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Pat — Capítulo 9

Daryus · del archivo de la Mazmorra, 2008-2018

Pat009

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Pat 9

A la mañana siguiente trajeron la ropa que fuji se quito cuando llego. Me recordo el

uniforme de cualquier colegio de monjas. Una blusa blanca, una falda gris que le llegaba

hasta la mitad de sus muslos, abierta por delante y sujeta con un gran imperdible,

calcetines blancos de punto calados y unos zapatos negros sin tacon, con una tira sobre el

empeine, atados en un lateral . Junto a su pequeño tamaño le conferia una imagen mucho

mas joven que, en lo que en realidad era. Me gusto esa imagen de colegiala. Partimos en

los coches hacia el aeropuerto de la misma forma que nos trajeron. El jet esperaba a pie

de pista, fuji se notaba inquieta, tal vez de alegria, por fin salia del lugar y podia ver

lo que durante 10 meses le habian negado. Estaba callada y diligente, por la forma de

moverse en el asiento tenia que haberle hecho mella los golpes del dia anterior. Comimos

en el avion y a media tarde nos encontrabamos en la puerta del hotel. John se despidio y

quedamos para el dia siguiente a comer. Me acerque al mostrador.

-Señor Tomas, tiene varios mensajes , bueno mensajes no, una chica pelirroja ha

preguntado por usted todos los dia desde que se marcho, dijo llamarse Esther, tambien le

ha llamado por telefono una chica....-En ese momento sono el telefono- Disculpe un

momento.

-Hola, buenas tardes, llame ayer soy Patricia. Ha llegado el señor Tomas?

-Un momento, por favor.

-Señor Tomas, es para usted, La chica que le comentaba.

-Como se llama?

-Me parece que ha dicho Patricia.

Patricia esperaba al otro lado..........El tercer dia un cosquilleo en mi ano

acompañado de un pequeño zumbido me desperto, ahora sabia que era el cordon que colgaba

del consolador, lo habia conectado a modo de despertador. Al principio las vibraciones

fueron un poco dolorosas enseguida mi coño empezo a rezumar, la situacion, atada a la

cama los recuerdos del dia anterior.....pensar en el, cerre los ojos y me deje llevar.

Unos dedos apretaron con fuerza uno de mis pezones, di un pequeño grito, me asuste no me

lo esperaba, no me habia dado cuenta que habia entrado y estaba sentado en la cama.

Jugeteaba con los pezones, los apretaba, los estiraba, notaba un fuerte calor en ellos

come si me hubieran quemado. Esa sensacion se torno agradable, placentera. Parecia leer mi

pensamiento, en el momento que mas placer obtenia se paro dejo mis pezones y comenzo a

soltarme, en un momento que no esperaba, tiro fuerte del consolador sacandolo de golpe, di

un grito de dolor que enseguida me arrepenti de haberlo dado, no fue dolor, mas bien una

sensacion de vacio inesperada. Me lo dio y me acompaño al baño, me ordeno que lo

limpiara. Se quedo mirando fijamente hasta que termine de lavarlo, de hacer mis

necesidades y ducharme, estaba muy avergonzada, incomoda de verlo mirandome en esas

posturas, no conseguia acostumbrarme, me decia para mi , aguanta tienes que lograrlo, solo

hace lo que debe si esta ahi, es por que tiene que estar. Cogio la toalla y me seco como

hacia cada dia. Me fije entonces que iba con traje y corbata, tambien se iria hoy a

trabajar. Olia muy bien eso se me quedo grabado, reconocia el perfume pero no conseguia

recordar la marca, me concentraba en tonterias para no pensar en otras cosas, paso sus

manos por mis nalgas y riñones comento algo de que casi no se notaban las marcas de ayer,

las de hoy duraran mas dias. Me asustaron sus palabras, iba como en una nube. Tome

conciencia de la situacion cuando ya atada a las argollas de mi viga note el primer golpe,

picaba, escocia mucho, de reojo vi una vara larga y fina, silvaba antes de estrellarse

contra mi cuerpo. No se cuantos golpes calleron, caian de todos los lados sin ningun

control, no podia preveerlos, el dia anterior descubri que tensando y distendiendo los

musculos afectados en el momento de golpe se acentuaba el dolor. Debio leer otra vez mis

pensamientos, por que no habia forma de saber de donde llegaban. Todo mi cuerpo recibio,

desde el cuello hasta los pies con distinta intesidad. Podia ver las finas lineas

azul-verdosas que iban apareciendo. Me solto y me llevo a los cogines, cai de rodillas, el

se sento en su sillon. Desayuno conmigo ese dia, me senti complacida, agradecida de que

perdiese su tiempo conmigo. Me enseño un collar, que me dio. Me dijo que seria mi

compañero, siempre que estuviera sola deberia llevarlo puesto. Seria una prenda

indispensable en mi bolso. Me coloque el collar, como la perra que se esperaba que fuera.

