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Qué es una sumisa o un sumiso

Ceder el control de forma consciente y voluntaria no es obedecer sin más, ni ser débil, ni no decidir. Qué significa la sumisión y qué no significa.

Una persona sumisa es quien cede el control de forma consciente y voluntaria a otra, en lo que ha acordado y mientras lo acordado siga en pie. La definición es corta y engañosa, porque casi todo lo que la gente cree saber sobre la sumisión está en lo que la definición no dice.

Tres cosas que la sumisión no es

  • No es debilidad. Krystal de Sade insiste en que una sumisa es una persona completa, capaz de valerse por sí misma, y no alguien que necesite protección; llega a decir que no requiere guía, porque es una adulta responsable, y que el papel de quien domina es acompañar, no tutelar.
  • No es ausencia de decisión. La decisión más importante de toda la dinámica —hasta dónde, con quién y hasta cuándo— la toma y la revoca quien se somete. Esa es la que no se cede nunca.
  • No es un tipo de persona. Alguien puede ser sumiso con una pareja concreta y con nadie más, o serlo en la cama y en ningún otro sitio, o al revés.

Sumisa y esclava: dónde está la diferencia

Es la pregunta más repetida y las fuentes hispanas responden con tres criterios distintos, así que aquí van los tres. Por autonomía: la sumisa conserva parcelas de decisión propias y quien se define como esclava cede también la autoridad sobre ellas. Por permanencia: la sumisión suele acotarse a escenas o a momentos, y la relación de esclavitud consentida se plantea como continua. Por marco vital: hay quien no usa la palabra esclava en absoluto y habla de sumisión total o veinticuatro siete, que es vivir la entrega dentro y fuera del dormitorio.

Ninguno de los tres criterios convierte a nadie en más o menos legítimo. Y conviene decir con claridad que la entrega absoluta sin límites, que aparece en algunos textos como la cima de una escala, no describe una modalidad válida sino una fantasía: en cuanto desaparecen los límites y la posibilidad de parar, ya no queda relación que negociar, queda alguien mandando sobre alguien que no puede decir que no.

La escala de los «nueve grados» y por qué no la usamos

Si buscas «tipos de sumisión» en español acabarás encontrando una escala de nueve grados que ordena a las personas desde la «falsa sumisa» hasta la «esclava total». Merece un aviso: circula copiada de foro en foro desde hace más de una década, el blog que la publicó ya no existe y nadie sabe quién la escribió. Cuando se difundió en la comunidad hispana, varios de sus miembros la rechazaron precisamente por eso, porque graduar a la gente con adjetivos como «falsa» o «verdadera» es un juicio de valor disfrazado de clasificación. Existen taxonomías mejores y sin sentencia, y hay una en la página de tipos de sumisión.

Lo que sí es útil de aquel texto es su frase final, que sigue siendo verdad: lo que no es sano, seguro y responsable no es BDSM. Y su consejo, que vale para cualquiera que se esté entregando a alguien: no pierdas nunca la objetividad ante la falta de responsabilidad de la persona que admiras.

Si estás empezando, dos lecturas de esta casa ahorran disgustos: la guía de empezar en el BDSM y, sobre todo, las señales de alarma. La segunda es la que conviene leer antes de la primera conversación seria con alguien, no después.

Seguir leyendo

El vocabulario suelto está en el glosario, y lo práctico —negociar, acordar una palabra de seguridad, quedar en persona— en las guías. Para hablarlo con gente, las salas están en el índice del chat.