Pat — Capítulo 12
Daryus · del archivo de la Mazmorra, 2008-2018
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Pat 12
La frescura del amanecer se intuía en la estancia y un leve escalofrío recorrió el
cuerpo desnudo de Nicoll. Un cuerpo que me apetecía. Mi mente valoraba las distintas
opciones de lo que quedaba por acontecer, me apetecía una sesión a solas los dos, pero
la tentación de humillarla en presencia de sus sumisos era una tentación demasiado
grande. La solución se me clarifico , vendaría los ojos de todos, primero los de Nicoll
que también prive del sentido del oído, y termine colocándole una capucha. Quería que
pensase que todos verían lo que le haría. Antes de privarla de sus sentidos me suplico.
- Por favor, mi señor hágame lo que quiera, pero por favor no permita que mis sumisos me
vean así. - Calla, no estas en posición de pedir nada. Una vez terminado con ella, lleve
a los demás al lado opuesto de la estancia, ordene que se arrodillaran de cara a la pared
y vende sus ojos , dude un momento si taponar sus oídos o dejarlos escuchar, determine
dejarlos sin escuchar. Esther protestaba, - Por que no puedo mirar?, me dijo que esta
noche vería cosas nuevas y ahora me tapa los ojos. No entiendo por que no me deja mirar.
Un fuerte cachete en su culo le hizo callar. - Acaso escuchas la voz de tus compañeros,
no ¿ verdad ? pues calla , si no quieres recibir tu primer castigo. Tus blancas nalgas ya
me incitan de por si a cambiarlas de color, no aumentes tu esa tentación. - Sigo sin
entender por que no me deja mirar. - Por ahora no tienes que entender nada, solo obedecer.
Un silbido rasgo el aire y un splash restallo contra las nalgas - Ay - Seguirás hablando
, o sigo dándole a la fusta. - Pica señor. - Claro que pica, que creías que era de
mentira. Un segundo azote sonó, ya había aprendido la lección y esta vez no dijo ni
palabra, termine de tapar sus oídos. Una de mis manos recorrió su apetecible cuerpo. Al
contacto, su cuerpo se tensaba, parecía presentir el miedo y la excitación de la chica .
La caricia se prolongaba de forma premeditada, todavía seguía atada con una mano delante
y otra detrás, mi mano llego a su coño, en contraste de la frialdad del acero su
entrepierna estaba cada vez mas caliente, unos ligeros suspiros se escapaban de su
garganta. No me fíe de dejar así sus manos y ate las dos a su espalda, no quería que
volviera a masturbarse, todavía no. Una vez todos dispuestos volví junto a Nicoll. La
inmovilice de pies y manos en un potro. Sentado en mi sillón contemplando a la escultural
mujer, me puse a pensar, esa noche debería tomar decisiones . La primera, era sobre pat,
mi dulce pat, sabia que estaría sumida en un mar de dudas, dudas que de alguna manera no
se atrevía a disipar, podía ocurrir cualquier cosa, la podía repudiar o la podía
perdonar. Tenia a Esther, que hacer con ella, y Nicoll, estaba entregada lo que mas
deseaba era una sesión. Cogí el móvil y pese a lo intempestiva de la hora la llame, un
- diga - angustiado y somnoliento contesto al otro lado, - Hola pat, te he asustado? - No
mi señor, perdone mi estado - Sabes para que te llamo ? Un liguero lloriqueo acompañada
a palabras entrecortadas - Me snif imagino snif para que. - No lloriquees, sabes que no me
gusta. - Mi voz sonaba fuerte, severa. - Perdóneme mi señor, no volveré a hacerlo. - No
harás que, pat ? .......Al día siguiente regreso como cada día, el dolor volvió a ser
la directriz , las cuerdas mordían, apretaban mis doloridas y maltrechas tetas, de forma
cuidadosa las fue enrollando hasta dejarlas tapadas casi por completas. Siguió atando mi
cuerpo de una forma geométrica, cuando llego a la cintura de forma brusca paso la cuerda
entre mis piernas tirando fuerte hacia arriba desde la espalda, note en mi coño como la
cuerda se clavaba como su rugosidad frotaba en mi interior fue una sensación
indescriptible, de una manera rápida hizo tres nudos uno quedo justamente en mi
clítoris, otro en la raja y el tercero en el culo, cuando volvió a tensar la cuerda note
la presión de los bultos, fue suficiente para llegar a un grado de excitación máximo,