Ato una cadena al collar con un candado y se marcho, me dejo tumbada en los cogines. A su

vuelta me desperte, se sento en el sillon y me puse de rodillas, me hablo de la entrega,

atendia todo lo que decia y asentia con la cabeza sin hablar. Mi cuerpo era suyo y haria

con el lo que le apeteciera en cada momento. Me dijo que por la noche irian unos amigos a

usar su cuerpo deberia ser muy sumisa y agradar a todos en lo que pidieran. Ahora se que

nunca lo haria, era demasiado posesivo para compartir sus pertenencias. Pero entonces no

me gusto, tenia dudas, no era capaz de comprender el significado de la palabra entrga.

Pensaba que ya se habia cansado de mi en solo tres dias. Ese dia fue descorazonador , no

me toco para que estuviera dispuesta, me baño con sales marinas, todo mi cuerpo se

impregno del olor. Me froto todo el cuerpo con una pomada para los golpes. Despues con

crema hidratante e hizo que me maquillara ligeramente. Me ordeno depilarme el coño, se

quedo mirando mientras lo hacia, no se explicar la verguenza que senti, mi ultimo

resquicio de dignidad caia. No sabia la hora que era ni cuanto deberia esperar. Me ato en

la cama, las piernas esta vez en alto, Mi coño quedaba abierto y ofrecido para quien

entrase por la puerta. Me vendo los ojos y se marcho.......

-Dile, que no tengo nada que decirle. Que no vuelva a llamar. Si tengo que decirle algo

la llamare yo.

-Señorita........., Señorita.

-Si, perdone digame.

-Me ha dicho, que ya le llamara el si tiene algo que decirle.

Se quedo callada.

-Esta ahi ?

-Si acaba de llegar ahora.

-Insista, por favor. Por lo que mas quiera.- Lo dijo con un tono rayando la

desesperacion.

-Me pone en un compromiso, no puedo hacer lo que me pide. Lo siento

-Gracias y adios.

-No se desespere y pruebe otro dia, señorita. Adios

A pat se le cayo el mundo encima, se quedo desconsolada.

-Algo mas?

-No nada mas, Sr. Tomas. Bueno recuerdo que pregunto por usted una mujer morena de

media melena, que venia con una pareja, me choco la chica, vestia como una muñeca. Como

una muñeca de las de porcelana pelo rubio con tirabuzones, vestido de flores con can can

y una cinta negra en el cuello. Pero no recuerdo su nombre dijo que no era importante que

ya lo veria. De hecho viene todas las noches.

-Vale, gracias. Mande que hagan la cama de la otra habitacion de la Suite. Ella viene

conmigo.

-Vamos fuji, tenemos que comprate algo de ropa, no puedes estar asi todos los dias.

Tenemos que ir antes de que cierren.

Cogimos el coche y fuimos a Marbella, se porto muy bien, no hablo en ninguna de las

tiendas. Escogi la ropa que me parecio mas adecuada, entre ellos un vestido de seda rojo

de corte oriental con cuello mao y abierto por un lateral hasta la ingle, esplendida para

enseñar. La lleve a un salon de belleza, la dejaron radiante y el pelo recogido en un

moño con unos mechones en la cara.Volvimos al hotel. Esta noche la presentia movida, no

tenia ganas de jugar, solo cenar tomar algo, ver y dejarme ver. Habia tenido suficientes

emociones en los ultimos dias y no necesitaba mas. En la habitacion, ordene a fuji que se

tendiera en la mesa desnuda con las piernas muy abiertas. Queria inspeccionar como

evolucionaban sus heridas, la inflamacion habia remitido casi por completo y habia

cicatrizado muy bien. Su estado era perfecto. El brillo del oro me hacia sentir bien. Mas

que el oro su significado. Los toque por primera vez, tire de ellos tensando la carne, la

grieta comenzaba a brillar. Me apetecio follarla, me contuve, tendriamos tiempo despues.

