a la orden del

día.

Su respuesta había sobrepasado todas mis previsiones, estaba dispuesto a averiguar hasta

donde quería llegar.

-Bien empezaras ahora mismo.

Las primeras tareas fueron complicadas para obligarle a errar, no fue fácil, la niñata

era inteligente y quería demostrar que podía ser mi secretaria personal. No tardo mucho

y antes de acabar la tarde la llame al despacho.

-Sabes que has metido la pata? .......... y ya sabes lo que te dije.

Sin decir palabra se levanto la falda, se bajo las bragas hasta las rodillas y se puso de

bruces contra la mesa. Los primeros azotes fueron con la mano desnuda, golpes secos y

sonoros, cada vez un poco mas fuertes. No se quejaba, la cosa subía de tono, me quite el

cinturón y comencé a azotarla con el, algún leve quejido salía de su boca, quejidos

casi imperceptibles. Tampoco oso gemir, y se le notaba que le gustaba estaba excitada y se

retorcía para lograr la postura donde desea recibir los golpes.

Cuando el castigo acabo deje que cayera al suelo y salí del despacho dejándola sola. Una

hora después volví, se levanto del suelo cuando estaba a punto de llegar a la puerta la

llame, volvió hacia mi, el rímel se le había corrido por la cara, de esta guisa no

tenia muy bien ver. Metí la mano bajo su falda, no opuso resistencia. Su coño estaba muy

mojado prueba del placer pasado, no se si se había masturbado o no, pero si parecía que

se había corrido.

De nuevo mi mente volvió a la realidad, unos golpes se oían en la puerta.

-Adelante

-Señor Tomas.......

-Dime Pat.

-Siento que se me haya olvidado señor, a primera hora le han traído el coche nuevo.

-Sabes lo importante que era para mi, por que no me lo has dicho antes

Solo el silencio por respuesta.

-Quieres un castigo ¿verdad?, eso es lo que estas buscando. Hoy no lo tendrás, ha sido

un buen intento.

-De verdad que va a estar un mes fuera.

-Si, Y tu que vas a hacer?- Le pregunte sabiendo la respuesta.

-Lo pasare con mis padres, hace dos años que no paso un verano con ellos. La maleta la

tiene fuera, pocas cosas como me dijo . Un smoking, un traje y un poco de ropa de verano.

-La primera semana estaré con los Arabes, he quedado con ellos en su casino de la Costa

del Sol. Los quince días siguientes estaré de relax y la ultima semana la reservo para

ti.

Sus ojos se abrieron como platos.

-Si, has oído bien, la ultima semana contigo. Espero que estarás disponible?

-si - mas que una sílaba fue un balbuceo- gracias por acordarse de mi.

-Queda alguien en la oficina?

-No, yo soy la ultima.

Un corto silencio que a Pat le pareció interminable se produjo en la habitación. Iba a

estar 21 días sin ver, oír tocar ni sentir a su señor, era la primera separación

seria, la que tenia que soportar ahora. Su angustia era notable. Recuerdos le vinieron a

la mente, nunca se me hubiera pasado por la cabeza dos años antes que terminaría así.

Una niña mimada de familia bien, que solo buscaba la independencia, había acabado

subyugada a un hombre, yo que me reía de las relaciones de mis amigas. Desde el primer

momento cuando vi a Tomas en ese inmenso despacho detrás de la mesa de su escritorio

vestido con un traje de Gucci rebosante de autoridad me sentí débil sumisa. Desde

entonces un sentimiento se apodero de mi, era como los días de estudiante en Inglaterra

la misma autoridad, pero la había conseguido solo con la mirada, desde la primera vez me

sentí humedecer. Luego vinieron los azotes, y todo comenzó a girar, una espiral que se

aceleraba y se agrandaba controlaba mis sentimientos.

