Saltar al contenidoMazmorra

← El archivo de relatos

Pat — Capítulo 8

Daryus · del archivo de la Mazmorra, 2008-2018

Pat008

[ Arriba ] [ Pat001 ]

[ Pat002 ] [ Pat003 ]

[ Pat004 ] [ Pat005 ]

[ Pat006 ] [ Pat007 ]

[ Pat008 ] [ Pat009 ]

[ Pat010 ] [ Pat011 ]

[ Pat012 ]

Pat 8

Me levante y fui a la ventana a mirar las estrellas, fuji se quedo dormida o por lo

menos lo aparentaba, no dijo nada mas. El cielo estaba precioso, las estrellas brillaban

sus reflejos de plata se acrecentaban por la debil luz de los alrededores. Una tenue

musica se mezclaba con la ligera algarabia que subia del patio, una buena noche para el

recuerdo. El recuerdo de pat, mi pat. Estaria disgustada, no pensaba llamarla en unos

dias. Lo tenia muy claro no la iba perder por esa tonteria, recibiria su castigo, un

castigo que ya habia empezado a maquinar. Su arrepentimiento habia sido sincero su muestra

de valor al contarmelo me lo confirmaba, me dirigi a la cama, fuji permanecia en la misma

postura, las puntas de los instrumentos de tortura de dejaban ver entre sus muslos, con

cuidado se los quite y la tape con la sobrecama. Me tumbe y quede dormido.

A la mañana siguiente me desperte vi unos ojillos que me escrutaban, permanecia en la

misma postura, no se movia esperando que yo lo hiciera primero. Me levante y fui al cuarto

de baño, a mi vuelta estaba arrodillada al lado de la cama, esperaba mis instrucciones.

Me vesti sin prestarle atencion, cuando llegaba a la puerta me volvi seguia con la cabeza

baja.

-Quedate en la habitacion, mandare a alguien con el desayuno. Me fastidia no haber

usado la fusta de Mr. Smith. Se me hace tarde, tal vez a la vuelta. Duchate hueles a perra

en celo.

Baje al salon principal, estaba casi vacio, la mayoria de lagente que habia cuando yo

llegue ya se habian ido. Quedaban unos pocos invitados y el dueño. Todos charlaban

animadamente incluido John. Me presento a todos de forma que no entendi, me hicieron sitio

y me sente con ellos. John me dijo que algunos solo hablaban Arabe y por eso no hablaban

en ingles, se disculpo por los otros. Yo asenti y me dedique a observar la estancia. Era

un lugar amplio, los techos muy altos arcos de herradura salian por doquier, como puestos

sin objeto alguno, eso me parecio el otro dia ahora mirando de una forma global tenian un

sentido, mejor aun una armonia. Los arcos mantenian el equilibrio, entre los azulejos

multicolores de las parades y las tallas de madera que decoraban el techo, multitud de

lamparas de reluciente bronce colgaban timidamente de unas cadenas. Los muebles eran todos

de fina marqueteria , los tapizados de los sillones de sedas brocadas. Encima de

aparadores habia infinidad de cestas y bandejas de frutas frescas. Pude distinguir por lo

menos seis ambientes distintos dentro de la sala principal. Una sirvienta me saco de mis

observaciones, traia una bandeja brillante , en ella habia una jarra con cafe humeante una

mas pequeña con leche, zumo de naranja y pastas. Le pedi a John que subieran algo a la

habitacion, me dijo que ya estaba arreglado. Nos pusimos de pie para despedir a los que se

iban, quedo el que parecia ser el propietario, John y yo.

-Tomas, este es mi tio, hermano de mi padre.

-Que tal te han tratado, ya me hadicho mi hermano que te quiere como un hijo. Todo lo

que tengo es tuyo. Si deseas algo solo tienes que pedirlo. Siento no haberte conocido

antes, pero habia invitados importantes y he tenido que atenderlos personalmente.

-No se preocupe, todo es de mi mas absoluto agrado.

-He visto que mirabas la sala, te gusta la arquitectura?

- La arquitectura y todo lo que es nuevo para mi. Me considero mas viajero que turista,

y prefiero estar en los sitios que ir a los sitios.

-Te mostrare algo que seguro que te gustara. Este palacio esta edificado sobre un

algibe, un lago subterraneo de donde nos abastecemos de agua. Vamos es algo que muy pocos

pueden ver.

-Espera que termine de desayunar tio.

-Ya he terminado.

-Yo os espero aqui, ya lo he visyo muchas veces.

Salimos a un pasillo donde habia una puerta con gruesos tablones de madera oscura y

brillante, con unos grandes herrages de hierro negro. Detras unos escalones esculpidos en

la roca descendian hasta lo que parecia ser una especie de embarcadero. Una calma total me

invadia, la tranquilidad de unas aguas cristalinas, interrumpidas por un bosque de

columnas, igual que en la estancia de arriba. Yo diria que estaban en el mismo lugar.