Se vistio delante de mi, despacio, ofreciendome en todo momento sus poses. Medias con

liguero, zapatos de tacon de aguja y el vestido rojo, sin ropa interior. Saco mi ropa y me

ayudo a vestirme. Cenamos los dos en silencio, complacido de la compañia que todo el

mundo miraba con descaro, para su verguenza . Salimos a la terraza a tomar el cafe, vi a

la pelirroja que se acercaba.

-Hola, buenas noches.

-Buenas noches. Fuji no contesto.

-Puedo sentarme?

-No.-Se quedo cortada del no tan seco y rotundo.

-Por que? Ya no quiere mi compañia?

-Cuando te dije que nos veriamos.

-En una semana.

-Y cuantos dias han pasado?

-Seis

-Entonces?

-Perdone señor, no puedo aguantar. Estoy ansiosa por comenzar a obedecer sus ordenes.

-Te he dicho que mañana, no ves que estoy acompañado? Miro con rabia y envidia a mi

sumisa.

-Seguro que yo le hago disfrutar mas.

-Vale ya, aprende a comportarte y a ser mas humilde. Mañana hablaremos.

Se marcho resignada y contrariada pero no enfadada, ese detalle no se me escapo y me

gusto, habria que pulirla mucho, eso es parte del encanto. Fuji me interrogo con la

mirada, no le conteste y lo dejo pasar. Nicol se acercaba con sus dos esclavos, la chica

que solo la conocia de oidas era muy guapa con la cara maquillada muy blanca, vestia como

una verdadera muñeca de porcelana, era verad lo que me habian dicho. La vi venir y me

hice el despistado, si se establecia contacto tenia que ser ella la que empezara, queria

ganar de esta forma la batalla psicologica. Se acerco parecio dudar entre pararse y seguir

. Por fin se paro y me saludo no me levante, permaneci en mi asiento.

-Hola, me llamo Mrs. Nicoll.

-Hola , Yo Tomas, Sr. Tomas

-Puedo sentarme?

-Adelante, que puedo hacer por ti.

-No me gusto su gesto del otro del dia.

-El del dinero?

-Si.

-Es facil, me lo puedes devolver y asunto concluido. No parecio gustarle el cariz de la

conversacion, yo estaba preparado, una mujer como ella deberia ser mas mordaz y agrsiva.

Si se contenia era por que queria algo de mi. Su pareja permanecia de pie detras de ella

sin decir palabra. El chico llevaba en lo brazos un perro pequeño, me parecio un

pequines. Fuji permanecia impasible con la mirada baja ajena a la conversacion. Nicoll

vestia de forma provocativa como me tenia acostumbrado. Llevaba un pantalon pitillo de

piel negra unos botines negros un top de cuero rojo y una americana de piel negra como la

del pantalon.

-La verdad es que queria pedirle un favor.

-Si, ¿cual?

-No es muy hablador

-Solo con lo que me interesa. No me hagas perder el tiempo.

La notaba nerviosa. Casi avergonzada. Ese momento de azoramiento y duda me hizo ver que

le habia vencido, ya era cuestion de tiempo.

-Necesito dinero- Solto de golpe- Y como la otra noche le fue bien he pensado que me

podria prestar algo, hasta que me pagen unas deudas.

-No soy banquero, ni me dedico a prestar dinero. Dije regocijado.

-Se lo devolveria en unos dias. Un cliente vendra la semana que viene y me traera

dinero.

-Me habian dicho que era Francesa.

-No, soy de aqui. Vivo en Francia casi todo el año.

-Para que es el dinero?

-No le importa.

-Si me importa , es mi dinero.

-He perdido mucho estas noches, despues de verle ganar tanto la otra noche perdi el

control. Pense que seria facil ganar.

-Y no fue asi.

-No.

-Cuanto debes?

-Un millon.

-A quien?

-Al casino

-Claro si el casino te abre ficha no te dejatan entrar en ningun local de juego del

mundo.

-Eso es.

-A que te dedicas?

-No lo sabes?

-Algo he oido, dimelo tu

-La prostitucion de alto Standing, soy Ama. Tengo unos clientes fijos que les gusta que

les zurre y pagan muy bien por eso. Ademas a mi me gusta. Disfruto y encima cobro,

suficiente para vivir y mantener a estos.