debió notarlo por que la presión fue mas fuerte causándome dolor. El grado de
inmovilidad aumentaba con cada vuelta de cuerda. Las tetas estaban cogiendo un feo color
oscuro, coloco una pinza en cada pezón, el dolor fue inmenso, creí morir, solo sus
palabras susurradas en mi oído me hacían aguantar, parecía que mi coño no me
perteneciera, funcionaba por su cuenta, sentía el calor y la humedad en su interior, aun
aguanto un rato mas con las cuerdas mordiendo mi piel, con una especie de navaja curvada
muy afilada corto las cuerdas muy rápidamente y masaje mi cuerpo de forma enérgica para
reactivar la circulación, soltó las pinzas y el dolor agudo apareció de nuevo, las
masajeo con cuidado hasta que poco a poco recobraron su color, paso su mano entre mis
piernas y un rubor me recorrió el cuerpo, llego hasta mi cara sonrojándola, y el placer
me sobrevino mezclado con vergüenza........... - No contestas, no harás que, pat? volví
a repetir con tono mas elevado - No volveré a disfrutar de manos que no sean las suyas mi
señor, perdóneme, no me abandone. - Que tienes que hacer mañana? - Seguir llorando. -
Vamos hombre, te van a salir patas de gallo. En serio que tienes que hacer? - Nada, desde
aquel día no he vuelto a salir, mi amigo me llama a todas horas y ya no se que excusa
poner, pero no he vuelto a verlo, ni a salir. - Coge el primer avión a Málaga, te
esperare en el aeropuerto. - Gracias mi señor, me hace muy feliz, hoy........., a estas
horas me esperaba lo peor, gracias, gracias, gracias. - Duérmete quiero verte radiante
mañana. - Si mi señor, no se si podré dormir, pero estaré radiante. - Adiós, hasta
mañana. - Hasta mañana, soy muy feliz. Nicoll permanecía sin poder escuchar nada de la
conversación, me acerque a ella , le quite la capucha y las demás cosas que privaban sus
sentidos para que pudiera oír mis palabras. Me coloque a un costado, e introduje un dedo
en su coño, hervía, y estaba completamente mojada pese al tiempo que la había dejado
abandonada, o era eso lo que la excitaba. - Bien Nicoll, que haré contigo - Lo dije de
forma que no esperaba respuesta. - Se que lo que mas deseas en este momento es una
sesión, que te obligue a ser mía y por eso no lo haré. Deseas demasiado ser sometida
por eso creo que el mayor castigo es no darte la sesión. Hay una serie de condiciones que
quiero que cumplas, a Esther te la dejo para que la eduques y la sometas, no quiero que la
prostitullas bajo ningún concepto, solo instruir, por supuesto que la puede usar tu
sumiso o algún amigo, pero no por dinero. - Seguía hurgando en su interior de forma
despreocupada, esto parecía ponerla mas caliente todavía, que siguiera con mi discurso y
no le prestara atención le hacia bullir la sangre, me di cuenta de eso y proseguí para
arrancarle un orgasmo sin ningún tipo de interés. - El dinero que me debes, te lo
perdono, yo saldare tu deuda con el casino, te compensara los gastos que te ocasione la
nueva pupila. Y de ti me reservo el derecho a tenerte en mi propiedad el día que me
apetezca. - Eso lo dije a la vez que soltaba sus ataduras, y en le mismo momento que ella
recuperaba la libertad se corrió, un orgasmo rápido intenso y silencioso. - Puedo decir
algo. - Por supuesto, estas en tu casa. - Quería darle las gracias, si hoy hubiera
ejercitado su derecho sobre mi, mi deuda la hubiera considerada saldada, quiero que sepa
que soy suya desde el día que me hizo lamer su zapato y lo que me ha demostrado hoy, no
ejercer su derecho sabiendo que yo lo deseaba me ha roto los esquemas, y despreciarme me
ha humillado mas que la mas baja degradación, ha hecho que me corriese solo con sus
dedos, desde hoy le pertenezco para siempre, y no una vez si no todas las que quiera seré
suya. - Se tiro al suelo y volvió a lamer mis zapatos. - Vamos, levanta, ya es
suficiente. La mente humana es complicada, a veces deseamos una cosa con locura, pero nos
proporciona mas placer que no, no la den. El ser humano es imprevisible. Ha quedado todo
claro ? - Si por supuesto, accedo de forma grata a todo. - Suelta a los perros, es hora de
irme. - Le deje una tarjeta con mi numero de teléfono- Si hay algún problema me llamas.