-Impresionante verdad?

-Si impresionante, no se que decir.

-Nadie sabe exactamente cuantos años lleva esto aqui, algunos dicen que mas de 2.000

-Como se llena de agua.

-Por las paredes de la casa y de la muralla, ahora, y antes por la montaña, hay un

canalillo que cuando llueve recoge ese agua y va desembocando en canales mas grandes hasta

que llega aqui.

-Ahora recuerdo, vi algo parecido en las paredes de Petra.

-Donde escasea el agua hay que ingeniarselas para no desperdiciar ni una gota. Podemos

pasear con una barca por el si quieres, es mucho mas grande que lo que parece.

-Si no le molesta lo dejaremos para otra vez.

-Como quieras, subamos. Ten cuidado al subir los escalones estan rebaladizos, cuando se

baja no se nota, por la forma de los peldaños, se nota al subir.

-Que tal la visita guiada.

-Impresionante, no me podia imaginar la cantidad de agua que hay abajo.

-Nos iremos mañana. Te apetece hacer algo.

-Me gustaria ver la zona, por lo menos el mercado.

-Puede ser peligroso.

-Si sobrevivi en Agosto del 90 en el golfo, creo que lo podre hacer aqui tambien.

-Gracioso.

-No os alejeis mucho- Dijo el tio- Dare ordenes para que los guardias os vigilen desde

las muralla.

El guardia que me acompaño el primer dia venia detras de nosotos sin perdernos de

vista. Como explicar el carnaval de colores y olores que me invadia, como desmembrar

partes de un todo que es lo que le confiere ese aspecto tan especial, de repente, un

murmullo de voces inintiligibles para mi tronaba en el ambiente, corros que se hacian y se

desacian sin nunga regla ni control. Parecia que habia retrocedido 500 años en el tiempo.

Los puestos eran muy rusticos unos maderos, no llegaban a maderos palos, entrecruzados y

atados con rafia, unas esterillas los cubria para protegerse del sol. Habia tenderetes de

muy variados productos, vegetales, frutas, artesania en barro, en madera , en bronce y la

que mas llamo mi atencion plata. Tambien habia una gran diversidad de multicolores telas.

-Esto es lo que me gusta de los viajes John, poder mezclarte con la gente vivir y

sentir como la gente del lugar lo hace.

-Tu estas loco

-Solo en mis ratos libres.

-Con lo bien que se esta en el yate, o a la sombra de los arboles de dentro.

-De vez en cuando si, para siempre es aburrido, hay que poner un poco de pimienta en la

vida. Tengo que comprar un recuerdo siempre lo hago y un regalo.

En el otro extremo de la plaza en el rincon, vi algo que podia ser un cafe los hombres

jugaban en la calle al ajedrez y bebian te. El guardia no me dejo acercarme demasiado. De

regreso hice mis compras que John se encargo de pagar, la mañana habia pasado sin darnos

cuenta, debajo de la sombra percibi el calor que hacia fuera hasta entonces no lo habia

notado, aparecio un sirviente con te helado, un te que me agrado en extremo, semidulce y

refrescante perfumado con limon. Despues de comer subi a recoger a fuji, me esperaba

arrodillada triste y cabizbaja, no hablo. La cubri con los mismos ropajes con que la

habian traido y me siguio, en el cuarto habilitado como enfermeria me esperaban tres

hombres. Mr. Smith me saludo y presento a los otros dos, uno era el medico que haria los

agujeros, el otro era el maestro joyero encargado de cerrar los aros. Desnudaron a mi

muñequita y la tumbaro en una camilla parecida al de un ginecologo.

-Habra que depilarla?

-Haga lo que crea conveniente.

-La atamos y amordazamos?

Mire a fuji, su mirada se cruzo con la mia reflejaba panico, terror.

-No no hace falta aguantara. ¿verdad fuji? Aguantaras por mi.

No articulo palabra, su gesto se torno de resignacion a la vez que asentia con la

cabeza.

-Que tipo de anillas quiere ponerle?- Pregunto el maestro joyero.

-Como son?

-Tenemos de cuatro diferentes, de oro, de acero inoxidable, de platino y los ultimos

que han llegado de titanio. El de oro se cierra soldandolo, los otros tres llevan un

mecanismo en un estremo, este que tiene forma de cono- en ese momento me paso uno- que se

encastra en el otro estremo quedando fijado para siempre. Ahora como puede ver entran y

salen sin problema, mire estas muescas, en su interior hay un resorte que al golpear la

punta con golpe seco dentro del agujero se suelta y saltan las muescas engarzandolo

dentro, solo se pueden usar una vez, por eso no le hago una demostracion, una vez cerrado

no se nota el salto la superficie es lisa.

-Esto que tinen los de oro?

-Es un aislante para mitigar el calor en esceso que transmite el metal al ser soldado y

no producir demasiadas lesiones en la zona de la esclava. Aun con esta precaucion pasara

algo de calor torturandola un poco.