-Estos dos?

-Son mis esclavos, de huso privado.

-No los alquilas?

-Si tambien estan en venta. Te gustan?

-La muñequita es preciosa.

-Te la puedes quedar hasta que te devuelva el dinero.

-Para eso ya tengo a esta.

-Es muy guapa.

-Si, es mia. Levantate fuji. La señora desea verte. No esta venta, pero tal vez se la

pueda prestar.

-Prestar?, ella no decide.

-No, es de mi propiedad, hace lo que yo diga que haga.

-Es usted un Amo.

-Si, soy un Amo, y mi precio eres tu. -Se puso colorada le hervia la sangre, si no

fuera por el dinero me habria abofeteado, se contuvo. No sabia que hacer, si bajarse ante

mi y cojer el dinero o marcharse. Me levante, la cogi del pelo y le heche la cabeza hacia

atras con un gesto brusco, le dije al oido.

-No te errepentiras, te hare disfrutar como una perra-.

Intento zafarse de mi mano con todas sus fuerzas, en esa postura no podia hacer mucho.

Lo peor debio ser sentirse asi delante de sus sumisos. Su pelea poco a poco perdia

intensidad.

-No te decides, seguro que ya estas mojada. ¿ Me equivoco?

-Cabron, sueltame el pelo. Antes muerta .

En ese momento su sumiso le doy el perrito a su compañera y avanzo para ayudar a su

Ama, gire la cabeza y con una mirada fria y segura le dije

-Otro paso mas y usare tus pelotas para jugar a las canicas.

Quedo parado indeciso, inseguro sin saber que debia hacer. Me alegre que no fuera capaz

de decidir por el mismo y necesitara ordenes que no llegaban.

-Te voy a soltar y te arrodillaras y me vas a pedir por favor, me vas a suplicar que

acepte el trato que te he ofrecido y no me vuelva atras. En el trato solo entras tu y sera

para siempre, tus esclavos son tuyos y yo no tengo poder sobre ellos, seguiras

administrandolos a tu antojo, igual que a tus clientes. Lo tuyo es otra cosa, cuando nos

encontremos o te llame, estaras a mis pies y haras todo lo que te ordene. Del dinero no te

preocupes, ablare con el director es un amigo y te avalare durante una semana, ese es el

tiempo que tienes para pagar.

-De acuerdo lo hare, pero en un sitio privado, Usted y yo solos, no quiero que nadie me

vea en esta postura.

-Es que no entiendes puta o me estas tomando el pelo. Aqui y ahora delante de todos,

humillante tal vez?.

-No me haga hacer esto por favor.

-Ya vas entrando.- En ese momento solte su pelo y volvi a sentarme, ya estaba seguro

que cederia, el brillo de sus ojos habia cambiado yo no era rabia, ahora era placer.

Detras de su mascara invulnerable y dura, se escondia una sumisa. Se quedo quieta durante

un rato, seguro que evaluaba la situacion, algo de mis palabras o mis gestos le habian

calado. Prosegui con mi copa de brandi , meti una mano por la raja del vestido de fuji,

roce el metal y profundice mas con mis dedos, habia disfrutado con la escena estaba

caliente rezumaba humedad. Me apetecio en ese momento fumar un buen habano, la recompensa

del trabajo bien hecho. Mande a fuji a por un Cohiba un Splendido, me lo imaginaba

humedecido en el coño de mi sumisa y ese era el encargo que le iba a dar, queria

demostrar a Nicoll que no bromeaba. La terraza no estaba muy concurrida era pronto para

que la gente saliese al fresco de la noche. Fuji volvio con el puro, le dije que se

levantara un poco su vestido para que diese juego la raja lateral y que se sentara en el

borde de la silla con las piernas separadas, prosegui con el ritual de encender el puro.

-Fuji aprende como se hace por que sera tu cometido.-Dije esto ignorando a los

visitantes, Nicoll seguia muda inexpresiva y sus chicos detras de ella le acompañaban en

su silencio. Encendi una varilla de cedro y puse la llanma debajo de la punta , el tabaco

poco a poco comenzaba a cambiar su color, negro por el humo, destellos rojos, y una fina

corona gris, lo agite vivamente y se lo pase a fuji.

-Quiero que lo introduzcas en tu vagina, un poco solo hasta la vitola, no te lo vallas

a meter entero.