Mi única meta a partir de ese día tenia que ser Tomas, el tenia que ser mi dueño, quien

guiase mis pasos, mi mentor. Las semanas siguientes fueron cruciales, tenia que demostrar

que era capaz de realizar el trabajo mejor que Sara su actual secretaria, pero cometiendo

errores para que fuese castigada y poder seguir levantando la pasión de mi dueño al fin

y al cabo tenia que provocar. Había indagado y sabia que a nadie mas le aplicaban

castigos físicos, eso era bueno, significaba algo para el, su rostro era inescrutable y

no sacaba el tema. La incertidumbre me consumía y a la vez me excitaba ni tan siquiera en

el colegio recordaba haberme masturbado tanto y tan seguido. Desesperada salía a la caza

del hombre, yo que me sabia guapa y segura de mi misma que nunca había tenido problemas

para ligar era incapaz de encontrar un sustituto para la imagen que me había creado.

Cuando empezaba ha creer que había sido un mal sueño, todo cambio. El sábado siguiente

me había invitado a cenar en su casa. El sábado se acercaba y no había conseguido

sonsacar a nadie nada a cerca de los gustos del jefe. Queria hacerle un regalo y no sabia

que regalar. Me sentía humillada, humillada conmigo misma. Pero al contrario de lo que

pueda parecer me sentía bien. El viernes había una nota en mi mesa, era de Tomas;

-Me he enterado de tus pesquisas, no hace falta que hagas nada. Bueno si, me encantaría

que a la cena fueras con zapatos de tacón, medias con ligero y el chubasquero amarillo

que tienes, encima, nada mas que

eso y quiero que vayas en el metro, nada de tu coche o taxis. Un beso,Tomas

Lo que ponía en la nota me pareció estraño, y sentía vergüenza pensando en lo que

ponía, tenia que armarme de valor, quería conseguir hacerlo y es lo que el deseaba yo lo

haría. El sábado fui a un salón de belleza, estaba espléndida ,a la salida los hombres

se giraban al pasar incluso alguna mujer me lanzo miradas deshonestas.

Me apetecía comprar algún trapito, aprovechar la economía saneada .

El trayecto hasta su casa fue infierno maravilloso. Sentía que todo el mundo me

observaba, me dio por pensar que sabían que iba desnuda bajo el chubasquero, que por su

color llamaba la atención mas de lo deseado. Cualquier movimiento acentuaba mis

sospechas. Me sentía muy húmeda, el miedo y la vergüenza se había transformado en

euforia, ya estaba segura que era capaz de realizar cualquier cosa que se me ordenara.

Frente a la boca del metro habia una casa de estilo colonial de 3 pisos de altura y un

pequeño jardín detrás de una valla. Me abrió la puerta, el hall de la casa era de

mármol con unos muebles antiguos, se oían voces que salían de una sala continua, no

estabamos solos, el mundo se me vino encima, un montón de dudas aparecieron, me habría

equivocado al leer la nota?, estaba nerviosa, la angustia crecía en mi. Me beso en la

mejilla y me hizo pasar a una salita, decorada con lacas chinas, el mobiliario también

era chino y salvo un sillón parecido a un trono solo había cojines en el suelo, unas

vigas de madera sobresalían del artesonado del techo, y de ellas me pareció ver colgadas

unas argollas de hierro. Reconocí algunas de las voces que se oían, una era Sara mi

contrincante y alguna mas de gente de la oficina. Me pidió el chubasquero, mi duda

interna era muy grande quería obedecer y quitármelo, pero pensaba en las voces si me

veían desnuda me moriría de vergüenza, y eso parece ser lo que quería el.

La segunda vez que me lo pidió, me lo quite y se lo di. Se quedo mirando mi vestuario o

mas bien mi desnudez. Su rostro seguía inescrutable, no se si le gustaba o no lo que

veía. Me vendo los ojos con un pañuelo de seda negro, se llevo mi chubasquero y me dejo

desnuda en medio de la salita inmersa en un mar de dudas............

Las palabras de Tomas me trasladaron a la realidad y me hicieron salir de mi ensoñación,

sin quererlo y recordando el pasado me había excitado.

-Quién cerrara las oficinas?

-Me han dicho los de seguridad que vendrán a las 3.

-Bueno Pat, puedes marcharte ya. Cuídate quiero que estés guapa cuando vuelva.

En un ultimo intento y a la desesperada por aguantar unas horas mas, Pat pregunto.

- Por que no comemos juntos?

