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Switch, top y bottom

No todo el mundo está en un lado fijo. Qué es un switch, en qué se diferencian top y bottom de Dominante y sumisa, y por qué el matiz importa.

La división entre quien manda y quien obedece es cómoda para explicar el BDSM en dos frases y demasiado estrecha para describir a la gente real. Estas tres palabras cubren lo que se queda fuera.

Switch

Un switch es quien puede ocupar ambos roles. No a la vez y no necesariamente a partes iguales: hay quien domina con una persona y se entrega con otra, quien alterna según la temporada o el ánimo, y quien cambia dentro de una misma relación de común acuerdo. En las salas es un perfil habitual y a veces incomprendido, porque a quien vive su rol como identidad fija le cuesta imaginar que se pueda cambiar de sitio sin estar fingiendo en alguno de los dos.

Top y bottom

Top es quien aplica la práctica en una escena y bottom quien la recibe. La diferencia con Dominante y sumisa es que top y bottom describen lo que ocurre en esa escena y nada más: no implican jerarquía fuera de ella, ni relación continua, ni que nadie obedezca a nadie. Dos personas pueden hacer una sesión de ataduras siendo top y bottom sin que haya un gramo de dominación de por medio.

El matiz es útil precisamente porque separa dos cosas que el vocabulario corriente mezcla. Alguien puede disfrutar recibiendo dolor sin ceder el control de nada, y eso no le convierte en sumiso; alguien puede dirigir una relación entera sin aplicar jamás una fusta, y eso no le quita el rol dominante.

Topping from the bottom

La expresión describe a quien, estando en la posición receptora, dirige de hecho lo que ocurre: sugiere, corrige, marca el ritmo. Se usa casi siempre como reproche y conviene matizarlo. Comunicar lo que se necesita no es dirigir; pedir en mitad de una escena que se baje la intensidad tampoco. Lo que la expresión señala es otra cosa: aceptar de boquilla una dinámica que en realidad no se acepta, y gobernarla por la puerta de atrás en vez de renegociarla de frente.

Y existe el reverso, que se menciona menos: quien se entrega y no aporta nada, espera órdenes para todo y responde a cualquier propuesta con un «lo que tú quieras». Una dinámica también se apaga por ahí. La sumisión que funciona tiene iniciativa dentro de lo pactado, no ausencia de persona.

En las salas de la casa conviven los tres perfiles con los demás, y la etiqueta que pongas en tu apodo importa menos que lo que expliques en la primera conversación. El glosario tiene el resto del vocabulario que se cruza por el chat.

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El vocabulario suelto está en el glosario, y lo práctico —negociar, acordar una palabra de seguridad, quedar en persona— en las guías. Para hablarlo con gente, las salas están en el índice del chat.