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Pat — Capítulo 3

Daryus · del archivo de la Mazmorra, 2008-2018

Pat003

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Pat 3

......Risas, se recompusieron las ropas, una de ellas metió todo lo de la mesa en su

bolso y las tres alojaron las botellas en su sexo, era gracioso verlas andar parecían

chinitas.

Los comentarios entre ellas eran jocosos y subidos de tono.

Ya en la habitación las tres quedaron desnudas, todas subieron las botellas sin tocarlas

con las manos, me gustaba lo que veía.

-La uno y la tres a la cama, quiero ver espectáculo, considéralo una propina tres, sé

que no me defraudaras. Se dio cuenta de lo que decía y me guiño un ojo. Dos, ven a mi

lado.

Tres se entregó en cuerpo y alma en algo que deseaba hace mucho tiempo y no se atrevía a

decirlo, ahora tenia la excusa perfecta.

-Esta noche he hecho cosas que nunca hubiera imaginado, cosas que no sabía ni que se

podían hacer, a pesar de la vergüenza y el miedo ¿ por que ?

-Has oído hablar alguna vez de Sadomasoquismo?

-No vale, me contestas con otra pregunta.

-Contesta.

-Si .

-Que opinas?

-Que opino, nada me parece algo de gente pervertida y rara.

-Estas segura?

-No se, hoy no sé de que estoy segura y de que no. Tengo un lío enorme en mi cabeza. Me

he sentido como una niña pequeña, obedeciendo a los mayores, he sentido miedo,

excitación, y lo que mas temo es que me ha gustado.

¿creo?

-Lo que has experimentado esta noche, tiene algo que ver con el sadomasoquismo, en una

versión discreta.

-Yo creía que eso del sadomasoquismo, era doloroso.

-No siempre, seguro que has visto la película 9 semanas y media .

-Si, la he visto

-Y te gusto, y te excitaste mucho. ¿Verdad?

-Si.

-Es lo mismo que hoy, una versión del Sadomasoquismo, es Dominio/sumision. Las cosas que

no se conocen producen miedo, cuando alguien te lo muestra y presenta, pasa a ser parte de

ti y ese miedo se convierte en placer. Hay gente sumisa que disfruta ofreciendose a otras

personas, sintiendose usado, utilizado. Es gente normal.

En la cama las dos chicas seguían enroscadas, ya no se sabia quien deseaba a quien, los

suspiros y gemidos entrecortados por la respiración inundaban la estancia.

-Quiero seguir con usted, por favor permítame.

-Ya sabes como soy, no crees que soy raro y pervertido?

-No lo se, me gustaría averiguarlo. Las enseñanzas que he recibido dicen lo contrario,

pero el orgasmo de esta noche provocado por mí misma y sin ayuda exterior ha sido mucho

mejor que todas las relaciones "normales" que he tenido con chicos hasta el

momento.

Sentía un vacío en mi interior y ahora creo que lo puedo llenar.

-Prueba con tus amigas, con las de la cama.

-No digas tonterías, sabes que no va por ahí.

-Ya lo se, tienes que estar segura de lo que quieres. Medítalo, después ya hablaremos.

-Quiere que le haga algo? Se la puedo chupar, me puede follar, incluso el culo que es

virgen.

-Te apetece a ti?

-Si, estoy muy caliente.

-Pues no habrá nada.

-Acaso no lo hemos hecho bien?

-Si, muy bien.

-Entonces?

-Antes de intentar controlar a alguien, hay que aprender a controlarse uno mismo. Y eso es

lo que voy hacer. Mañana bueno hoy, tengo una reunión importante y tengo que descansar.

Así que, venga chicas que esto se ha acabado.

Las de la cama protestaron y a regañadientes se levantaron.

-Coger los trapitos y cada mochuelo a su olivo. Toma el dinero, os lo habéis ganado.

Creo que con esto podréis pasar las vacaciones sin que tengáis que prostituiros. No es

así?

-Como lo ha sabido?

-Eso se nota, se nota cuando una es profesional o cuando intenta serlo.

Estaré ocupado esta semana, me gustaría cenar contigo dentro de siete días aquí. Es

posible?

Intentando ocultar su rubor, dos contesto;

-Si, le esperare impaciente.

-Hasta dentro de siete días, medita lo que hemos hablado.

Con un leve roce del dorso de mi mano en su mejilla me despedí de ella y sus amigas.

Me duche, me tendí en la cama y enseguida quede dormido.

A la mañana siguiente cuando bajaba a desayunar vi a mi interlocutor, me dirigí hacia

el;

-Buenos días alteza,

-Buenos días Sr. Tomas

-Me han dicho que anoche tuvo suerte.

-No toda la que yo esperaba.

-Ya se que tu ilusión es hacer saltar la banca y dejarnos en la ruina.- Risas.