-No puede ser, tengo que conducir hasta Málaga, y quiero llegar antes de que oscurezca.

El dorso de su mano recorrió su mejilla y esa fue la despedida.

Cuando Pat salió de forma lenta triste y cansina esperando el arrepentimiento de Tomas,

queriendo oír como la llamaba. Tomas se dirigió a la caja fuerte, la abrió y haciendo

unas cuentas mentales, tres días a tres millones por día 9 millones y uno para

imprevistos diez. Era dinero del considerado B, es el que siempre utilizaba para jugar en

el casino . Recogió el portatrajes y el bolso de viaje donde guardó el dinero, era de

piel de elefante, un recuerdo de un viaje a Tailandia.

Unos fotogramas secuenciales pasaron por mi mente cuando toque la rugosidad de la piel. Un

body-masage con las bellas y sensuales mujeres de Chian Mai, mis preferidas de todo el

vasto territorio del país. Algo indescriptible tumbado en una camilla especial y dos

mujeres desnudas frotando tu cuerpo con su cuerpo, sumisas, incansables, dispuestas a

complacer cualquier capricho, el sumum de los placeres. El morbo de los aros en el cuello

de las mujeres jirafa en Chian Rai frontera con Birmania, el máximo símbolo de sumisión

que jamas haya visto nunca, cuando el marido o dueño la aborrece por alguna causa corta

los aros el cuello débil de la mujer es incapaz de sostener el peso de su cabeza y muere

desnucada. Y Pattong Road en Bankog, el prostíbulo mas grande del mundo, miles de mujeres

contoneándose y provocando con esa risa sumisa que caracteriza su pueblo, por esa calle

donde vi las cosas mas disparatadas que se pueden ver respecto al sexo, coños que fuman,

coños que abren botellas de champan y se lo beben y después de una danza lo expulsan,

mujeres follando con serpientes pitón de un tamaño considerable. Todos estos recuerdos

me habían excitado y ahora echaba en falta a Pat. Ya se había ido y nada se podía hacer

solo aguantar y reprimir ese placer inconcluso. La llegada al parking me hizo cambiar los

pensamientos, el flamante BMW M5 estaba en mi sitio, el color blanco perla era de mi

agrado, nada excepto las ruedas hacían descubrir la fiera que se escondía bajo su capot

, 400 caballos fáciles de dominar gracias al ordenador de a bordo que en ningún momento

deja el coche sin control. Siempre me ha hecho gracia que BMW cobre por no poner

distintivos, cuando debería ser al contrario, ya que si no los pone, debería

descontarlos del precio. Olía a nuevo, la suavidad de los asientos de napa heritage

negros, el tacto del volante me hacían sentir a gusto y feliz Igual que un niño con

zapatos nuevos........

El viaje fue delicioso, disfruté en todo su recorrido y me sentí contrariado cuando

me di cuenta que había llegado a mi destino. Eran las 8 de la tarde mis tripas se

quejaban, mas que eso rugían, con la emoción no había parado ni a comer. Una vez dentro

del hotel y con el coche a buen recaudo me dirigí al mostrador de recepción, en mi

camino me interceptó el director del casino:

-Buenos tardes don Tomas, - Hola, buenas tardes, Alberto.

-Que tal el viaje?

-Bien un paseíllo, las autovias hacen que los sean viajes mas rápidos y aburridos

- Y mas seguros

-Si, y mas seguros

-Ya he visto su nuevo juguete, no esta nada mal.- Sin esperar respuesta continúo

hablando- Su suite esta preparada, como siempre, por supuesto a costa del casino.

Ya sabe que todos los trabajadores estamos deseando que salte la banca, suerte.

Me sentí halagado, pero consciente de que eso se lo diría a todos los buenos clientes,

en el fondo sabia que sentía lo contrario, su misión era hacer gastar el máximo de

dinero a todos.

-Gracias Alberto. Toma ingresa esto en mi cuenta del casino- y le entregue los diez

millones, los guardó sin contar, con la confianza de dos caballeros.

- Me retiro, necesito una ducha y comer algo. Hasta la noche Alberto.

-Hasta luego señor Tomas.

