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Estilos de dominación

Cariñoso, severo, sádico, protocolar o desestructurado: cómo se combinan los estilos de dominación y por qué sadismo y dominación son ejes distintos.

La pregunta de qué estilos de dominación existen lleva década y media dando vueltas por los foros hispanos, y la respuesta corta es que los estilos no son cajones: son combinaciones. Lo que sigue recoge las clasificaciones que circulan, atribuidas a quien las propuso, y una distinción final que ordena todo lo demás.

La tríada de siempre: cariñoso, severo, sádico

Es la división más repetida y también la más discutida. En el propio hilo donde se planteó, en 2011, varios participantes objetaron lo evidente: no son excluyentes. Existe quien es severo y protector a la vez, quien es duro en la escena y dulcísimo al terminar, y quien cambia de registro según la persona que tiene delante — el mismo Dominante puede ser tierno con quien atiende y estricto con quien se despista. Otra participante añadió un estilo que faltaba en la lista: los comunicativos, los que explican mucho y conversan, que no siempre coincide con los cariñosos.

Los dos ejes de método y personalidad

En ese mismo hilo, un usuario propuso una lectura más útil que la de los adjetivos: el estilo no está en el carácter, sino en cómo se encara el proceso. De ahí salen dos ejes que se cruzan. En el del método, quien es protocolar fija los términos de la relación con normas, muchas veces escritas, frente a quien va desestructurado y sigue su instinto sin metodología. En el de la relación, quien es paternalista plantea la dinámica como un cobijo, con figura protectora y estricta, frente a quien la plantea marcando distancia y jerarquía de forma explícita. Es la propuesta personal de un forero, no una tipología reconocida, pero explica más que la tríada.

El sádico del BDSM no es lo que la palabra sugiere

Conviene desmontar el equívoco más pesado del vocabulario. En el BDSM, quien se define como sádico disfruta administrando un dolor o un displacer que la otra persona ha aceptado y desea, y para hacerlo bien tiene que estar más pendiente de ella que ningún otro perfil: vigilando el cuerpo, la respiración y el ánimo durante toda la escena. Como lo resumió un participante de aquel hilo, el sádico del BDSM parece sádico y no lo es. Lo que aparenta indiferencia es una interpretación sostenida sobre atención constante.

De ahí se sigue la distinción que más ordena de todo este asunto, y es de Krystal de Sade: no hace falta ser sádico para dominar, y quien es sádico no necesita disfrazarse de Amo para serlo. Son dos ejes independientes. Confundirlos produce las dos figuras más problemáticas de cualquier comunidad: quien cree que dominar consiste en hacer daño, y quien usa el título de Amo como permiso para hacerlo.

Qué estilo te toca

Ninguno por decreto. El estilo se descubre practicando y hablando, y cambia con la persona que tienes enfrente. Lo único que no es cuestión de estilo es lo básico: negociar antes, sostener lo pactado, parar cuando se pide y cuidar después. Eso no tiene variantes.

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El vocabulario suelto está en el glosario, y lo práctico —negociar, acordar una palabra de seguridad, quedar en persona— en las guías. Para hablarlo con gente, las salas están en el índice del chat.