Pendulo
Daryus · del archivo de la Mazmorra, 2008-2018
Pendulo
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LA SOLEDAD DEL PENDULO
Notaba como los músculos de mis tersas piernas empezaban a entumecerse, un cosquilleo
insoportable como miles de alfileres clavándose al mismo tiempo me era causado por el
más leve cambio de posición. Había perdido la consciencia del lugar y del tiempo, los
ojos vendados, las manos atadas a la espalda y las palabras retumbando en mi cabeza,
intentaba alejarlas, lo conseguía y volvían, una y otra vez. "Te has portado mal,
como una niña caprichosa y malcriada, tendrás tu castigo" Era capaz de soportar el
dolor, ese dolor repetitivo y mecánico punzante que llegaba a mis piernas con cada clong
al final del recorrido. La brisa que acariciaba las marcas de mi cuerpo desnudo era densa,
plomiza. De vez en cuando llegaba a mi el olor caliente de la cera, el sabor a miel. La
abeja reina volvía a recordarme la importancia de la obediencia. Cada cosa en su sitio,
cada uno en su lugar. " Me has defraudado " Otra vez el pensamiento, el
sentimiento de culpabilidad. A veces pienso que llegué a este mundo buscando una salida.
Había aguantado con estoicismo la dura sesión de Spanking, ni tan siquiera me quejé
cuando las pinzas rodearon mi sensible pecho ni los abultados labios de mi coño. En ese
momento sonaban otras palabras " Es nuestra intimidad, lo nuestro es solo nuestro, es
el acompañamiento, es nuestro idioma, eso es exactamente lo que más me gusta de nosotros
" Pero ahora en la soledad todo se ve diferente. He fallado y pagaré por ello, pero
hasta cuando?, hasta cuando durará mi castigo?, hasta cuando mi soledad?
El movimiento enérgico de contrariedad solo ha servido para recordarme el dolor, para
hacerme imaginar como cientos de cristales cortan mis piernas. Y el Shhhuuummm que puebla
mis oídos no cesa. Intento concentrarme en la sala para olvidar mi pensamiento, solo
consigo retener la oscuridad, la oscuridad de la pared, el brillo negro de los muebles, la
campana parda en el techo, y la cuerda colgando en mitad, partiendo, rompiendo amenazante
la oscuridad. Un minuto, otro minuto y otro, me demostraron sin duda, la noche es mejor
que tu, la noche es mas fiel, que oscura. Mis pensamientos vuelan sin querer, se van de un
lugar a otro. Le he fallado eso es lo importante , y estoy aquí por que me lo merezco, el
así lo ha decidido. Intento retener el ultimo momento antes de su despedida. Acariciaba
mis doloridas nalgas, como siempre lo hace, con desdén, como si no quisiera hacerlo. Pero
se que le gustan, las admira en silencio y eso a mí, me hace sentir orgullosa. Las
acariciaba, con mimo y eso a mí me gusta. Pellizcaba de forma ligera mis pezones después
de quitar las pinzas, no para hacer daño, eso ya lo había hecho antes, ahora era para
devolverme el riego, para cuidarme. Esos gestos insignificantes son los que me hacen
sentir suya, los que me demuestran que me cuida. El roce de sus dedos en mi clítoris fue
suficiente para hacerme correr, no me lo había prohibido y yo disfrutaba, la caricia del
clítoris, la caricia completa del coño. No debería pensar en eso, noto como la humedad
crece y no se cuando terminara esto.
Shhhuuuummmmmm por un momento me había olvidado de ese maldito silbido. No he oído la
puerta cuando ha salido, ni tampoco siento la corriente de aire nuevo, y si está aquí
mirándome mientras yo pienso? A veces me sorprende adivinando mis pensamientos. Que
vergüenza. Dejaré que el tiempo pase sin pensar en nada, solo que pase. A veces, pero
con menos frecuencia, me siento a contemplar la carrera que los caracoles siempre pierden
contra el tiempo, pero el tiempo no gana, solo pasa. De quien era eso de ....... es igual.
No, no es igual, no pienses, de Gunter Grass, si estoy segura, el me lo leyó una vez.
Esto si que es castigo, aguantar con mi remordimiento en soledad, pensando una y otra vez
en que he fallado. Tengo que ser mejor, tengo que hacer lo posible para no fallar. El
dolor llega, se disfruta y pasa, pero esto te hace pensar, llega y se queda. De vez en
cuando noto como mi abundante cabellera negra barre el suelo. El Sshhhhhuuummmmm continua
acompañándome, marcándome el ritmo, me dejo mecer por él. Ya me doy por vencida es
imposible que pueda evitar mi pensamiento, me persigue como una sombra y a mi vuelta me
alcanza. Suena la campana liberadora a la vez que mis labios pronuncian la palabra
perdón, he fallado. Sigo con esa cantinela repetitiva mientras soy descendida. Sigo sin
oír la puerta, ósea que el estaba todo el tiempo ahí, observando vigilando. Las
palabras las pronuncio mas fuertes para que sean escuchadas. Perdón, he fallado. Una hora
de péndulo es suficiente para saldar tu falta, es lo que escucho mientras me abraza. Deja
reposar mis piernas con cuidado para que la sangre vuelva a fluir. Ya no hay silbido, ya
se ha roto el silencio. Siento mi coño excitado, pero no es necesario que lo toque, me
sobra con el perdón, me sobra con saber que estoy perdonada, que vuelvo a ser querida,
necesaria......
Texto republicado tal como se publicó en la Mazmorra original, con la firma de su autor. Ficción erótica entre personas adultas. Si eres el autor o su representante y quieres cambios o la retirada, dilo a un operador en el chat y se atiende sin discusión.