Dentro de la ducha sintiendo la tibieza del agua correr por mi cuerpo mis pensamientos se

quedaron en blanco, me dolían los testículos de la excitación contenida, mi mano de

forma mecánica recorría mi miembro que empezaba a coger su punto de máxima expresión,

que bien me hubiera sentado la boca de Pat en esos momentos.....

Vestido con el smoking baje al restaurante, casi eran las 10, no había mucha gente

Agosto empezara mañana , me llamo la atención una rubia platino de unos 25 años estaba

sentada en una mesa céntrica, todo el que entraba estaba obligado a contemplarla, con un

vestido rojo que ensalzaba sus pechos. No se, había algo en ella que parecía irreal. Me

dirigí hasta mi mesa, fue una cena sencilla y con un brandy y un cohiba en la mano me

dirigí a la caja del casino.

-Buenas noches señor Tomas

-Buenas noches curro.

-Dispuesto a saltar la banca.

-Eso es lo que persigo, el dinero no tiene importancia, mi mayor ilusión ver cerrado el

casino por una noche.

-Cuanto le doy.

-Tres millones en fichas. Que tal tu señora, y los niños?

-Bien como siempre chupándome hasta la ultima gota de mi sangre, la mayor ya tiene

diecinueve, se ha convertido en una señorita, mañana la verá, trabajará de camarera en

Agosto y septiembre. Tenga, aquí tiene. Suerte esta noche.

Desde hace tiempo había conseguido dominar todos los impulsos, incluido los del juego. Me

había limitado a la ruleta y solo tres millones por noche.

Aunque por mi forma de jugar no dan mucho de si. Me dirijo a la mesa de la ruleta , las

mesas de Black jack empiezan a estar concurridas, las señoronas cargadas de relucientes

joyas pululan de mesa en mesa, los maridos buscan sus partidas de Póker. Mi mirada

recorre la sala buscando la rubia del restaurante, a jugar no ha ido, y cenando sola solo

puede ser la querida de alguien. Por fin la encuentro mi corazón da un vuelco esta en una

ruleta, me dirijo hacia allí, en mi camino me tropiezo con una mujer morena, me recuerda

Betty Page. La melena recortada por la mejilla, un mono negro, por lo pegado del cuerpo

debe ser de licra, en vez de tapar su cuerpo lo muestra, termina justo encima de sus

pechos, los hombros al aire, los pezones se marcan sin ninguna vergüenza, una cintura

estrechisima, las nalgas bien definidas son provocativas, la parte delantera muestra un

canal que a uno le hace suponer que es lo que hay debajo, termina debajo de sus rodillas,

los zapatos de tacón muy alto de acero son curiosos las tiras de piel que sujetan sus

tobillos y su empeine están unidas por cadenitas, iguales a las que cuelgan de sus orejas

. Con una capa negra recogida en uno de sus brazos termina su atuendo.

Fuma cigarrillos muy aromáticos en una larga pipa, su mirada es indiferente de desprecio.

Miro detrás de ella intentando ver a sus sirvientes, cosa extraña, no hay ninguno.

También se dirige a la ruleta, y por cortesía le cedo el paso.

En la mesa saco las fichas del bolsillo y las dejo encima, aparte de la morena, que no se

porque me sugiere el nombre de Valentina, hay tres hombres mas, sin ninguna

característica especial, deben ser unos aburridos turistas, babean al ver llegar a

Valentina, Un chico joven de buen ver correctamente vestido y con un collar en su cuello,

se acerca y deja unas fichas delante de Valentina. Los tres hombres se sienten

decepcionados, habían empezado a soñar con una noche llena de lujuria y de pasión. Que

lejos estaban de intuir la realidad del chico. El encargado de la mesa me saluda , me

recuerda de alguna vez anterior, empiezan las apuestas.

-Como siempre don Tomas, dice el encargado

Por primera vez Valentina gira su cabeza hacia mi. En ese momento debe odiarme por la

actitud del encargado y su deferencia hacia mi. La ignoro.

-Si, como siempre, 25.000 cada numero de la fila central y 15.000 a los caballos. y uno o

dos números al azar.- Cada apuesta que hago ronda las 500.000 así solo tengo para seis

jugadas.