-Como estas John.- Me acerque y le abrace. Jhon es el nombre que usaba en occidente,

cuando está en su tierra su nombre es Muhammad al- Nasir.

-Bien Tomas, cuanto tiempo.

-Yo esperaba a tu padre.

-No vendrá.

-Una argucia de viejo zorro.

-No, ha ido a ver un familiar enfermo. Sabes que contigo eso no lo haría, te quiere como

a un hijo, desde que le salvaste la vida en el accidente te menciona en todas sus

oraciones.

-Solo fue producto de la casualidad que yo pasase por esa carretera esa noche.

-El cree que fue Ala quien te envío, ya conoces sus creencias.

-Cuando cerraremos el trato, tengo ganas, necesidad de unas vacaciones y quiero empezarlas

cuanto antes.

-Me temo que eso va a ser imposible.

-Por que?

-El viejo quiere cerrar el trato en persona. Desde los últimos fracasos quiere negociar

todo en persona. -Entonces mandare a alguien para que negocie con el.

-No, no puede ser. Solo hará el negocio contigo.

-Que contrariedad. Vayamos a desayunar.

-Yo ya lo he hecho. Son las once.

-Estoy de vacaciones. Cuando lo veré?

-Ya te avisare, esta noche doy una fiesta en el yate, te espero.

-El inicio de la temporada?

-Algo así, habrá gente famosa y las mejores chicas de alquiler que están en los books

de Marbella y Sevilla. Aunque a tí no te hace falta ¿no? ya me he enterado de lo de

anoche.

-Sabes que no me gustan las fiestas donde la gente va a pavonearse.

Quien te lo contó la morena o la rubia?

-No se puede matar al mensajero. Esta noche sabré cuando podrás ver a mi padre.

-Eso es chantaje, esta bien iré a tu fiesta, donde tienes atracado el bote? en Marbella?

-No, en Punta Pino.

-Eres retorcido.

-Si pago yo, por lo menos que se molesten en ir donde yo quiera.

-Bueno hasta lo noche, mándame un coche, no quiero conducir de vuelta. Ese es mi precio.

-De acuerdo, te mandare el coche. Hasta la noche.

El día transcurrió tranquilo, sobre las 10 de la noche, un flamante Rolls Royce de color

blanco se detenía en la entrada del hotel, salí del bar dispuesto a pasar una aburrida

noche rodeado de gente que no conocía y tampoco me apetecía conocer.

Cuando me acercaba al coche el chofer se bajo, iba vestido de uniforme mas parecía un

militar que un chofer, se quito la gorra y se inclino hacia adelante en un ceremonioso

ritual mientras habría la puerta. Cuando estábamos en la rotonda de salida del hotel nos

cruzamos con un descapotable, en el iba Valentina, acompañada al volante por el joven de

ayer, y atrás un preciosa jovencita, me quedé mirando todo el rato que duró nuestro

cruce con la intención de que me viese, el coche enfiló la calle hacia la carretera. En

el puerto deportivo los coches comenzaban a amontonarse, el Rolls siguió su marcha hasta

la pasarela, al ver acercarse el coche numerosos curiosos se asomaron a la barandilla del

yate. Haciendo mas intrigante la espera tardé un momento en bajar, un gesto de

desilusión apareció en los rostros de los curiosos, se me antojo el momento mas

divertido de la noche. Subí a la cubierta, una cantidad ingente de sirvientes y

sirvientas ataviadas únicamente con una túnica blanca, que por casualidad o descuido o

simplemente el corte, dejaba un pecho al aire, un cinturón dorado ceñía la túnica a la

cintura , era muy corta y regalaba una vista inmejorable de muslos tersos y piernas bien

torneadas de hombres y mujeres . En los pies calzaban unas sandalias sujetas por cordones

que terminaban atadas en sus pantorrillas. Estas criaturas tan lindas debían ser las de

los famosos books . Bastante gente vestida de gala hacían corros impenetrables, famosos

venidos a menos, otros que pretendían ser famosos a cualquier precio. También había

corros mas discretos que intentaban pasar desapercibidos, políticos, empresarios,

banqueros. Había algo en común en todos ellos comían y bebían de lo mejor como siempre

en las fiestas del príncipe, sin preocuparse de sus regímenes. Di una vuelta para

intentar localizar a John, dejarme ver y retirarme dignamente de ese ambiente. No fue

así, el anfitrión no había hecho su aparición, me acerque a un buffet de la cubierta

principal, una preciosa morena representante de la belleza andaluza, morena, pelo muy

negro y ojos negros como el azabache, me sirvió y me contó parte de la historia de su

vida que no me quedo mas remedio que escuchar por que no había forma que soltara mi plato

con la ensalada de marisco. Me contó que era azafata de no se que programa de una