Sus ojillos negros brillaron, pienso que de emocion, obedecer, mostrar delante de gente

como obedecia a su Amo, sin preocuparse de los demas, si el decia que tenia que hacerlo,

estaba bien. Abrio su vestido, los tres cambiaron de aptitud y se pusieron a mirar, el

reflejo dorado en sus labios desnudos atraia como un iman al hierro el brillo de su

humedad sobre la zona depilada ofrecia una magnifica vista. Con un ritual casi ceremonioso

introdujo despacio sintiendo milimetro a milimetro la penetracion siendo consciente de la

fragilidad, cada empujon hacia dentro giraba un poco para que se impregnase lo maximo

posible de su sabor, queria ofrecerme asi su placer. Cuando llego donde le habia dicho me

lo devolvio, corte la coronilla del extremo y termine de encenderlo, el aroma del habano

se mezclaba con el sabor de fuji, una sensacion agradable. Muy despacio dado su publico

despues de que se lo ordenara fuji recompuso su ropa, alargando al maximo el tiempo que se

veian sus aros, orgullosa de ellos. No me importo en absoluto su exibicionismo, ayudaba a

mis intereses desarmaba las escasas resistencias que le quedaban a Nicoll. Con mi primera

bocanada de humo hablo.

-Esta bien lo hare, no quiero que pienses que es por el dinero. Hace tiempo que tengo

dudas , que estaba buscando un hombre capaz de hacerme sentir lo que yo hago a mis perros.

Es dificil encontrarlo, en mi deanvular solo he encontrado imbeciles que solo querian

aprovechar la ocasion de un polvo gratuito, gente que no les queda otra forma de ligar por

que son incapaces de dar la cara de una forma real.

-Y yo que tengo de diferente.

-No necesitas un polvo facil, me acabas de demostrar que ella haria lo que fuese por

ti.

-Solo eso.

-No la autoridad ya lo habias demostrado, eso ha sido la gota que colma el vaso.

Cayo a mis pies.

-Por favor señor, le ruego, le suplico que me permita robarle parte de su tiempo, que

me someta, me castigue y me use como la puta que soy que no tenga compasion de esta perra,

que desde este momento es su perra. Necesita una mano dura que la sepa poner en su lugar

sin contemplaciones ni misericordia.

-Esta bien, supongo que en tu casa tendras una cueva bien equipada?

-Si, muy bien completisima.

-Mañana por la noche tendremos sesion. Vendras a cenar aqui, en condicion de sumisa,

vistete para la ocasion, puedes traer a tus perros despues iremos a tu casa deja todo

preparado. Y levanta del suelo que ya vale.

-Gracias señor. Por permitirme ser suya.

-Ya os podeis marchar. Un momento me gustaria ver que lleva la muñeca debajo del

vestido.

-Ordenele que se levante el vestido. Mis sumisos son suyos.

-Te he dicho que no me quiero entrometer con tus sumisos, son tuyos no mios. Solo los

aceptare en momentos puntuales. Y este no es uno de esos.

-Mirian levantate el vestido.- Ordeno Nicoll

Paso el perro al chico y con un poco de duda se lo subio, iba como me la imaginaba,

unos pololos blacos impolutos con volantes, atados con cintas rosas a sus piernas por

encima de la rodillas, una abertura central dejaba su sexo al aire, un sexo tambien

depilado como la muñeca que pretendia su dueña que fuera y debajo unas medias parecidas

a las que fuji llevaba el dia de antes.

-Bonita ropa interior.

-Se la hacen a medida, tapate ya. Ya es suficiente.

Se marcharon y nos quedamos solos, saboreaba mi puro con complaciencia mientras

admiraba las lineas de mi pequeña zorrita, se habia comportado bien, mejor de lo que

esperaba de ella.

-Esperame aqui, enseguida vuelvo. Portate bien no hagas travesuras, ya se que la escena

te ha calentado y serias capaz de tirarte a cualquiera.

-Si mi Amo, me portare bien, estoy caliente, pero no hare nada que no me ordene.

-Ya lo se.

Sali hacia el casino en busca de Alberto. Lo encontre en una mesa de poker.

Texto republicado tal como se publicó en la Mazmorra original, con la firma de su autor. Ficción erótica entre personas adultas. Si eres el autor o su representante y quieres cambios o la retirada, dilo a un operador en el chat y se atiende sin discusión.