-No va mas.

Después de dos tiradas sin tocar premio llega la suerte, un pleno. recupero lo perdido y

empiezo a ganar. La noche me augura buenas sensaciones, estoy ganando y los curiosos se

arremolinan junto a la mesa. La rubia no pierde nota de lo que sucede, vigila desde lejos

sin levantar sospechas, intento llamar su atención, no se da por aludida, Valentina sigue

endureciendo su mirada, por llevarme la contraria apuesta números diferentes a los míos

y si yo voy ganando ella va perdiendo.

Otras chicas profesionales de casino se acercan buscando la ficha perdida o el ganador que

se las quiera llevar a la cama por una módica cifra.

Sigo ganando ya he acumulado treinta millones, la noche se da bien, pienso que hoy puede

ser el día que salte la banca. No, la suerte cambia 5 tiradas sin tocar presagian el

desastre final, dos tiradas mas y me retiro. No ha podido ser hoy, y ya no va a ser recojo

mis ganancias veintiséis millones y medio y me retiro . Como es mi costumbre dejo una

propina a la mesa para que se la repartan entre todos los trabajadores, dejo fichas por

valor de un millón . Sabiendo que voy a provocar su ira y con premeditación , al pasar

junto a Valentina le dejo una ficha de 100.000. Se pone roja de impotencia, sigo adelante

sin volver la cabeza no quiero cruzar su mirada, mañana será otro día, hoy estoy

cansado y no tengo ganas de una lucha de poder .

La idea de someterla me complace y me hace dudar en mi camino, solo compadezco al chico

que la acompaña. De reojo veo a la rubia que no pierde detalle pero no se acerca. Sí que

lo hacen las tres jovencitas intentando asegurarse la noche a mi costa, no es tarde solo

son las doce y la idea de tres chicas en mi cama me seduce. Me dirijo a la caja a

depositar las fichas y cambiar alguna para mis acompañantes.

-Toma curro, ingresa esto en mi cuenta. Hoy ha habido suerte.

-Ya veo señor Tomas, mas de 25 millones.

-Si, dame uno e ingresa el resto.

-Hecho, tenga el dinero.

Voy a una mesa de la cafetería con las tres chicas, piden cava .

Vamos a negociar su precio.

-Bueno, creo que no me equivoco pensando a lo que os dedicáis, no?- risitas de dos de

ellas.- No me equivoco, no quiero saber vuestros nombres, de todas formas me vais a

mentir, así que os llamare , la una, la dos y la tres. Os voy a decir lo que quiero;

Vamos a jugar, os daré 50.000 a cada una, en eso entra hacer le amor, hacer el amor no,

follar, conmigo y entre vosotras de la forma y el orificio que yo quiera, esto es

obligatorio para las tres, a partir de aquí iré ofreciendo dinero para que hagáis

ciertas cosas, la que quiera el dinero lo hace la que no, no, así de sencillo Las cosas

hay que hacerlas en el sitio donde nos encontremos y en ese mismo momento.

Pero tiene que ser las tres ni una, ni dos, las tres. Tal vez os parezca denigrante.

Yo mas bien lo veo como una transacción comercial, yo tengo una cosa que vosotras

queréis, dinero, y vosotras me podéis proporcionar algo que yo quiero, placer. En Japón

la cosa sería mas fácil, en las no-pan kissa (cafetería sin bragas), universitarias y

estudiantes de instituto en su mayoría trabajan para sacarse un dinero extra, esta bien

visto socialmente, después de unos años lo dejan y se casan felizmente.

Después de decir esto, las tres se miraban de reojo y esto me aclara lo que yo ya

suponía, que no eran profesionales-. Podéis pensarlo mientras hago una llamada.

Se quedaron charlando mientras me dirigía a la barra. A la vez que pedía el teléfono,

mande al camarero que les llevara otra botella de cava.

-Hola Pat, como estas?

-Hola, bien señor, estaba preocupada.

-Se me ha hecho un poco tarde, pero ya te he llamado. Te noto triste, que te pasa?

-Nada, de verdad.

-No me mientas.