televisión nacional y que bailaba en el ballet de dicho programa , que estaba allí para

conocer algún famoso que le empujara en su carrera. Cuando pude zafarme de su mano cogí

una copa con vino blanco y me retire a la barandilla de proa o de era de popa, no se,

nunca me aclaro, la de adelante. En mi peregrinación hasta el lugar elegido las estampas

que se sucedieron parecían sacadas del cuadro " El jardín de las delicias" de

El Bosco. En un recoveco una mujer de unos 50 años muy bien llevados, estaba semi desnuda

entre dos jóvenes, ajena a la gente que caminaba por el pasillo, gemía y se movía a los

impulsos que aplicaba el que estaba situado detrás. Intente relacionar mentalmente quien

de los que había visto pudiera ser su marido, desistí. Un poco mas adelante una chica

llevaba una bandeja brillante surcada de rayas blancas. Casi al final de mi trayecto vi a

un hombre arrodillado a cuatro patas una chica debajo de él se la estaba chupando y un

chico se la metía por detrás, en la nariz de todos ellos quedaban rastros del polvo

blanco.

La parte delantera de la embarcación estaba desierta, solo dos tumbonas eran testigos de

la infinidad de estrellas que poblaban el cielo, la inmensa y blanca luna se reflejaba en

las oscuras aguas, recordé unos versos de Alberti.

LUNA mía de ayer, hoy de mi olvido,

ven esta noche a mí, baja a la tierra,

y en vez de ser hoy luna de la guerra,

sélo tan sólo de mi amor dormido.......

Mi desasosiego quedo mitigado al pensar que ese mismo cielo era el que vería Pat en

Santander, quité una de las colchonetas y la puse en el suelo, me senté la tumbona hacia

de mesa y me puse a degustar mi particular picnic. Una voz femenina sonó a mi espalda.

-Perdón, pensé que no había nadie.

Gire la cabeza y vi un cuerpo apetecible adornado con un vestido azul turquesa y un collar

de plata colgaba de su grácil cuello. La cabellera castaña clara envolvía una mirada

que me resultaba familiar aunque no podía recordar a quien. Me levanté

-No se preocupe, hay sitio para los dos.- La cogí del brazo y le acompañe hasta la

tumbona , ella mas previsora que yo traía una botella de vino entera y un plato con algo

de fiambre.

-De verdad, no quiero molestar.

-No molesta, es la compañía ideal para una noche como esta .

-Que hace aquí, en vez de estar con el resto de invitados?

-No me gustan este tipo de fiestas

-Ya, acaso mas privadas.

-Como dice?

-No nada

Intentaba clasificar esa mirada, pero me era imposible

-Y una chica preciosa como tu, que hace aquí y tan sola?

-Trabajo para John, me han dicho que es su amigo.

-Bueno, mas o menos. Hace una noche preciosa, que te parece si cenamos juntos.

-No tengo nada mejor que hacer. Solo nos faltan las velitas para una velada romántica.

Cenamos despacio con una conversación inocente y fría, Cuando acabamos nos tumbamos a

contemplar las estrellas la noche era muy clara, su mano rozo la mía , y se produjo la

chispa, subió hasta mi camisa, desabrochó los botones, sus dedos jugueteaban con los

pelos de mi pecho, nuestras bocas se juntaron, las lenguas entrechocaron en un beso

desenfrenado. Su boca bajaba por mi cuello su lengua vibraba entre los pelos, llegaba a mi

pezón que lo besaba , lo chupaba lo absorbía sus manos seguían soltando botones de la

camisa, ahora el cinturón, seguía con los botones del pantalón, abrí los ojos que hace

poco tiempo los había cerrado intentando retener todo el placer, su vestido había

desaparecido, no sabia como lo había hecho, sus manos no habían dejado de tocarme. Un

conjunto de braga y sujetador azul claro aparecía ante mi , estaba preciosa , ni Afrodita

en el mejor de sus momentos exhalaba tanta lujuria, me quito los pantalones y

calzoncillos, sus prendas seguían desapareciendo Unas tetas voluminosas y blancas

aplastaban mi cara, primero una luego la otra, yo me dejaba hacer. Desaparecieron sus

bragas yo permanecía tumbado boca arriba, aun mantenía la camisa y la americana, Ella se

sentó encima, y se penetro, comenzó a cabalgar, se agitaba, echaba la cabeza para

atrás, casi tocaba mis pies, subía y bajaba en un ritmo frenético pronto llego el

clímax para los dos, como una marioneta que le sueltan las cuerdas cayo derrumbada a mi

lado......

Texto republicado tal como se publicó en la Mazmorra original, con la firma de su autor. Ficción erótica entre personas adultas. Si eres el autor o su representante y quieres cambios o la retirada, dilo a un operador en el chat y se atiende sin discusión.