-Creo que me gustan los de oro.

-Como quiera.

El medico cogio un aparato parecido a una pistola, como el que usan en las farmacias

para poner pendientes, pero un poco mas grande. La pistola paso una aguja que guiaba un

hilo de nailon, que se arreciaba de forma continuada. En el estremo del hilo que ya

parecia un cordon estaba el aro, tendria unos 15 cm. de diametro y un grosor de 4 cm.

aproximadamente. Los manipulo para que el aislante quedara en contacto con su carne. Casi

me parecio escuchar el roce que producia el deslizamiento por su carne, se me erizo la

piel, y otra cosa, un fino hilo de sngre corria y goteaba al suelo. Cedio el lugar al

maestro joyero que con pericia realizo su trabajo en muy poco tiempo.

-No se preocupe por la sangre- Dijo el medico- el propio calor cauterizara la herida y

despues desinfectaremos toda la zona.

Las anillas quedaron perfectamente cerradas, limadas las asperezas y pulidas. El medico

una vez enfriadas volvio a manipularlas con cuidado, quito el aislante y desinfecto con

dedicacion y sin ninguna muestra de cuidado. La sangre habia dejado de manar. Las

facciones de fuji estaban desencajadas pero no se habia quejado en todo el proceso, eso

aumento mi admiracion por ella.

-Si quiere la puede dejar aqui esta noche? puede que le suba la fiebre o se le infecte.

-No creo que sea necesario, yo me encargare de ella.

-Dejela descansar unos dias, no la use por delante.

La japonesita que habia seguido la conversacion se sintio aliviada al oir mis palabras.

-Mr Smith , creo que esta es la despedida, ha sido un placer conocerlo.

-Lo mismo le digo, cuidese y cuide de esta pequeña joya.

-No se preocupe lo hare.

-No olvide, mano dura.

Sonrei y sali de la estancia con fuji a mi brazo, andaba con una pequeña dificultad,

con la mirada baja, pero erguida y orgullosa. En la habitacion me pidio permiso para

hablar.

-Muchas gracias por estar a mi lado. No se preocupe por mi, si tiene ganas de usarme yo

aguantare el dolor y si no tiene otras alternativas.

-No me digas lo que puedo o no puedo hacer. Hare lo que crea que tengo hacer o lo que

me apetezca en ese momento. No vuelvas a decirmelo. Que sea amable y cariñoso no quiere

decir que sea blando. Te castigare sin comtemplaciones si creo que lo mereces.

-Yo tambien lo prefiero asi mi señor- y callo de rodillas a mis pies- Quiero un Amo

justo aunque sea cruel. Que no tenga compasion con una perra como yo.

-Te lo has ganado, quiero ver tus nalgas rojas , como tu piel cambia de color. Vamos

levanta, y apoyate en la mesa como ayer. Probaremos la fusta de Mr. Smith, despues de cada

golpe quiero que me des las gracias y los vallas contando.

Sabia que queria probarme, que me esta provocando lo que queria era eso que la

golpeara, todabia no lo habia hecho desde que nos habiamos encontrado. Tampoco tenia mucha

prisa, nos quedaba todo una vida por delante. Apoyo su pecho en la mesa, ofreciendo me sus

nalgas.

-Estira los brazos hacia delante.

Le golpee fuerte, con intencion de hacer daño. Se le iban a quitar las ganas de

provocarme.

-Uno, gracias mi señor. Dos , gracias ni señor.........Diez, gracias mi señor.....

Su voz empezaba a hacerse quebradiza

-Doce, gracias mi señor.

-Te duele ¿verdad?. No es esto lo que querias? Puta de mierda.

-Pege mas fuerte mi señor, esta puta se lo merece. Esta puta no tiene derecho a

sugerir nada a su Amo.

Estos lo dijo gimoteando y con signos de dolor y sufrimiento. Los golpes los dsbs con

cuidado no queria que tocasen su pubis, y tampoco sus riñones. El culo lo tenia cruzado

de lineas rojas que se tornaban granates por momentos.

-Trece, gracias......mi señor, Carorce, gra...cias.....mi señor.

Le costaba hablar, decidi parar dado su estado. Se mantuvo en su postura no quiso

moverse, le agarre del pelo y le hice girar, estaba llorando, no queria mostrarme que

lloraba, al mirarla aumento su verguenza, su supuesto valor habia quedado desarmado en ese

momento tuve la conciencia de que ya era mia.

Pon tu culo a remojo, refrescatelo. No se te ocurra tocarte el coño. Solo falta que se

te infecte el primer dia y tenga que llevarte al medico.

-No lo hare, mi señor si no me lo permite no lo hare.

Texto republicado tal como se publicó en la Mazmorra original, con la firma de su autor. Ficción erótica entre personas adultas. Si eres el autor o su representante y quieres cambios o la retirada, dilo a un operador en el chat y se atiende sin discusión.