-Bueno si, unas horas sin usted, y ya le hecho en falta..........-

Debió pasar una hora mas o menos y seguía sola en la habitación ya no se oían voces,

no se si se habían ido o estaban todos callados tampoco podía ver que sucedía. Un

escalofrío recorrió mi cuerpo, notaba el miedo todavía no sabia por que, mis

pensamientos mi calenturienta imaginación, no lo se. De repente el sonido de una voz

cálida me tranquilizo, era él, me cogió de la mano con suavidad me llevo junto al

sillón, me hizo poner de rodillas y él se sentó recuerdo sus palabras "hoy es un

día muy importante, sé por que has venido y tu también lo sabes, si decides quedarte no

saldrás de aquí en una semana, serás castigada sin motivo y aprenderás a obedecerme.

Hay que forjar tu carácter. Si no estas segura puedes irte ahora mismo". Mis miedos

no se habían disipado, aun creía que había mas gente, su tono paternalista me hacia

sentir segura. Pregunte por Sara, se río. Me dijo que Sara se iba a casar y dejaba la

empresa.

Esas eran las voces que reconocía, salía con un chico de la oficina. Todo mi ser bullía

de excitación, ahora era capaz de aguantar cualquier infierno, el mas grande de mis

temores acababa de desaparecer, siempre había pensado que él, estaba liado con Sara y no

era así. La primera noche recibí un fuerte castigo, me azoto los muslos, las nalgas y

los riñones, con un látigo primero y con una vara mas tarde, notaba su aliento en mi

mejilla cada vez que se acercaba y eso era suficiente para darme valor y

aguantar..........

-pat, pat. Te ocurre algo.

-No, solo pensaba en usted.

-Debo recordarte que la idea de pasar el verano con tus padres partió de ti?

-No, es solo la ausencia. Su olor, su sabor, su tacto.

-Pórtate bien y vete a la cama, mañana cuando estés con tu familia te olvidaras de

todo. Un beso hasta dentro de tres semanas.

-Ojalá, un beso.

En el extremo de la barra estaba la rubia, muchas casualidades para una noche, ahora

podía contemplarla a cuerpo entero, el vestido rojo llegaba hasta los tobillos , el

lateral izquierdo estaba abierto casi hasta la cintura, dejaba ver una pequeña cadenita

de oro en su tobillo y unas medias negras que acababan en un fino encaje en el muslo por

encima aun se veía dependiendo de su posición un poco de piel blanca. Volví a la mesa

con las tres jovencitas que ya no solo estaba seguro de que no eran profesionales si no

que era su primera vez. Una chiquillada, dinero para vacaciones yo que se.

-Que habéis decidido?

La uno que parecía la mas descarada es la que contestó

-Si, estamos de acuerdo.

-Es la mejor opción, quiero gastar el millón esta noche . -Los ojos de las tres

brillaron lo que no puedo saber si era por el dinero o por el cava. -Salgamos fuera, la

terraza estará menos concurrida. Nos dirigimos a un rincón entre enredaderas donde nadie

podía vernos. Pedimos una nueva ronda al camarero, ya no querían mas cava, pasaron a los

combinados.

La Uno era la que mejor cuerpo tenia , unas curvas rotundas mostradas en todo su

esplendor, la cara era lo que no acompañaba al cuerpo, no era fea, pero tampoco una

belleza. La Dos pelirroja, no estaba ni bien ni mal del montón, era la mas vergonzosa y

eso la hacia atractiva. La Tres era guapísima, un rostro de anuncio, demasiado delgada

para mi gusto. Una vez solos comencé:

-20.000 por un sujetador.- por sus vestidos solo la dos podía llevar, lo hice con

premeditación para ponerla nerviosa y ver hasta donde podía llegar, por que no

aprovechar la ocasión.

-Que lastima, yo no llevo- Dijo la tres

-Yo tampoco -dijo la uno- Pero tú si, que te vi ponértelo.

A la dos se le subieron los colores, dudaba entre la vergüenza o el dinero. Por fin con

el animo de sus compañeras y con la mirada baja se lo quito, lo hizo bien por que se lo

saco sin quitarse el vestido. Una contrariedad para mis planes.