Esther se quedo contrariada, Nicoll haciendo gala de su poder sobre ella, le dio un fuerte
golpe en las nalgas , su cara mostró un gesto de satisfacción y su estado de animo
cambio. Fuji y yo salimos con el coche en dirección al hotel, en mi cabeza recreaba las
turgentes nalgas del AMA, lo que me hubiera gustado profundizar en ellas, y en la
delicadeza y blancura de la muñequita. Se abrió paso pat entre todos mis pensamientos
ese ultimo día ........ Llegué a la habitación, en vez de desatarla me dirigí al
cuarto de baño, deje que la bañera fuera llenándose, vertí en el agua aceite de rosas
y volví junto a su cama, solté las ataduras, este día, de forma especial, muy despacio
con delicadeza, frote cada una de sus extremidades, una vez suelta, la abrace y le bese en
los labios, un beso largo, profundo, con sentimiento, recreando cada movimiento de mis
labios, la cogí en brazos y la lleve al cuarto de baño, abrí un armario camuflado en la
pared donde había cremas, maquillaje y perfumes, ese ultimo día la deje sola, que haría
sus necesidades y se aseara tranquila, el vapor extendía la fragancia penetrante a rosas.
Salí y la espere en la sala preparando el desayuno como cada mañana, cuando apareció
estaba radiante, preciosa, era una delicia. El cuerpo perfecto la piel sonrosada por el
baño, el maquillaje justo en sus mejillas casi imperceptible parecía un rubor natural,
los labios con brillo, sus ojos expresivos con una chispa de complicidad y la abundante
cabellera suelta caída sobre los hombros. Me quede un momento que se me hizo interminable
contempladora. Se sentó a mi lado en los cojines y desayunamos juntos, la conversación
fue distendida, con abundancia de sonrisas, me levanté y su gesto se enturbio un poco
cuando vio que me quitaba la chaqueta y volvía a sentarme volvió su alegría, pasamos
todo el día hablando y jugando, por la tarde hicimos el amor, sin ningún tipo de ordenes
ni obligaciones, había pasado la semana, ya era mía y yo estaba orgulloso de tenerla, de
poseerla......... Sin saber como, había llegado y dejaba el coche en el parkin, fuji no
me molesto en todo el trayecto, permaneció callada. En la habitación preparo el baño,
me solace en el agua, los chorros que salían del hidromasaje me sentaban muy bien, mi
polla se puso erecta con un gesto fuji dejo de frotarme la espalda y se avino a lamer
despacio, su pequeña lengua recorría el miembro, había momentos que tenia que
introducir la cabeza dentro del agua, su boquita se abrió y poco a poco toda la carne fue
entrando, daba sorbitos muy placenteros, el agua tibia, la excitación de la noche, los
recuerdos, las burbujas y esta pequeña joya me elevaron al séptimo cielo, mi éxtasis
llego, inundo su boca y me lo agradeció con su mirada. El sol ya estaba fuera cuando
salí de la bañera. Llame al aeropuerto para enterarme de los horarios. Me vestí de
traje, salde las deudas de Nicoll con el casino y me despedí del director hasta la
próxima ocasión, fuji termino con el equipaje y le describí a grandes rasgos quien era
pat, y lo que tendrían que compartir las dos. El vuelo llego puntual, contra todos los
pronósticos de los presentadores de informativos, y apareció ella radiante en la
terminal de nacional, la bese en la frente y le presente a fuji, se quedaron las dos un
poco cortadas pero no había miradas de rencor por parte de ninguna. Me sentí bien.
Texto republicado tal como se publicó en la Mazmorra original, con la firma de su autor. Ficción erótica entre personas adultas. Si eres el autor o su representante y quieres cambios o la retirada, dilo a un operador en el chat y se atiende sin discusión.