Tenia que contraatacar, el sujetador quedo sobre la mesa, lo cogí y me lo lleve a la

cara, cerré los ojos y aspire el olor. Y tuvo su efecto mientras lo hacia la dos no

dejaba de mirar como su prenda intima llegaba hasta mi cara y parte de su olor llegaba a

mi interior, al abrir mis ojos, bajo la vista rápido como si la hubiera pillado haciendo

algo malo.

-15.000 por las medias si son de liga o liguero, 5.000 si son panties- Las tres llevaban

panties, se los quitaron al unísono.

-10. 000 por las bragas, 15.000 si son tanga o transparentes.

La uno dio un grito de jubilo, llevaba tanga, dijo algo que no marcan o algo así. Las

tres se las quitaron, el centro de la mesa empezaba a amontonarse con prendas intimas de

las tres, hice mención de coger las bragas de la dos, ella no quitaba la vista de mi

mano, levanto la mira parecía decir " Por favor, no", las cogí y las olí, su

cara estaba roja como un tomate, su expresión parecía pedir perdón.

-15.000 a la que me enseñe las tetas.- Ninguna de las tres hizo mención de moverse.

-20.000, 25.000- La uno se soltó el vestido y mostró unas generosas tetas con unos

pezones grandes y oscuros, tersas y duras, muy erguidas dado su volumen, la tres al ver a

la uno, hizo lo propio unas tetas menudas y respingonas aparecieron tras la tela, la dos

dudaba. - 30.000 por las tuyas- Cuando estaba a punto de cambiar de juego accedió, unas

tetas muy blancas salpicadas de pecas con unos pezones sonrosados alegraron mi vista.

-15.000 la que me enseñe el culo,

Risas, y mas risas, la uno se levanta se gira y levanta su vestido, siguen riendo la dos

también se levanta y me lo muestra la tres se ha quedado la ultima noto lascivia en sus

ojos cuando mira las nalgas de su compañera, eso me garantiza el espectáculo, ella

también muestra su culo que contonea al ritmo de los aplausos de sus amigas.

Los ánimos están muy caldeados, se rozan y se tocan las tetas entre ellas sobre todo la

tres no pierde ocasión en sobar a sus compañeras.

-100.000 la que se masturbe y se penetre con una botella-. La uno se sube el vestido a la

cintura y comienza, la tres empieza a babear con el espectáculo y también comienza con

la botellita.

- Tu no?- le digo mirando los ojos de la dos

-No, no lo he hecho nunca.

-Ellas seguro que tampoco.

-No, no lo hago.

-Son 100.000 pts.

-Me da igual, no tenia que estar aquí.

-Y si te lo pido yo, sin pensar en el dinero, ¿lo harás?- Esto la dejo descolocada, no

se esperaba algo así. Sosteniendo un momento mi mirada cogió su botella y comenzó su

particular masturbación, empezó despacio, suavecito, pero el clima, su vergüenza y su

lucha interior pronto empezaron a animarla, el cuello de la botella recorría su pubis,

jugueteaba con sus pelos, hacia leves incursiones hacia su clítoris, los gemidos se

acrecentaban sus ojos se entornaban, la botella seguía su curso, que cada vez se acercaba

mas a la grieta del placer, que henchida parecía cobrar vida propia, la botella entraba y

salía, todo el mundo se resumía en esa imagen, dentro, fuera, dentro, fuera, se

sumergía en su interior cada vez costaba mas trabajo salir y la penetración era mas

profunda. De las tres fue la que mas empeño le puso, la uno lo hizo para cubrir el

expediente, la tres por la excitación de ver a sus compañeras ya estaba claro que era

bisexual, solo la dos la única que no quería estar disfrutando de verdad.

-Subamos a la habitación, lo haremos por el garaje, no quiero pasar por medio de

recepción. Una ultima cosa, 100.000 a la que sea capaz de subir la botella sin tocarla

con las manos.

-Como?

-Imaginaros como, una pista, donde la acabáis de tener...............

Texto republicado tal como se publicó en la Mazmorra original, con la firma de su autor. Ficción erótica entre personas adultas. Si eres el autor o su representante y quieres cambios o la retirada, dilo a un operador en el chat y se atiende sin discusión.